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Amenazas del Talibán afectaron las elecciones presidenciales en Afganistán

Amenazas del Talibán afectaron las elecciones presidenciales en Afganistán

Las amenazas del Talibán impactaron en los electores afganos en el primer día de comicios presidenciales.

Karzai en duda

KABUL - Las amenazas del Talibán para que las elecciones presidenciales de Afganistán contaran con una participación baja parecían surtir efecto el jueves mientras que los ataques de los insurgentes continuaban con bombas y cohetes, obligando incluso al cierre de algunas casillas electorales.

La baja participación en el sur del país podría afectar las posibilidades de una reelección para el presidente Hamid Karzai y darle un impulso extra a su principal contendiente, el canciller Abdulá Abdulá.

Varios funcionarios internacionales habían pronosticado que las segundas elecciones presidenciales con la participación directa de la población afgana serían accidentadas, pero expresaron sus esperanzas sobre que los afganos las acepten como legítimas.

Los milicianos talibanes habían prometido boicotear las elecciones y amenazaron con castigar a aquellos que emitieran su voto.

No había filas

Un reportero de The Associated Press visitó seis casillas en Kabul y no encontró filas en ninguna.

Por su parte, un funcionario electoral en Kandahar, la mayor ciudad del sur del país y considerada la tierra natal espiritual de los talibanes, dijo que los comicios parecían tener una participación 40% menor a las elecciones presidenciales del 2004.

El funcionario pidió no ser identificado pues no tenía autorización para revelar cifras de participación.

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Clima de violencia

Mientras tanto, reportes de violencia brotaron alrededor del país, incluyendo un ataque de cohete realizado cerca de varios electores en Helmand y una explosión en una casilla en Kabul.

Varias compañías de seguros de la capital informaron al menos sobre cinco explosiones y la policía de Kabul se enfrentó a tiros por más de una hora con un grupo de hombres armados, incluyendo un atacante suicida, que terminó por detonar su carga explosiva.

El vocero del Talibán, Zabiulá Mujahid, llamó a la AP para afirmar que cinco hombres combatían con la policía.

Tinta indeleble

Karzai emitió su voto a las 7:00 a.m. en una preparatoria de Kabul. Dejó que le tiñeran el índice con tinta indeleble, usada para evitar fraudes, y mostró su dedo ante las cámaras de prensa.

Por su parte, las autoridades del palacio presidencial divulgaron una pocas veces vista fotografía de la esposa de Karzai que aparecía en la imagen emitiendo su voto.

"Pido que el pueblo afgano venga a votar. A través de su boleta Afganistán será más seguro, más pacífico", dijo Karzai. "Voten, no a la violencia".

Se espera que los resultados preliminares sean anunciados en Kabul el sábado.

Orgullo y desafío

Al salir del colegio electoral del centro de Kabul, Ramin, uno de los primeros afganos en votar el jueves, levantó su dedo manchado de tinta y exclamó orgulloso: "He votado".

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"Estoy orgulloso de mi dedo", dijo a la AFP este guardia de seguridad de 27 años. "Es el símbolo de un gran día para Afganistán", agregó.

"Me dan igual los talibanes y sus amenazas. ¿Quién se han creído que son? Tenemos un gobierno, policía, ejército, infraestructuras de un estado funcional. Los talibanes no hacen más que hablar", aseguró.

A primera hora

Ramin fue una de las 20 personas que empezaron ha hacer cola frente a la escuela Abdul Hadi Dawi antes de las 07:00 horas local (02:30 GMT) para votar pese a los temores de ataques de los insurgentes talibanes.

Cerca de él, Omar, afirmó que quería usar su voto para dotar a su empobrecido y corrupto país de un liderazgo honesto.

"Quiero a alguien que sea fuerte, que trabaje por el desarrollo de la economía, construir las carreteras y las escuelas, hacer de la educación una prioridad, aniquilar la corrupción", dijo Omar, de 60 años, que como mucho afganos sólo utiliza un nombre.

Cuando abrieron las puertas a las siete en punto, la cola avanzó lentamente y los votantes se sometieron a los cacheos de los guardias de seguridad antes de abrirse camino hacia salas separadas distribuidas como colegios electorales para hombres y mujeres.

Años interminables

Babi Haji, de 44 años, esperaba pacientemente a la puerta de una sala de votación. Haji conoció los horrores de la represión y años de guerra civil que parecieron interminables hasta la invasión de 2001 liderada por Estados Unidos que derrocó a los talibanes, explica.

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"Perdí un brazo hace 11 años cuando el coche en el que estaba pasó por una mina", afirmó.

"Ahora quiero que mis hijos estén bien alimentados y a salvo. Por eso he venido a elegir a un presidente que nos aporte a todos un futuro seguro".

Sur Gul, conserje de la escuela, con turban verde oscuro, agarró su carta de registro y mostró con orgullo el agujero que se le hizo la última vez que votó por su presidente, en 2004.

Estaba impaciente por votar por segunda vez, dijo.

Poco a poco

Las votaciones se iniciaban lentamente pero de forma regular, en comparación con las largas colas que se formaron antes de la apertura de los colegios electorales en 2004.

Un total de 17 millones de afganos se registraron para votar en las elecciones presidenciales y para elegir a 420 concejales de 34 provincias de un país principalmente rural.

A través del país, los afganos parecían determinados a desafiar la prolongada campaña de violencia de los talibanes en contra de las elecciones destinadas a mantenerles alejados de los colegios electorales.

En Kandahar, uno de los bastiones talibanes -y capital del régimen extremista durante su gobierno de 1996 a 2001- los votantes se dirigían caminando hacia los colegios electorales para sumarse a las colas que se iban alargando.

"Hay problemas en Kandahar pero aún así voy a votar", dijo Mohamad Nisar, de 40 años.

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"Voto por un buen futuro", añadió.

Quieren un cambio

En la provincia oriental de Nangahar, Abdul Aziz, de 80 años, dijo que votaría por el candidato que creía podría traer un gobierno limpio.

"Voto en contra de la corrupción", dijo sin revelar su elección.

"Me alegro tanto de poder votar a esta edad. Estoy contento de estar vivo y de votar de nuevo".

En Kabul, Wadood Ghorbandi, un director de inversiones de 58 años dijo: "En estas elecciones los afganos eligen su propio destino. Traerá cambios para cada uno de nosotros y dará una identidad al país".

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