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Un México ansioso recibió a Obama

Un México ansioso recibió a Obama

La prensa y los curiosos esperaban, aglutinados en los alrededores de Campo Marte, a donde aterrizó Barack Obama.

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Horas bajo el sol

CIUDAD DE MÉXICO -  La mañana del jueves 16 de abril, la avenida Paseo de la Reforma amaneció con mucha tranquilidad en comparación al tráfico cotidíano. Pocos automóviles transitaban por la vía que estaba rodeada de vallas metálicas.

La prensa y los curiosos esperaban, aglutinados en los alrededores de Campo Militar Marte, a donde el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llegó en medio de un fuerte dispositivo de seguridad.

Paso a paso con Obama

No importa la caminata que muchos tuvieron que hacer para llegar a este punto, ya que todas las vialidades aledañas permanecían cerradas.

Doña Himelda Martínez salió de trabajar y no duró ni un segundo en postrarse frente a estas barreras para ver, aunque fuera de rápido, al mandatario estadounidense.

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"Siempre soy así. Me gusta ver todo esto, el show y más cuando es una cosa importante. Quiero ver los helicópteros, cómo viene, cómo llega, todo. Se me hace un hombre amoroso, muy humano, me inspira ternura. Nunca había sentido por ningún presidente esta sensación que siento por él", explicó a Univison.com.

Policías granaderos, federales y agentes encubiertos, que hacían un conteo disimulado de las personas que pasaban caminando, custodiaban el lugar desde las 9 de la mañana.

Además, a lo lejos, en los edificios más altos de la avenida, que por lo general son hoteles de lujo, francotiradores estaban listos con sus armas para disparar ante cualquier emergencia.

También había turistas por el lugar, que por lo llamativo de los operativos de seguridad y la presencia de la prensa, se quedaron a mirar.

"Me da mucha curiosidad verlo. Hay muchas expectativas, hay esperanza de que algunas cosas se van a cambiar, pero no sé, quién sabe. Se ve mucho la ansiedad de los mexicanos por verlo. Hay pocos manifestantes. Me acuerdo ver por las noticias cuando vino George Bush y estaba lleno de protestas. Se ve que Obama da esperanza", comentó Max Mahian, vacacionista alemán.

El momento crucial

Las horas pasaban y ni una sola señal de que se acercara la llegada del presidente.

Lucía Lozano tampoco pudo evitar la curiosidad de este show.

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"Me encanta que el proceso de Estados Unidos haya sido tan democrático, que se haya respetado que un afroamericano haya llegado al poder. Probablemente sea el presidente estadounidense más popular", dijo a Univision.com.

Algunos vendedores trataron de hacer su agosto al ofrecer aguas frescas y helados pero de inmediato eran retirados por los elementos de seguridad.

"Nos quitan luego luego. No podemos ni acercanos a unos metros. Yo llegué hasta aquí porque escondí la mercancía entre mi ropa pero no me duró nada el gusto", expresó Eduardo Martínez, comerciante.De repente el ruidoso estruendo de los helicópteros captó la atención de todas las miradas, que no dudaron en mirar hacia arriba. Tras unos segundos de espera, apareció el primer transporte blanco con las franjas rojas y azules de la bandera estadounidense.Dos minutos más tarde sobrevoló otro, este era verde militar y así sucesivamente hasta que se contaron cinco.Las hélices no paraban pero los árboles que rodeaban al Campo Marte impedían la vista directa. Diez minutos más tarde salió un convoy conformado por motocicletas, patrullas, camionetas y dos automóviles, uno de ellos la llamativa "Bestia", con la bandera estadounidense, para camuflajear dónde viajaba el presidente.Los flashes no pararon hasta que salieron, en caravana, rumbo a la Residencia Oficial de Los Pinos, donde Obama se ecncontraría con el mandatario mexicano, Felipe Calderón.

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