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Atentados suicidas sacuden a Bagdad

Atentados suicidas sacuden a Bagdad

Dos atacantes suicidas detonaron sus explosivos frente a un centro de reclutamiento de policías en Bagdad y mataron a por lo menos 35 personas.

Otras 56 personas resultaron heridas en la detonación, cuando los atacantes detonaron las cargas explosivas que llevaban en sus cuerpos simultáneamente a las 10 a.m. de la mañana, expresó el teniente de la policía Maitham Abdul-Razaq.

El oficial de policía expresó el temor de que aumente el número de víctimas fatales porque muchos de los lesionados estaban en condiciones de extrema gravedad.

El ataque frente al centro de reclutamiento policial ubicado cerca de la plaza Nissur de Bagdad, en la parte occidental de la capital, fue uno de los tantos que sacudieron a la capital el domingo.

En el sur de la ciudad, la policía inició la búsqueda de un grupo de hombres armados que mató a 10 miembros de la comunidad chií y secuestró a otros 50 la noche del sábado en un tramo de carretera particularmente peligroso.

En las primeras horas del domingo, un par de bombas preparadas para atacar a patrullas de la policía en Bagdad causó la muerte de al seis transeúntes e hirió a otros seis, dijo el capitán de policía Mohammed Abdul-Ghani.

Un coche-bomba fue detonado frente a un mercado en el barrio chií de Karrada en el centro de Bagdad y mató al menos a dos personas y causó heridas a seis, mientras una bomba similar dejó dos muertos y 13 heridos en el vecindario suní de Radhwaniya, dijo el subteniente de policía Thaer Mahoud.

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Un comando armado mató a tiros al general de policía Abdul-Mutalib Hassan cuando salía de su casa en Karrada para dirigirse al trabajo. Hassan había sido jefe de una unidad policial encargada de registrar vehículos y que era considerada como una fuente de corrupción.

Cinco personas murieron en tiroteos desde vehículos en movimiento en partes diferentes de la ciudad de Bakuba, 60 kilómetros al noreste de Bagdad. Entre las víctimas había un profesor, un taxista, un trabajador, un conductor de camión y un empleado de una empresa telefónica, dijo la policía local.

Las fuerzas de seguridad buscaban a un grupo de pistoleros suníes que atacó a un convoy de minibuses en un puesto de control falso de una carretera peligrosa cerca de la población de Latifiya, a unos 32 kilómetros al sur de Bagdad, en el llamado Triángulo de la Muerte.

Los hombres armados asesinaron a 10 pasajeros chiíes antes de tomar como rehenes a unas 50 personas.

Asismismo, se encontraron cinco cadáveres _todos con los ojos vendados y atados de pies y manos -en varias partes del este de Bagdad, dijo la policía. Todos fueron mutilados y torturados, víctimas de la violencia sectaria entre suníes y chiíes.

Otros tres cadáveres fueron rescatados del río Tigris en Suwayra, a 40 kilómetros al sur de Bagdad, dijo el funcionario de la morgue Mamun al-Ajili.

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Entre tanto en Washington, el jefe de gabinete del presidente George W. Bush admitió el domingo que "nadie puede estar satisfecho con la situación en Irak" y reveló que el gobierno estadounidense estaría dispuesto a dialogar con Siria e Irán si una comisión de alto nivel así lo aconseja.

Bush y su equipo de seguridad nacional proyectaban reunirse el lunes con el Grupo de Estudio de Irak, integrado por republicanos y demócratas, a fin de desarrollar un nuevo curso para la guerra.

"Estamos ansiosos por ver las recomendaciones", dijo Josh Bolten, principal asesor de Bush.

Tras la captura de ambas cámaras del Congreso por parte de los demócratas en las elecciones del martes pasado, Bolten dijo que la Casa Blanca desea "dialogar con líderes bipartidistas en el Congreso".

El gobierno de Bush, señaló Bolten, "siempre ha estado dispuesto a realizar ajustes" en la estrategia de guerra.

"Nadie puede estar satisfecho con la situación en Irak", dijo Bolten en un programa del canal de cable CNN. "Lo que hemos hecho no ha funcionado lo bastante bien o lo bastante rápido".

El asesor de Bush indicó que el presidente "siempre ha estado interesado en ajustes tácticos. Pero el objetivo final sigue siendo el mismo: triunfar en Irak".

El ex secretario de Estado James A. Baker, copresidente del Grupo de Estudio de Irak con el ex representante demócrata Lee Hamilton, ha criticado la política del gobierno de no hablar con iraníes o sirios, acerca de las maneras de cooperar para poner fin a la violencia en Irak y estabilizar el país.

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Estados Unidos acusa a Teherán y a Damasco de ayudar al terrorismo.

Bolten fue consultado si el gobierno está dispuesto a hablar con Irán y Siria. "Nada está afuera de la mesa", declaró. "Todas las opciones" planteadas por la comisión, "serán consideradas".

Por su parte, el senador demócrata Carl Levin, probable presidente de la comisión de Fuerzas Armadas del Senado a partir de enero, dijo este domingo que espera que Estados Unidos inicie el retiro de sus tropas de Irak en los próximos cuatro y seis meses.

"La gente habló dramáticamente, abrumadoramente, rotundamente a favor de cambiar el curso en Irak", dijo Levin a la cadena de televisión ABC, agregando que el compromiso de las fuerzas estadounidenses allí no es "extendible".

"De hecho, necesitamos iniciar un retiro paulatino de fuerzas de Irak en cuatro a seis meses", dijo.

Levin, apoyado por el senador Joe Biden, resuelto a volver a su función de presidente de la comisión de Relaciones Exteriores, dijo que Estados Unidos debería presionar al gobierno iraquí por una solución política en Irak".

"Debemos ejercer presión sobre ellos para hacer lo que sólo los líderes iraquíes pueden hacer, eso es lograr una solución política", dijo Levin, quien presentó en junio en el Senado una resolución que pedía el repliegue, pero sólo logró 40 de los 100 votos de ese cuerpo legislativo.

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Sin embargo, la derrota de los republicanos en los comicios legislativos del martes y el deterioro de la situación en Irak han cambiado el clima al respecto en Washington.

"La política de seguir el rumbo (en Irak) no es viable, dados los resultados de las elecciones y la composición del Congreso", dijo Levin, y añadió que es necesaria una retirada gradual del país.

Biden, por su parte, expresó su apoyo a la propuesta de Levin. Considerado un posible aspirante a la candidatura demócrata a las elecciones presidenciales de 2008, el senador accedió al margen de cuatro a seis meses y a que los congresistas presionen a los iraquíes a calmar la violencia.

Dijo que los congresistas "presionarían a los iraquíes para que insistan en maneras equitativas de distribución de petróleo, asegurarse de que haya alguna forma de federalismo, lidiar con las milicias y pedir una conferencia internacional".

Ambos han mantenido una postura crítica respecto a la política en Irak del presidente Bush, pero hasta ahora sus protestas han tenido poco efecto en la Casa Blanca.

No obstante, desde enero su voz adquirirá más peso, pues Levin previsiblemente se convertirá en el presidente del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, y Biden en presidente del Comité de Relaciones Exteriores.

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