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Roberto Gómez Bolaños murió sin lograr ver consumado el Museo del Chavo del Ocho.

Una despedida incompleta: Chespirito se va sin su museo

Una despedida incompleta: Chespirito se va sin su museo

Roberto Gómez Bolaños murió sin lograr ver consumado el Museo del Chavo del Ocho, el cual quedó truncado.

Roberto Gómez Bolaños murió sin lograr ver consumado el Museo del Chavo...
Roberto Gómez Bolaños murió sin lograr ver consumado el Museo del Chavo del Ocho.

Roberto Gómez Bolaños, quien murió a los 85 años, no pudo ver cristalizado uno de sus sueños: volver a jugar en el patio de la vecindad de El Chavo del Ocho o entrar en la casa de doña Florinda. Y es que el museo dedicado a uno de sus personajes nunca pudo materializarse.

La Fundación Chespirito tenía previsto abrir en 2013 el Museo de Chespirito, sin embargo el proyecto causó molestias a los vecinos de la zona, de acuerdo a un reportaje publicado por la revista Proceso.

Los habitantes reclamaban que la zona era residencial y que a sólo dos cuadras se encontraban dos escuelas, por lo que el tráfico se vería afectado con la apertura del museo. Fue así como el proyecto se vino abajo.

Roberto Gómez Fernández, hijo de Chespirito, contestó en su momento que no se trataba de un museo sino de un área de exposición con elementos gráficos, fotográficos y audiovisuales, cuyo atractivo era la recreación de la fachada de la vecindad de El Chavo.

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"No es museo, porque la palabra le queda grande", advirtió en 2013 a Proceso.

Por su parte, Luis Jorge Arnau, director del Grupo Chespirito, dijo a Efe que el plan era reproducir íntegramente la vecindad del Chavo para que la gente pudiera entrar a cada uno de los cuartos.

También se expondrían artículos como los primeros guiones que el también guionista escribió, el primer uniforme que usó el Chavo en la serie, o incluso uno de los primeros barriles en los que dormía.

Habría otra sala multimedia en la que se harían recorridos por varios de los capítulos de las series que Gómez Bolaños popularizó en Latinoamérica en los años setenta y ochenta, como El Chapulín Colorado.

También habría otra sección que contendría el trabajo artesanal que se ha venido haciendo en toda Latinoamérica sobre los personajes de sus series, en busca de transmitir precisamente lo que significan sus personajes en países como Perú o Colombia.

Actualmente el lugar es usado como oficinas sin embargo según constató la revista Proceso, cuando se abre el portón aún se puede ver la infraestructura que había sido construida, así como una estatua del Chapulín Colorado.

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