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A estudiar en medio de la guerra

A estudiar en medio de la guerra

Los estudiantes iraquíes han empezado el nuevo curso escolar en medio del miedo y la preocupación de sus padres.

"Con preocupación y esperanza llevé esta mañana a mi hijo al colegio, ya que es el único que me queda después de perder a su hermano mayor el año pasado en un ataque con proyectiles de mortero contra su escuela", dijo a Efe la madre de un niño de seis años, que se identificó como "Um Ehab" (la madre de Ehab).

Um Ehab habla con los padres de otros estudiantes a la puerta de la escuela de primaria de Al Mamún, en el oeste de Bagdad, con quienes comparte la preocupación por la seguridad de sus hijos ante los ataques de los insurgentes que sacuden la capital iraquí casi a diario.

Mientras espera a que sus dos hijos salgan de la escuela, Tahsin Ibrahim explica a Efe que llama a sus hijos por el teléfono móvil todos los días cuando terminan la jornada escolar para asegurarse de que están bien, lo que supone, asegura, un gasto más en la casa.

Este año, el regreso al colegio tomó a los padres y estudiantes desprevenidos, ya que el inicio del año académico estaba previsto para después del actual mes de ayuno musulmán de Ramadán.

Según el ministro de Educación iraquí, Judeir Al Jizaí, alrededor de seis millones de estudiantes deberían empezar el nuevo curso en en todo el territorio nacional.

El deber frente a la inseguridad

Jizaí explicó ayer en una rueda de prensa que su ministerio ha finalizado la distribución de casi el ochenta por ciento de los libros y del resto de material escolar entre las escuelas.

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Además, precisó que se habían construido 250 nuevos colegios y restaurado otro gran número de escuelas que habían sufrido daños por los atentados.

Sin embargo, para las familias de los alumnos la mayor preocupación, muy por encima del material escolar o el estado de las instalaciones, sigue siendo la seguridad de sus hijos y la protección de sus pequeños.

"Los costes de la educación son cosas que podemos sufragar, pero las horas de miedo que pasamos todos los días cuando nuestros hijos van al colegio se han convertido en una insoportable pesadilla", afirmó a Efe Ali Selim, padre de cinco hijos, de los cuales tres van a la escuela.

Carga económica

La esposa de Selim lleva a dos de los hijos a un colegio de primaria cerca de su casa y los acompaña también cuando regresan, pero su mayor temor es por su primogénito, que ha de desplazarse a una escuela situada en un barrio donde los ataques de los insurgentes son frecuentes.

"Cada vez que escucho una explosión o el sonido de disparos llamo a mi hijo mayor para preguntarle si está bien", explicó.

La decisión repentina del ministerio de Educación de adelantar el inicio del curso ha supuesto una nueva carga económica para las familias, que habían previsto el desembolso de los gastos escolares para después de Ramadán, un mes en el que las familias suelen realizan gastos extras.

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"La decisión de adelantar el inicio del año escolar nos ha tomado por sorpresa y nos ha afectado mucho especialmente porque durante Ramadán ya gastamos mucho en comprar la comida diaria para romper el ayuno", puntualizó Selim.

La carestía económica y el repentino comienzo han hecho que numerosos estudiantes hayan salido de sus casas camino de la escuela con las mochilas vacías, con la esperanza de conseguir en los colegios el material escolar que sus padres no les han podido comprar.

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