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Crece la violencia en una zonamusulmana de China, fronteriza con Rusia y...

Crece la violencia en una zonamusulmana de China, fronteriza con Rusia y Agfanistán

Crece la violencia en una zonamusulmana de China, fronteriza con Rusia y Agfanistán

Cientos de personas de la etnia "han" salieron a las calles con garrotes y destruyeron tiendas y puestos de comida de musulmanes.

Tensión al máximo

URUMQI, China - Agentes de policía dispararon gas lacrimógeno el martes para intentar restablecer el orden mientras cientos de personas de la etnia "han" marchaban con garrotes por las calles de la ciudad de Urumqi, destrozando tiendas y puestos de comida de musulmanes.

El ambiente en la ciudad -donde murieron 156 personas hace dos días debido a disturbios- es extremadamente tenso. Las fuerzas de seguridad intentaban dispersar a los manifestantes de otra protesta en la estación de tren el martes.

Además, mujeres musulmanas con velos tradicionales sobre la cabeza se enfrentaron a la policía china para exigir la liberación de sus maridos e hijos detenidos tras los disturbios.

La policía usó altavoces para pedir a los manifestantes que cesen las protestas, pero unos 300 se unieron a otros dos grupos y parecían dirigirse a la zona musulmana de la ciudad. La policía logró bloquearles.

Fuertes explosiones

Las multitudes cantaban lemas como "Unidos" y "Sociedad moderna" mientras alzaban garrotes, palas y azadones. A medida que se acercaban a una calle donde hay una mezquita, se oyeron fuertes explosiones seguidas de nubes de humo blanco, posiblemente gas lacrimógeno.

La marcha se da tras una protesta de unas 200 personas, la mayoría mujeres de la etnia uigur, que se quejaban de la represión policial que ha conducido a más de 1,000 arrestos en Urumqi tras los disturbios del domingo.

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Las mujeres dijeron que la policía llegó a su barrio el lunes por la noche para cachear a los hombres en busca de cortes y otras señales de lucha antes de llevárselos.

A punta de pistola

"Mi marido fue detenido a punta de pistola. Estaban golpeando a la gente y desnudándolos para cachearlos. Mi marido estaba asustado así que cerró la puerta con llave pero la policía la abrió a golpes y se lo llevaron", dijo una mujer que sólo dijo llamarse Aynir.

La violencia demuestra la tensión entre la minoría "uigur", mayormente musulmana, y la etnia “han” de la provincia de Xinjiang, una vasta región y fronteriza con Rusia, Pakistán, Afganistán y otros países centro asiáticos.

Los uigures se quejan de no beneficiarse de las ganancias económicas del país y de sufrir restricción en sus libertades religiosas.

Toque de queda

Urumqi, la capital de la región de Xinjiang (noroeste de China), se encuentra bajo un estricto toque de queda tras una multitudinaria manifestación de los “han” para vengarse de los “figures”, 48 horas después de la violencia que causó 156 muertos.

Las autoridades ordenaron un toque de queda en Urumqi, donde viven dos millones de personas, y miles de policías fueron desplegados.

A pesar de las drásticas medidas de seguridad, que incluyen a policías con pistolas ametralladoras, escopetas y palos, una multitud de chinos “han” -la etnia mayoritaria en China-, estimada en al menos 10 mil por un periodista de la AFP, marchó por Urumqi portando armas improvisadas, como palos, cadenas y machetes para vengarse de los uigures, etnia minoritaria musulmana y de la familia de lengua turca.

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Los manifestantes se negaron a dispersarse.

Los chinos “han”, percibidos por los uigures de Xinjiang como opresores, buscaban vengarse por las violencias del domingo que dejaron 156 muertos y más de 1,000 heridos, por las que fueron detenidas 1,434 personas acusadas por las autoridades chinas de asesinato, agresión y saqueos.

Exigen moderación

La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, pidió el martes a los dirigentes locales civiles y a las autoridades chinas "una gran moderación" para prevenir nuevos motines en Xinjiang.

"Pido a los líderes civiles “figures” y “han”, así como a las autoridades chinas a todos los niveles, una gran moderación para evitar más violencia y pérdida de vidas humanas", afirmó Pillay en un comunicado difundido en Ginebra.

Intensificando las medidas para intentar controlar los disturbios, las autoridades chinas confirmaron este martes que cortaron el acceso a internet en algunos sectores de Urumqi, en donde viven dos millones personas, indicó la prensa estatal.

"Cortamos el acceso a internet en algunas áreas de Urumqi para sofocar los disturbios rápidamente y prevenir que las violencias se extiendan a otros lugares", dijo el responsable de mayor rango en Urumqi del Partido Comunista, Li Zhi.

Por todo el mundo

Pero los esfuerzos de las autoridades para impedir que circulen informaciones sobre los incidentes no pudieron evitar la difusión de imágenes y videos de Urumqi publicados en sitios internet como Twitter, YouTube o Flickr.

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China Nueva informó el martes que la policía china dispersó en otra localidad de la región, Kashgar (a 1,050 km al suroeste de Urumqi) a "más de 200 alborotadores" que trataban de salir de la principal mezquita de la ciudad.

Un vocero del Congreso Mundial Uigur, en el exilio, afirmó en un comunicado que los familiares de las víctimas del domingo no pudieron recuperar los cuerpos de las víctimas “uigures" que "los militares se llevaron" a un lugar desconocido, y cifró en 150 la cantidad de “uigures" muertos y en 900 los “uigures" heridos.

Pekin acusa al Congreso Mundial Uigur de fomentar las violencias.

Los grupos uigures en el exilio culpan a las autoridades chinas por las violencias del domingo y afirman que las protestas eran pacíficas hasta que las fuerzas de seguridad sobreactuaron y dispararon indiscriminadamente a la multitud.

Problema viejo

Las autoridades, que afirman desde hace años que hacen frente en Xinjiang a una amenaza terrorista y separatista respaldada desde el extranjero, prometieron no bajar la guardia y "tomar las medidas más fuertes (...) para preservar la estabilidad regional".

La tensión era importante en otras ciudades y distritos de esta vasta región desértica y montañosa.

De acuerdo con China Nueva, "la policía tiene indicaciones según las cuales hay gente que intenta organizar nuevos disturbios" en Kashgar, en Aksú, una ciudad de la ruta Urumqi-Kashgar, así como en la prefectura kazaja de Yili, al oeste de Urumqi.

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Muchos de los casi 8,3 millones de uigures, musulmanes de la familia de lenguas turcas, a los que Pekín acusa de luchar por la independencia de Xinjiang, afirman sufrir una persecución política, cultural y religiosa.

No se toleran

"Parecían animales enfurecidos", afirma indignada en su peluquería una mujer “han”, etnia mayoritaria en China, que sigue perpleja por la arrolladora violencia de estos días en Xinjiang, una región del noroeste chino a la cual Pekín, afirma, "ha traído el desarrollo económico".

"Sólo gente invadida por el mal haría algo como esto. No hay excusas", juzga esta comerciante que prefirió el anonimato.

Urumqi, la capital regional de Xinjiang (noroeste), estalló en un brote de violencia el domingo por la noche cuando miles de manifestantes descendieron a las calles y atacaron a chinos han, según el testimonio de los habitantes.

Estos enfrentamientos étnicos dejaron al menos 156 muertos y más de 1,000 heridos, según un balance oficial.

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