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Mexicanas sobre ruedas en el DF

Mexicanas sobre ruedas

Mexicanas sobre ruedas

La vida de las mujeres que manejan taxis o buses no es fácil, pero la necesidad de mantener a sus familias les da fuerza.

Mexicanas sobre ruedas en el DF
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Sus obstáculos

CIUDAD DE MÉXICO  - La vida de las mujeres que manejan taxis o buses en esta capital no es fácil, pero la necesidad de mantener a sus familias les da fuerza para enfrentar los retos y obstáculos que se les presentan en cualquier momento del día.

Discriminación, inseguridad y en algunos casos hostigamiento sexual, son los principales problemas que enfrentan a bordo de sus unidades de transporte público.

“¡Buenos días! ¿A dónde va? ¡Pásele!”. Así suele recibir Catalina Hernández a los pasajeros  que abordan su microbús que recorre parte del centro del Distrito Federal. Tiene más de 20 años manejando vehículos públicos y aún no piensa en el retiro, pese a que ha padecido la discriminación por parte de sus compañeros de trabajo.

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Ella es una de las casi 3 mil mujeres que manejan transporte público en la Ciudad de México, lo cual representa casi el 3 por ciento del padrón general.

Catalina recuerda que cuando ella empezó a trabajar como chofer, casi no había mujeres, al menos no sentía ‘competencia’ y se siente orgullosa de ser una de las precursoras en este oficio y que a pesar de los años aún no son muchas.

Discriminación

Su trabajo de chofer no le impide lucir bien maquillada y presumir sus aretes y demás accesorios femeninos.

“El trabajo es difícil por la burla de los compañeros, y yo siempre les digo que como mujer también se puede sobresalir. Nosotras también podemos con todo, la única diferencia es que ellos tienen más fuerza, pero nosotras somos más inteligentes”, comentó a Univison Online.

Su llegada al transporte público se dio tras la muerte de su esposo y  la necesidad de mantener a su pequeño hijo que tenía apenas un año de edad.

“La necesidad hace que uno deje de lado los temores. Mi hijo me dio fuerza para tener el valor de manejar el microbús”, aseveró.

Cada día de trabajo gana alrededor de 22 dólares, pero Catalina no sólo obtiene esos ingresos, ya que además tiene otras dos unidades de las cuales recibe 30 dólares.

Las ocho horas de trabajo en medio del tráfico y soportando las inclemencias del tiempo se ven recompensados a final del día, cuando llega a casa y se reúne con su único hijo.

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Orgullo de mujer

Como si no bastara con la rudeza y el estrés propios del trabajo, las mujeres conductoras en México sufren todo tipo de agresiones morales y personales.

“Nos agraden en todas las formas, pero yo no me dejo, yo les reclamó, incluso con uno casi llegué a golpes, porque se quiso pasar de listo… sin embargo trato de sobrellevar a mis compañeros igual que ellos lo hacen conmigo”, expresó Hernández.

El hostigamiento sexual que sufren tanto las taxistas como las usuarias ya es tomado en cuenta en el Congreso local, donde se propuso la creación de los ‘Lady Taxis’.

El proyecto está dirigido exclusivamente hacia las mujeres, tanto en el manejo de los vehículos como para quienes lo utilicen. En un principio se contaría con unas 50 conductoras; sin embargo el número podría aumentar de acuerdo a la aceptación del público.

“Una vez les dije a mis compañeros que yo vengo a trabajar y no a buscar marido, me ha costado mucho trabajo para que me respeten, pero les he puesto un alto”, expresó.

Peligros

A pesar de que su ruta atraviesa zonas de alta peligrosidad, como Tepito, no le intimida pasar todos los días por el lugar, y aunque reconoce a algunos delincuentes no los puede denunciar para evitar represalias. En la Ciudad de México se comenten diariamente cuatro asaltos en taxis y una docena de secuestros exprés, según cifras de las autoridades.
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La llamada intuición femenina le ha ayudado para evitar ser asaltada ya que cuando las personas le parecen sospechosas no las sube a su unidad ni a quienes piden dinero en el transporte público.

“Los rateros aquí conmigo no se suben, sí me respetan, a mi tampoco me gusta subir a la gente que pide dinero, porque eso puede ser un disfraz para asaltar a los pasajeros”, indicó.

A pesar de todo, una de las cosas que más le gustan a Catalina es que la gente le brinda confianza, incluso mientras cumple la ruta le escucha a uno que otro sus problemas. “Me gusta mucho mi trabajo, porque hasta de psicólogos nos toman los pasajeros, me dicen que se sienten bien al contarme sus problemas y yo lo que hago es darles consejos, porque a veces es gente que se siente muy sola y no tienen quien los escuche”, precisó.

Que pongan mujeres

Ángel Ramírez, uno de los pasajeros de Catalina dijo que deberían de poner solamente mujeres al frente del transporte público, por que al menos ella es muy precavida y respetuosa, lo que dista mucho de los hombres que les piden que suban y bajen rápido de la unidad.

“Ella maneja con mucho cuidado, no es como esos que se pelean el pasaje y hasta se avientan los microbuses, es un alivio para mí subirme con ella”, comentó la señora Patricia Sánchez, que con frecuencia aborda la unidad de Catalina.

El taxi, mayor riesgo

Hernández recordó que en sus inicios manejó un taxi, pero lo dejó tras dos asaltados sufridos, y afirma que es más peligroso principalmente para las mujeres.

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Sin embargo, para Guadalupe Alvarado Ramos ser taxista fue su única opción para llevar dinero a su casa.

“La necesidad económica hace que uno busque trabajo en todas partes. Yo solamente termine la primaria y lo único que sabía hacer era manejar y me desesperé por no encontrar nada y por eso me metí de taxista”, comentó a Univison Online.

Sin horario

No tiene un horario establecido para su trabajo, ya que tiene combinar las necesidades de su casa para no descuidar a sus hijos, en días ‘buenos’ obtiene alrededor de 20 dólares al día, pero dice que el trabajo cada vez es más pesado, principalmente porque se tiene que competir con los taxis ‘tolerados’ que suman alrededor de 30 mil, los cuales no pagan impuestos y les quitan el pasaje.

De acuerdo al alcalde de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, a partir de enero dejarán de circular los taxis también llamados ‘piratas’. Sin embargo, la conductora duda que realmente se aplique dicha medida.

En busca del pan diario

Lupita, como le dicen sus conocidos, tiene cuatro hijos que mantener, por lo que no dudó en trabajar un vehículo de alquiler, pese a los obstáculos que vive con frecuencia.

“Fue difícil ser taxista porque no conocía bien la ciudad, me llegué a perder, hubo ocasiones que llevaba muy lejos a los pasajeros y ya no sabía cómo regresar a casa, hasta me ponía a llorar”, comentó.

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Sin embargo ese temor lo dejó a un lado porque ahora incluso hace servicios foráneos, ha hecho viajes a Querétaro, Cuernavaca e Hidalgo.

Falla la intuición femenina

Sobre la delincuencia dijo que cada día esta peor y que hay zonas más peligrosas. Sin embargo, ella evita ir a lugares como Tepito y la Morelos.

Guadalupe asegura no que siempre la intuición femenina funciona, porque los asaltos que ha sufrido han sido cometidos por gente que aparentemente se ve decente. 

El machismo

Al igual que Catalina, Guadalupe ha vivido la discriminación por parte de sus compañeros taxistas, quienes le han dicho que como mujer debería estar en la casa, haciendo de comer o lavando la ropa.

Recorrer las calles de la Ciudad de México no es fácil para Guadalupe “en este trabajo te enfrentas a todo y debes saber cómo reaccionar, porque nadie tiene porque humillarte y menos querer propasarse contigo. En una ocasión un borracho me tocó los senos, le dí una bofetada. A mí me respeta le dije y lo bajé de mi carro”, recordó.

Tanto Guadalupe como Catalina son madres de familia, como miles, que enfrentan el machismo por estar en un trabajo considerado principalmente para hombres, pero ambas hicieron una llamado a  todas las mujeres a que se atrevan a perder el miedo y luchen por sobresalir en cualquier ámbito.

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