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Despierta el interés por el catolicismo

Despierta el interés por el catolicismo

El valor demostrado por Juan Pablo II en sus últimos días generó una ola de adoración hacia su persona y hacia la Iglesia Católica en el mundo.

En todo el mundo, homenajes por televisión y en servicios públicos hicieron que la Iglesia gozase de un momento especial en el que le llovieron expresiones de buena voluntad.

Es previsible que esa corriente de simpatía perdure por lo menos hasta el fin de las ceremonias funerarias, la semana que viene.

"Obviamente, jamás se habla mal de los muertos o de los moribundos. Pero me parece que este momento y este papa trascendieron eso", comentó David Gibson, autor del libro "The Coming Catholic Church".

Nadie menciona en estos momentos las críticas que el ala liberal de la Iglesia hizo al Papa ni el malestar de los feligreses por los abusos sexuales perpetrados por numerosos sacerdotes en tiempos recientes en Estados Unidos, que dieron lugar a la quiebra de tres diócesis.

Gibson opina que al drama humano que vivió el Papa a medida que declinaba su salud, y su empeño en conducir la Iglesia hasta el último momento, "ayuda a que se deje atrás buena parte de la agonía, los entredichos, el dolor y el escándalo de los últimos años".

El y Chester Gillis, director de la cátedra de teología de la Universidad de Georgetown, coinciden en que tanto liberales como conservadores "se unieron en torno a la persona, no las enseñanzas ni la disciplina que impuso en la iglesia".

"Por más que la gente no estuviese de acuerdo con él, fue un líder mundial notable, un comunicador con un intelecto inusual, y políglota", señaló Gillis. "La combinación de talentos y dones que tenía este hombre es muy inusual, y la gente lo reconocía", acotó.

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La atención y la simpatía generados por el Papa podrían ayudar a la iglesia de Estados Unidos a superar su mal momento y también a la de una Europa cada vez más secular. Los medios de prensa europeos prestaron mucha atención a los últimos días del pontífice, especialmente en los países con gran tradición católica.

La salud del Papa fue el tema principal de los noticieros de la televisión estatal austríaca y llenó páginas de los diarios.

En Portugal, país que Juan Pablo visitó tres veces, varios diarios publicaron ediciones especiales el sábado, incluido un suplemento de 24 páginas de Diario de Noticias.

La imagen de la gente esperando noticias de la salud del Papa en la Plaza San Pedro dominó los programas informativos de televisión por varios días, trasmitiendo una sensación de fuerza, majestuosidad y misterio.

"Todas las ceremonias, el ritual, la riqueza del simbolismo emergen nuevamente, y aquellos que no pertenecen a la comunidad católica sienten curiosidad e interés", manifestó Gillis.

La Iglesia Católica de Estados Unidos, con más de 65 millones de fieles, fue sacudida durante el pontificado de Juan Pablo II por el escándalo generado por los sacerdotes pedófilos.

La crisis estalló a inicios de 2002, cuando el entonces cardenal de la diósesis de Boston, Bernard Law, reconoció haber protegido al sacerdote Paul Shanley a pesar de numerosas pruebas de que abusó sexualmente de menores de edad.

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El escándalo, que adquirió una notoriedad sin precedentes y no dejaba de extender sus efectos negativos, significó un duro golpe a la autoridad moral de la Iglesia Católica estadounidense, que perdía su capacidad de proteger a los niños, según sus detractores.

Los efectos del caso fueron tan nocivos que muchos expertos consideran casi imposible que uno de los 13 cardenales estadounidenses tenga posibilidades de suceder a Juan Pablo II.

Las denuncias de abusos sexuales de sacerdotes continuaron acumulándose en los tribunales de Estados Unidos. Dos diósesis, la de Portland (Oregón, noroeste) y la de Tucson (Arizona, sudeoeste) se declararon en quiebra a raíz de las demandas judiciales que sufrieron por ese tema.

En una carta dirigida a 350 mil fieles en septiembre de 2004, monseñor Gerald Kicanas, obispo de Tucson, dijo que su diósesis no contaba con medios financieros para hacer frente a los reclamos.

Una decena de hombres, abusados por sacerdotes de la diósesis de Arizona entre los años 1960 y 1980, cuando eran niños, fueron indemnizados por un monto total de 16 millones de dólares. Antes de Kicanas, monseñor John Vlazny, arzobispo de Portland, había tomado la misma decisión.

Vlazny era acusado de proteger personalmente a un sacerdote que habría agredido sexualmente a medio centenar de jóvenes. Antes de declararse en quiebra, la diósesis de Tucson destinó más de 53 millones de dólares a las víctimas de sacerdotes pedófilos.

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En septiembre de 2003, el arzobispo de Boston aceptó pagar 85 millones de dólares para poner fin a más de 500 procesos contra sacerdotes por abusos sexuales y contra la Iglesia Católica por haber cubierto los hechos.

El sacerdote en el centro del escándalo, Paul Shanley, de 74 años, fue condenado en febrero último a cumplir entre 12 y 15 años de prisión por violaciones repetidas a un niño de 6 años.

Otro sacerdote, John Geogahn, fue condenado en febrero de 2002 por abusar sexualmente de un niño de 10 años, y otras 130 personas denunciaron luego que habían sido víctimas del religioso cuando eran menores de edad.

Al recibir a los cardenales estadounidenses en el Vaticano, en abril de 2002, Juan Pablo II los había llamado al orden, afirmando que "los abusos que provocaron esta crisis son, desde todo punto de vista, injustos y considerados en justo título como un crímen contra la sociedad".

La Iglesia Católica cuenta con más de mil millones de fieles en el mundo (1,086 millones en 2003), según las cifras del Vaticano, lo que corresponde a cerca del 17 por ciento de la población mundial.

La Iglesia contaba con poco más de 749 millones de fieles cuando Juan Pablo II asumió en 1978 el cargo de Sumo Pontífice, pero el número de bautizados no crece tan rápido como la población mundial.

La mitad (49.8 por ciento) de los miembros de la Iglesia Católica se encuentran en América Latina, mientras que Europa, lugar de la expansión inicial, posee el 25.8 por ciento de los bautizados, Africa el 13.2 por ciento, Asia el 10.4 por ciento y Oceanía el 0.8 por ciento.

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Pero es en el continente africano donde el catolicismo conoce su crecimiento más acentuado (+4.5 por ciento), seguido del asiático (+2.2 por ciento), Oceanía (+1.3 por ciento) y América (+1.2 por ciento). En cambio, las cifras en Europa siguen estancadas.

Los católicos representaban el 86.80 por ciento de la población en América del Sur, el 66.47 por ciento en América Central, el 39.96 por ciento en Europa, el 24.21 por ciento en América del Norte, el 26.81 por ciento en Oceanía y el 16.77 por ciento en Africa, según los últimos datos de 2001.

Cifras en el mundo con respecto a la Iglesia Católica:

Datos de la Iglesia Católica

1978

2003

Población total del mundo

4,220,362,000

6,314,000,000

Número de Católicos

749,430,000

1,086,000,000

Católicos por cada 100 habitantes

17.75%

17.2%*

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Cardenales

132 (22 retirados)

183 (66 retirados)

Obispos

3,650

4,599

Sacerdotes

416,329

405,450

Ordenaciones

9,317

-

Seminaristas

140,063

112,373

* Por otra parte, la cifras que datan de 2001 y no fueron actualizadas después:

Datos de la Iglesia Católica

1978

2001

Parroquias

202,723

216,736

Bautismos

16,979,094

17,355,643

Matrimonios

4,125,264

3,362,680

Matrimonios declarados nulos

51,281

11,740

La ciudad del Vaticano, sede de la Iglesia Católica Romana, en la ribera oeste del Río Tíber, fue creada en 1929 bajo los términos de un tratado con el gobierno italiano.

Es el Estado independiente más pequeño del mundo.

A continuación los principales datos sobre el Vaticano.

Geografía: El Vaticano ocupa 44 hectáreas de una colina en el centro de Roma. Está rodeado por muros medievales y del Renacimiento, excepto en el sudeste, donde se encuentra la Plaza San Pedro. Los jardines constituyen un tercio de su área.

Población: Alrededor de mil personas, en su mayoría sacerdotes y monjas.

Idiomas: Italiano y latín.

Capital: Ciudad del Vaticano.

Historia: Los Papas en su papel secular gobernaron la mayor parte de Italia central durante cientos de años hasta 1870, con Roma como capital de las Tierras Papales.Una prolongada disputa entre el Estado italiano y los sucesivos Papas fue resuelta en 1929 gracias al Tratado de Latrán, que reconoció la soberanía de la ciudad del Vaticano y garantizó al catolicismo romano un estatus especial en Italia.

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Política: El Vaticano es un estado monárquico sacerdotal encabezado por el obispo de Roma, el Papa.El Papa es elegido de forma vitalicia por cardenales menores de 80 años, cuyo número máximo fue fijado en 120. El Papa designa al jefe del gobierno, conocido como el secretario de Estado.El poder legislativo es una comisión pontifical unicameral. No hay partidos políticos.Las cuestiones judiciales y de propiedad, así como las anulaciones de matrimonios, son tratadas por los propios tribunales de la Iglesia, incluyendo a la Rota romana.Desde 1506, la seguridad del Papa ha sido asegurada por un contingente de guardias suizos.

Economía: La Santa Sede obtiene sus ingresos de las contribuciones voluntarias de más de mil millones de católicos romanos de todo el mundo, además de los intereses de sus inversiones, la venta de sellos, recuerdos y publicaciones y la entrada a sus museos.También tiene actividades bancarias y financieras en todo el mundo.Casi todos los suministros, incluyendo los alimentos, el agua, la electricidad y el gas, son importados. Una mano de obra de alrededor de 3 mil trabajadores vive fuera de los muros del Vaticano. No hay ningún impuesto sobre los ingresos.El presupuesto anual del Vaticano es estimado en alrededor de 175 millones de dólares.

Cultura: Los museos del Vaticano y sus galerías atraen a turistas, artistas y críticos de todo el mundo. La Biblioteca Apostólica contiene una colección de aproximadamente 150 mil manuscritos desde los tiempos del antiguo cristianismo y 1.6 millones de libros.El Vaticano publica su propio periódico, Il Osservatore Romano, y produce sus propios programas de televisión y radio.

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Defensa: La defensa es responsabilidad de Italia.

Socios Internacionales: La Santa Sede mantiene a observadores permanentes en las Naciones Unidas en Nueva York y Ginebra, y en varias otras organizaciones de Naciones Unidas, incluyendo la UNESCO, la FAO y la Agencia Internacional de Energía Atómica.También está representada en organismo regionales como el Consejo de Europa y la Organización de Estados Americanos (OEA).

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