publicidad

Cruz Roja alertó de abusos desde octubre

Cruz Roja alertó de abusos desde octubre

Delegados de la Cruz Roja vieron a oficiales de Estados Unidos maltratar de manera rutinaria a presos iraquíes bajo interrogación en la cárcel de Abu Ghraib.

El presidente de Estados Unidos George W. Bush ha dicho que los malos tratos fueron "las fechorías de unos pocos", pero un informe del Comité Internacional de la Cruz Roja brinda detalles de que el abuso a presos iraquíes por parte de soldados estadounidenses fue amplio y parte de un sistema, "no actos individuales".

"Delegados de la Cruz Roja observaron directamente y documentaron una serie de métodos utilizados para asegurar la cooperación con sus interrogadores de personas privadas de la libertad", dijo el informe confidencial.

Los delegados vieron cómo los detenidos eran mantenidos "completamente desnudos en celdas de concreto totalmente vacías y en la oscuridad total", dijo el informe.

Entre las evidencias recogidas figuran quemaduras, lesiones y otras heridas infligidas a los presos que concuerdan con las denuncias de abusos formuladas por éstos, dijo el informe.

El documento de 24 páginas, confirmado por la Cruz Roja luego que fue difundido el lunes por el diario neoyorquino The Wall Street Journal, dijo que los abusos fueron cometidos durante la etapa de interrogación por parte de oficiales de la inteligencia militar.

Una vez los detenidos fueron trasladados a prisiones, los abusos cesaron por lo general, indicó.

El informe de la Cruz Roja cita abusos "equivalentes a torturas", que incluyen brutalidad, cubrir las cabezas de los detenidos con capuchas, humillaciones, y amenazas de "inminente ejecución".

publicidad

Pierre Kraehenbuehl, director de operaciones de la Cruz Roja, dijo el viernes pasado que el abuso de prisioneros fue algo más que actos aislados, y que los problemas no estuvieron limitados a la prisión de Abu Ghraib.

"Estamos lidiando aquí con un amplio espectro, no con actos individuales", señaló.

Por otro lado, el Pentágono mostró este lunes al presidente Bush fotografías de las torturas a prisioneros en Irak, durante su reunión con el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, informó un alto oficial.

"El secretario le mostró una muestra representativa relativamente pequeña" de fotografías, dijo el funcionario, que pidió no ser identificado.

Bush y algunos de los principales miembros de su gabinete se reunieron en el Pentágono para recibir información sobre la situación en Irak.

Tras su visita, Bush reafirmó su confianza en el secretario Rumsfeld al señalar que éste realiza un trabajo "magnífico". El presidente estadounidense agregó que Rumsfeld "conduce valientemente a nuestro país en la guerra contra el terrorismo".

Varias voces se han elevado en los últimos días en Estados Unidos para reclamar la dimisión del secretario de Defensa, debido al escándalo por abusos infligidos a prisioneros iraquíes en una cárcel cerca de Bagdad.

Bush recordó que varios soldados habían sido inculpados por esos maltratos y que iban a ser juzgados. El escándalo "no refleja el carácter" de los soldados en Irak cuya acción "aporta orgullo y reconocimiento" a Estados Unidos, afirmó.

publicidad

El presidente estadounidense, rodeado de Rumsfeld, del vicepresidente Richard Cheney y el secretario de Estado, Colin Powell, reafirmó el plan de transferir "la soberanía" a los iraquíes el 30 de junio, tal como está previsto.

"Estados Unidos tiene un interés vital en el éxito de las instituciones libres en Irak como alternativa a la tiranía y la violencia terrorista en Medio Oriente. En esa misión enfrentamos los problemas sin rodeos y efectuamos cambios si es necesario. Nuestras prioridades siguen siendo las mismas, la protección de nuestro país, la seguridad de nuestras tropas y la promoción de la libertad en el mundo", declaró Bush.

"El pueblo iraquí debe saber que nuestra coalición apoya totalmente su independencia y su dignidad nacional. Es por ello que la transferencia de la soberanía el 30 de junio es vital", dijo.

Hasta ahora, siete soldados estadounidenses responderán ante una corte marcial por torturar a prisioneros iraquíes, aunque tras el horror de las fotos hay unos jóvenes de apariencia común que juran haber cumplido órdenes: uno trabajaba en una pizzería, otro en un taller mecánico y otro en una avícola.

Jeremy Sivits, de 24 años y originario de Hyndman, Pensilvania, será el primero en pasar a la corte marcial el 19 de mayo en Bagdad. Su formación fue la de mecánico, no guardián de prisión, afirma su padre, Daniel Sivits, asegurando que su hijo sólo "obedeció órdenes".

publicidad

Tres de los siete acusados son mujeres, entre ellas Sabrina Harman, a quien se ve sonriendo frente a un montón de cuerpos desnudos apilados.

También está la soldado Lynndie England, de 21 años, que aparece en una foto arrastrando por medio de una correa al cuello a un prisionero iraquí desnudo.

Otra foto la muestra fumando, sonriente y con el pulgar hacia arriba, señalando los genitales de un prisionero desnudo.

England es de Fort Ashby, West Virginia, y era la encargada de tomar las huellas digitales en la prisión de Abu Ghraib, cerca de Bagdad, aunque antes de la guerra trabajaba en una avícola.

Su madre, Terrie, considera que estaba "en el lugar incorrecto en el momento incorrecto".

England ya volvió de Irak, y actualmente está en una base en Estados Unidos, embarazada de cinco meses de otro de los acusados, el cabo Charles Graner, de 35 años, ex guardián de prisión en Pensilvania.

El abogado de Graner, Guy Womack, indicó que su cliente sólo obedecía órdenes y que la pirámide de prisioneros fue hecha a pedido de inteligencia militar y de otras agencias, incluyendo a la CIA.

Sabrina Harman, subencargada de una pizzería en Alexandria, Virginia, era agente de la policía militar y soñaba con volver a la policía a trabajar en asuntos criminales, igual que su padre.

"El trabajo de la policía militar es mantener" a los prisioneros" despiertos, hacerles la vida insoportable para que hablen", declaró a The Washington Post.

publicidad

Harman, acusada de torturas, le aseguró al diario que su unidad estaba a órdenes de la inteligencia militar, agentes de la CIA y de estadounidenses contratados por el Pentágono.

Los de inteligencia "tiraron todo sobre las espaldas de estos muchachos", protestó su madre en The Washington Post.

La tercera mujer es Megan Ambuhl, de Maryland, de la que hasta ahora no se sabe gran cosa.

Entre los acusados también está el sargento Ivan Frederick, de 37 años, cuya ocupación habitual es guardián de prisión en Virginia.

En una carta a su familia, Frederick aseguró que nunca lo formaron para ocuparse de los prisioneros en Irak.

Uno de sus tíos, William Lawson, indicó que le escribió en vano a 17 legisladores para contarles que su sobrino era víctima de "errores de mando", antes de decidirse a colaborar en la emisión televisiva de CBS del 28 de abril, que disparó el escándalo.

Otro acusado es Javal Davis, 26 años, originario de Maryland, que según un informe del Ejército golpeó y apiló prisioneros.

El informe cita sus declaraciones a los investigadores: "Tuve que hacer cosas que consideraba inmorales pero que inteligencia militar aprobaba".

Definir la tortura no es siempre una tarea fácil.

Grupos de defensa de los derechos humanos señalan que hay líneas que no deben ser cruzadas: tortura, humillación y crueldad, dicen, están prohibidas por leyes nacionales e internacionales.

publicidad

Pero esas leyes y convenciones no ofrecen a oficiales de inteligencia o del ejército específicas indicaciones sobre las técnicas de presión que están permitidas, dejando amplias zonas grises de lo que es considerado legal.

Eso significa que muchas decisiones quedan en manos de individuos que actúan bajo la premura del momento, indicaron documentos del Ejército.

En resumidas cuentas, lo que puede ocurrir en interrogatorios "puede ser una situación altamente dependiente", esto es, dependiente de las pautas fijadas por el comandante, dijo Jerrold Post, que pasó 21 años en la Agencia Central de Inteligencia y ahora dirige el programa de psicología política de la Universidad George Washington.

"Si el comandante dice, 'escuchen, esos tipos están protegidos por la Convención de Ginebra, debemos establecer un estándar más alto'... eso es bastante diferente de decir, 'tenemos que obtener la información de esos tipos a fin de salvar a nuestros camaradas. Ustedes tienen cierto grado de flexibilidad'", indicó Post.

El Departamento de Defensa está investigando más de 40 casos de posible abuso contra civiles en Irak y en Afganistán, incluidas hasta 12 muertes injustificadas.

A su vez, el inspector general de la CIA está examinando tres muertes de detenidos durante o luego de interrogatorios con personal de la agencia.

El domingo, un funcionario del Pentágono dijo que unidades militares que controlaban prisiones en Irak no recibieron una lista específica de técnicas toleradas durante interrogatorios, y que se esperaba acataran las limitaciones impuestas por la Convención de Ginebra. El funcionario pidió no ser identificado.

publicidad

Aun así, se desconoce inicialmente si comandantes militares alentaron a sus subordinados a usar técnicas más agresivas.

Policías militares, siete de los cuales han sido acusados de abuso de prisioneros, han dicho que tenían escaso o ningún entrenamiento en lo que estaba o no permitido, y que sus oficiales los alentaron a "ablandar" a sus detenidos antes de interrogarlos.

Sin embargo, las pautas legales del Ejército, proporcionadas por el Centro de Inteligencia en Fort Huachuca, Arizona, indican que los soldados no pueden usar torturas físicas, tales como golpizas, privación de alimentos o descargas eléctricas.

También está prohibida la tortura mental, tales como ejecuciones simuladas, privación del sueño, o psicosis inducida por drogas.

Durante un curso de entrenamiento en Fort Huachuca, se enseña a los interrogadores cómo hacer si no saben qué es legal.

En tales casos, se les aconseja preguntarse dos cuestiones:

¿Podría pensar una persona razonable que sus derechos están siendo violados?

Si las acciones fueran contra presos de guerra estadounidenses ¿cree que violan la ley nacional o internacional?

Si la respuesta es afirmativa a una o ambas de las preguntas, los soldados no deben usar esa técnica, dicen las pautas del Centro de Inteligencia. Pero si persiste la duda, deben consultar a las autoridades legales el Ejército.

publicidad


publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad