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Reclaman justicia sobre caso de estudiantes mexicanos asesinados

Reclaman justicia sobre caso de estudiantes mexicanos asesinados

Miles de personas se manifestaron para pedir justicia por el asesinato de cuatro estudiantes y el padre de uno de ellos.

Tras desaparición y muerte

MÉXICO - Miles de personas se manifestaron en la ciudad mexicana de Guadalajara para pedir justicia por el asesinato de cuatro estudiantes y el padre de uno de ellos, cuyos cadáveres aparecieron esta semana en dos fosas clandestinas.

La marcha silenciosa se desarrolló desde la rectoría de la Universidad de Guadalajara, la principal casa de estudios superiores de esa ciudad, y la sede del Gobierno del Estado de Jalisco.

La manifestación estaba encabezada por el rector de la universidad, Marco Antonio Cortés. Muchos de los participantes estaban vestidos de blanco y algunos portaban velas, según las imágenes transmitidas por la televisión.

La protesta está vinculada con la aparición de cinco cadáveres en dos fosas encontradas en instalaciones de la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG) el miércoles y el jueves pasados.

Las víctimas eran cuatro estudiantes y el padre de uno de ellos, vendedor de churros, quienes habían llegado a la sede de la FEG para pedir la rebaja de la cuota que pagaba el comerciante al sindicato estudiantil por colocar su puesto a la puerta de un colegio.

Identificados todos

Coincidiendo con la manifestación las autoridades confirmaron que los dos cadáveres que quedaban por identificar, hallados ayer, jueves, son los del vendedor de churros Armando Gómez, de 56 años, y de su hijo Ismael, de 21.

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Ya fueron identificados los otros tres estudiantes cuyos cuerpos fueron hallados el pasado miércoles en una fosa distinta. Uno de ellos tenía 17 años y los otros dos 16.

Estos tres estudiantes murieron por heridas de arma blanca, pero el vendedor de churros y su hijo perecieron por disparos en la cabeza.

Las autoridades de la fiscalía de Jalisco dijeron que en la sede de la FEG se encontró una pistola y varios casquillos de bala, así como restos de sangre en las oficinas del edificio.

El asesinato de los cuatro estudiantes y del vendedor de churros ha sido recibido con señales de indignación en el mundo académico y gubernamental de Jalisco.

El sindicato estudiantil, sobre el que recaen las sospechas del crimen, rechazó cualquier vinculación con los hechos, aunque ha sido acusado previamente de acciones violentas y de extorsionar a vendedores ambulantes.

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