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Prostitutas del DF luchan

Prostitutas del DF luchan

La polémica iniciativa de ley para legalizar la prostitución en el Distrito Federal ha generado controversia.

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Un grito de auxilio

CIUDAD DE MÉXICO – La polémica iniciativa de ley para legalizar la prostitución en el Distrito Federal ha generado controversia no sólo en los sectores conservadores de la sociedad, sino en el mismo gremio de trabajadoras y trabajadores sexuales.

Abiertamente dijeron que no están de acuerdo con esta propuesta porque las etiqueta, margina y las expone como si fueran un foco de infección.

Aunque son muchas las que se dedican al trabajo sexual, sólo algunas son las que se atreven a dar la cara. Pero esta vez no dudaron en protestar por el proyecto que, a decir de algunos diputados del Partido de la Revolución Democrática (PRD), busca mejorar las condiciones de las trabajadoras sexuales en la capital mexicana.

Una de las inconformidades de las "sexoservidoras" es el artículo que les prohíbe ejercer el trabajo sexual seis semanas antes y seis semanas después de dar a luz.

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"Y durante ese tiempo ¿De qué vamos a comer?, ¿de qué vamos a vivir'", grito una de ellas.

Para el grupo de trabajadoras sexuales asociadas en la organización Brigada Callejera, esta iniciativa es sólo un pretexto del gobierno para erradicar la prostitución.

"Si el gobierno quiere prohibir el trabajo sexual y no ofrece un apoyo económico, un apoyo social específico para las compañeras, yo creo que va a haber un perseguimiento. El gobierno no le está entrando de fondo a esta iniciativa", señaló un travesti.

Juan Bustos, legislador del PRD, lanzó la propuesta de legalizar la prostitución, a decir de él, para dar una mayor apertura al respeto a los derechos humanos, a la integración en la sociedad y a la dignificación del trabajo sexual.

Aunque no es un hecho que la propuesta se convierta en ley, ya que primero debe ser discutida por el Congreso local, el diputado afirmó a Univision.com que es necesario dignificar el trabajo que realizan las trabajadoras y trabajadores sexuales, pero también es importante terminar con las extorsiones policiales a las que estas personas son sujetas.

"Es una necesidad el reconocer la dignidad, la libertad de elección laboral libre que tienen todos los ciudadanos y las "sexoservidoras" no deben ser la excepción. Debemos hacerle frente a una realidad que existe históricamente en la Ciudad de México y que vemos todos los días en ciertos lugares", expresó Bustos.

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La propuesta perredeista pretende, entre otras cosas, terminar con la ola de extorsiones de las que someten a las trabajadoras sexuales, principalmente por parte de los policías, quienes se aprovechan de la irregularidad en la que trabajan.

Zonas cero

La prostitución no está permitida en México; sin embargo, en algunas ciudades hay zonas de tolerancia y horarios en las que se puede ejercer, pero en el Distrito Federal no, aunque existe la actividad y se castiga hasta con 24 horas de prisión y una multa que oscila entre 50 y 92 dólares a quienes la ejerzan. 

"Esta ley propone que la policía tenga todo el poder para los diferentes perímetros autorizados, como ellos ya lo han denominado, ya que no van  a ser zonas de tolerancia. Quieren capitalizar y concentrar todo el trabajo sexual en esos perímetros autorizados", señaló uno de los posibles afectados.

Para los trabajadores y trabajadoras sexuales de Brigada Callejera esto de las zonas de tolerancia tiene un trasfondo.

"[Va a fomentar] el lenocidio, la trata de blancas, la extorsión, la explotación sexual. Ya basta a todas esas incongruencias del gobierno, ya basta de que nos estén utilizando, ya basta de tanta denigración", señaló el travesti.

En la Ciudad de México las zonas donde se establecieron las prostitutas son principalmente en el centro, La Merced, la calle de Sullivan y en el poniente sobre la avenida Tlalpan.

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"Somos seres humanos, trabajamos para salir a darle de comer a nuestros hijos, y ahora nos quieren poner en una pinche zona de tolerancia como si fuéramos reces, como si fuéramos un foco de infección; nosotros no somos así y mejor que reformen esa ley y se trate bien a las compañeras que no tienen rostro ni nombre", comentó otra de las prostitutas que prefirió no  identificarse.

Ante esta ola de inconformidades, el legislador Bustos reconoció que la propuesta aún puede ser modificada dependiendo de las necesidades y puntos de vista de las mismas prostitutas y de los vecinos cercanos a las áreas donde se ejerce dicha actividad.

"A nosotros nos preocupa muchísimo el problema y por ello procuramos, en el marco de la integridad social, crear un marco normativo que ayude reconocer a las sexoservidoras y de la misma manera proporcionarles asistencia social, la cual tiene obligación de ofrecer el gobierno", precisó  el perredista.

Sana distancia

De acuerdo a cifras proporcionadas por el político izquierdista, en la Ciudad de México hay alrededor de 40 mil personas ejerciendo la prostitución, tanto en la vía pública como en lugares exclusivos.

"Hicimos algunos recorridos y vimos que hay entre 3 mil y 5 mil personas en área pública y debe haber 10 veces más en lugares privados, en intramuros como se le conoce".

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La propuesta indica que la prostitución puede ejercerse en zonas a más de 985 pies (300 metros) de distancia de escuelas, parques públicos e Iglesias.

"Será la propia autoridad, con los vecinos y prostitutas que determinen cómo se puede respetar esas libertades al ejercicio de la prostitución", argumentó.

Es importante que la sociedad establezca ciertos  acuerdos que permitan un entendimiento para que no se violen los derechos humanos de las sexoservidoras, pero tampoco se transgredan las garantías de los vecinos.

Ante las críticas de que la legalización podría promover la creación de más zonas o del incremento del número de prostitutas, el legislador precisó que su propuesta no contempla esos puntos.

"No pretendemos promover la actividad, lo único que buscamos es mayor  tolerancia a la actividad, el reconocimiento, la dignificación del trabajo sexual y que se regularice la actividad en la zonas ya existentes, pero no crear más", aclaró el precursor de la iniciativa.

Que se acepten las formas de convivencia sana y dejar de lado la discriminación hacia grupos vulnerables. "No es posible que la sociedad se mantenga en un terreno de no aceptación o de excluirlos o ignorarlos. Para nosotros es fundamental reconocerlos y darle el tratamiento que merece".

Proxenitismo y lenocidio

Para la directora de la Casa Xochiquetzal, Carmen Muñoz, la propuesta del legislador Bustos es aceptable porque así se terminaría con el lenocinio y tanta trata de blancas, y se protegería a las trabajadoras del sexo.

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Reconoció que muchas prostitutas ejercen la actividad por estar bajo presión de algún padrote y con la legalización podrían quedar libres de ellos.

La casa Xochiquetzal alberga a prostitutas de la tercera edad, donde se les enseña manualidades para que aprendan otras formas de trabajar.

Sin embargo para Jaime Montero, vocero de Brigada Calljera esta legalización afectaría más que ayudar en este sentido.

"Los diputados federales en vez de estar planteando  una iniciativa de ley proxeneta deberían pensar en modificar los artículos del código civil para que las mujeres que se dedican al sexo comercial realmente tengan garantizada la patria potestad de sus hijos y realmente no sea un pretexto que se dediquen al trabajo sexual para que le quiten a sus hijos y las extorsionen con este motivo", aseguró.

Para Cecilia Vega, vocera del Grupo Semilla (institución de apoyo a mujeres de diversos sectores), la eventual legalización de la prostitución se podría convertir en un asunto marginal, ya que acerca a las mujeres o las aleja del lenocinio.

"Hay organizaciones que trabajan en el tema de la legalización y trabajo sexual que incluso tienen recomendaciones hacia la legislación" comentó.

Las sexoservidoras, dijo, tienen derechos y necesitan ciertas condiciones laborales para ejercer la prostitución.

Indicó que si las mujeres eligen quedarse en el trabajo sexual, necesitan tener las mejores condiciones para ejercerlo y que si eso ofrece la propuesta del diputado Bustos, la apoyan.

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Pero los y las trabajadores sexuales no están conformes y por eso alzan la voz.

"Mientras no haya una ley que nos reconozca como una clase trabajadora, no hay ley que nos funcione, no hay ley que nos sirva. Nunca vamos a dejar de trabajar porque si el gobierno va a tratar de desaparecernos, lo único que va a hacer es que haya más delincuencia. Para ellos somos la carroña, la basura de la sociedad", finalizó otra de las trabajadoras sexuales.

En ese sentido, el diputado Bustos afirmó que a los legisladores locales no les corresponde dictaminar y calificar a la prostitución como trabajo sexual, ya que eso le compete al Congreso federal.

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