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Megaoperativo en Monterrey

Megaoperativo en Monterrey

En la guerra frontal contra el narcotráfico más de mil personas han sido asesinadas en México en los primeros meses del año.

Era de violencia

CIUDAD DE MÉXICO - El gobierno mexicano está perdiendo la batalla contra el narcotráfico. Desde que Felipe Calderón le declaró la guerra al crimen organizado los asesinatos y ejecuciones en México han aumentado 46 por ciento, según las autoridades.

"Lamentablemente el narco ha arremetido muy fuerte en contra de policías, civiles y el propio gobierno", dijo a Univision Online Ricardo Ravelo, periodista e investigador de asuntos relacionados con el narcotráfico. "La batalla la está perdiendo Calderón".

La furia de los carteles de la droga, en respuesta al reto gubernamental, ha desatado una de las peores olas de violencia que haya sufrido este país y las cifras -más de 1,000 muertes en cinco meses- demuestran, a juicio de los analistas, que lejos de contrarrestarse el flagelo, la pelea es cada vez más complicada.

Días después de su posesión, el 1 de diciembre de 2006, el presidente Calderón anunció sus intenciones de combatir el narcotráfico, pues en sus palabras "el crimen en el país estaba fuera de control".

A Calderón se unió el procurador general de la República, Eduardo Medina Mora, quien declaró que iban a derrotar al narcotráfico, al cual comparó con la 'Cosa Nostra' italiana, por su manera de operar.

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La primera acción Felipe Calderón fue establecer "megaoperativos" de seguridad donde el Ejército y agentes policíacos custodiaran las principales plazas de disputa. Las ciudades elegidas fueron Morelia, Nuevo Laredo, Tijuana, Acapulco, Veracruz, Culiacán y Campeche.

Pero estas acciones lejos de disminuir la violencia enfurecieron a los capos, quienes a diestra y sinistra intensificaron su ola de asesinatos matando a plena luz del día, en cualquier sitio, con todo tipo de armas y mensajes, y con los métodos más viles.

Sin límites

Las cifras de asesinatos parecen sobrepasar los límites de la ficción. Según estadísticas del periódico El Universal, cada día mueren por lo menos 7 personas (uno cada 3 horas y media), asesinatos todos ligados al crimen organizado.

El móvil de los narcotraficantes ha cambiado. Aunque los policías y los militares se han convertido en su principal blanco, cualquiera puede ser víctima. No es raro enterarse de casos de civiles (incluidos niños) que mueren acribillados por estar en el lugar y hora equivocada, con el propósito de atemorizar a la población y crear la sensación de poder de los carteles y el descrédito de las autoridades.

"El gobierno mexicano está fracasando en la lucha contra el narco y los que tienen el control son ellos, los narcotraficantes", comentó a Univision.com Antonio Ortega, del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Social. "Evidentemente los mensajes que envía el narco no son entre ellos mismos, sino hacia el resto de la población, hacia México porque pretenden demostrar que hay ingobernabilidad".

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"La violencia se va a incrementar. Ahora no son solamente las ejecuciones sino que cada vez hay mayor violencia, hay decapitaciones, narcomensajes, narcovideos con mensajes, videoejecuciones y éstos van aumentando cada vez más", indicó Ortega.

Ravelo, escritor de varios libros sobre narcotráfico, coincide y señala que la batalla va a durar mucho tiempo.

"Puede cambiar de tono, sobre todo porque es una película muy similar a lo que se empezó a vivir en Colombia, cuando el gobierno declaró la batalla contra el narcotráfico, una batalla llena de errores como lo estamos viendo en México, pero la guerra seguirá por largo tiempo. Lo peor es que el narcotráfico podría tomar medidas de mayor fuerza o de mayor violencia", argumenta Ravelo.

Para colmo de males, "las policías de todo el país están infiltradas y hay signos muy claros de que se está extendiendo este problema a toda la República Mexicana".

No es nuevo

Para René Blanco, director del semanario Zeta, uno de los medios de comunicación más golpeados por los traficantes de droga, esta lucha no es algo nuevo.

"Se declaró la guerra abiertamente pero no es nuevo. Antes todo se manejaba por debajo del agua. Hace un par de meses el presidente declaró que había recibido amenazas, y la verdad es que a todos los presidentes se los ha amenazado pero nadie lo decía abiertamente", explica Blanco, hijo de Jesús Blancornelas, considerado una de las plumas más valientes contra el narcotráfico.

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Guillermo Garduño, experto en temas de seguridad nacional de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), considera que el espiral de violencia que vive México es consecuencia de una guerra.

"El problema es más fuerte cuando aparentemente no pasa nada. Antes llegaban estos grupos a las sierras, les decían a la gente: 'O con nosotros o en nuestra contra'. El que no estaba con ellos era eliminado. A los que traicionaban también los eliminaban. Esto es una guerra", comenta Garduño.

Uno de los últimos casos de violencia excesiva fue el tiroteo en el norteño estado de Sonora, en el que murieron 22 personas, entre sicarios, policías y civiles. Este acto fue atribuido al Cártel del Golfo.

"Ahora los narcotraficantes y sus sicarios se están riendo. Es una situación complicada para el gobierno pues va a ser muy difícil ganar la guerra porque es una guerra contra los que tienen iguales o mejores armas, mejores balas y quizá mejor armamento", dijo Antonio Ortega.

Gobierno cercado

El principal fuerte de batalla de Calderón para esta guerra es el Ejército, estrategia que ha desatado una lluvia de críticas. El argumento es que los militares deben salvaguardar la soberanía nacional y no combatir a la criminalidad.

"Los operativos deben de estar llevados por la policía y es a ella a la que se debe de limpiar, profesionalizar y darle su lugar. No podemos pensar que el Ejército deba hacer acciones que le corresponden a la policía, esto lleva mucho más riesgos", explica Fernando Espinosa de los Monteros, experto en narcotráfico de la Universidad de Guadalajara.

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Pero para Guillermo Garduño no hay otra opción de combate. "Es el tipo de fuerza armada que tiene que intervenir para tratar de enfrentar este tipo de situaciones. Si esto se diera con grupos pequeños le darían alta movilidad para operar por tierra, mar y aire. Hay que adaptar mejores sistemas de inteligencia para combatirlos hasta quebrar su punto de equilibrio", agrega Garduño.

La participación de los agentes militares en acciones de seguridad pública data desde mediados de los años 90, con el entonces presidente Ernesto Zedillo.

Datos del gobierno federal señalan que han sido detenidos decenas de personas relacionadas al narcotráfico. También se ha dado paso a una serie de extradiciones; sin embargo, pareciera que todas estas acciones, junto con la intervención del Ejército, no han sido suficientes para frenar la narcoviolencia.

"Es un error y un exceso de fuerza. Están echando mano del Ejército que es el último eslabón de la seguridad. Pero la verdad es que a Calderón no le queda otro remedio más que usarlo a pesar de sus desatinos, y no obstante su yerro en las acciones. Es una fuerza muy contundente, pero desprovista de trabajo de inteligencia", explica Ravelo.

Imagen afectada

El analista Espinosa de los Monteros cree que esta acción afecta a la imagen de la milicia.

"Pierde credibilidad, si ganan la batalla no tiene chiste porque se puede decir que son mucho más, tienen preparación permanente y están mucho mejor armados, pero si la pierde se meten en un problema gravísimo de credibilidad en las instituciones", comenta.

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Ante la escalada de violencia han surgido versiones extraoficiales de que soldados mexicanos estarían siendo entrenados por agentes de Estados Unidos para combatir el narcotráfico.

"Yo había escuchado que iban a entrenar en Tijuana a algunos policías. Los iban a entrenar agentes del FBI con relación a sucesos como los que pasó en el hospital, cómo manejar este tipo de situaciones y eventualidades", precisa René Blanco.

Para Ravelo esta hipótesis no es descabellada.

"No descarto que Estados Unidos esté a cargo de parte del entrenamiento militar porque hay muchos indicios de que se está diseñando un Plan México para combatir al narcotráfico. EU siempre ha estado muy pendiente de los asuntos de este país", explica.

'Limpieza' de policías

La insistencia de profesionalizar a los cuerpos policíacos se debe a la corrupción que se ha detectado en algunas instancias de seguridad.

"Cerca del 50% de las corporaciones policíacas del país están incorporadas a la protección del narco", sostiene Ravelo. Una parte de las policías locales y municipales ya son un cártel conformado por agentes al servicio de la protección de los narcotraficantes”, comenta Ricardo Ravelo.

De hecho, hace pocos días, casi la mitad de 124 agentes detenidos admitió haber recibido sobornos entre $45 y $1,300 del cartel del Golfo, a cambio de proteger sus cargamentos de droga con destino a Estados Unidos.

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Algunos analistas coinciden en que la primera tarea para combatir la corrupción es hacer una tarea de ‘limpieza’ en la policía y en las instituciones de gobierno donde se ha detectado dicho delito.

"Las corporaciones son un caos. No sólo hay asesinatos sino que dentro de las corporaciones hay venganzas, ajustes de cuentas, amenazas de muerte.  Muchos se han visto en la necesidad de renunciar porque temen que sean asesinados", explica Ravelo.

Cultura de la extorsión

Un factor de que los cuerpos policíacos estén infiltrados por las bandas de narcos es la falta de cultura y, sobre todo, por sus bajos salarios; por eso sucumben a la tentación de colaborar con las redes criminales, destacan los expertos.

"Debemos entender que el estímulo que los policías tienen al vincularse con el narco son sus condiciones precarias de trabajo y de cultura de la extorsión", comenta Alfredo Zavala, analista de la Universidad Veracruzana.

La corrupción también alcanza las altas esferas como lo son la Procuraduría General de la República (PGR), la  Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y la Agencia Federal de Investigaciones (AFI).

"El gran problema de nuestro país es que no hay una política de seguridad pública integral", dijo Zavala a Univision.com.

Ese temor de que los militares se corrompan, como lo han hecho los policías, tiene sus antecedentes en la década de los 90, cuando un grupo de militares desertó y formó lo que ahora se conoce como 'Los Zetas', una banda criminal al servicio del narco. Se caracterizan por sus prácticas sanguinarias.

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"Se tienen que investigar a fondo a 'Los Zetas', que son un grupo de gran disciplina, con una gran capacidad de inteligencia y una de las partes importantes que está operando esta violencia”, indica Ortega.

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