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La lucha del fotoperiodista Rubén Espinosa por no callarse

La lucha del fotoperiodista Rubén Espinosa por no callarse

El fotoperiodista mexicano nunca imaginó que la noche del 14 de septiembre de 2013 le daría un giro a su vida y marcaría su encuentro con la muerte.

Espinosa: "Se pueden meter a matarte y nadie hace nada por temor" Univision

Por Luz Adriana Santacruz  @luza_santacruz  desde la Ciudad de México 

Era el 14 de septiembre de 2013. Esa noche, maestros y estudiantes mantenían un plantón en la plaza Lerdo de Xalapa, en Veracruz. Pero en un operativo por parte de policías de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz, fueron desalojados. Para Rubén Espinosa y su lente fue un día más de trabajo, pero ese evento sería solo el inicio de una campaña de hostigamiento y persecución hacia su persona.

La instrucción de los agentes era clara: debían de dejar la zona libre de manifestantes para que el gobernador de la entidad,  Javier Duarte, pudiera dar el tradicional Grito de Independencia. El grupo que protestaba estaba inconforme por la reforma educativa anunciada por el presidente Enrique Peña Nieto.

Al mexicano Rubén Espinosa una de sus fuentes le había alertado que ese día posiblemente habría un desalojo. Entonces él, acostumbrado a cubrir protestas ciudadanas y movimientos sociales para la agencia veracruzana Avc, acudió a la zona para hacer su trabajo.

Tras varias horas de espera, alrededor de la 1:00 de la madrugada, un grupo de agentes llegó a la plaza para quitar a los manifestantes. Su fuente no se había equivocado. Rubén sacó su cámara, tomó varias fotografías y se movió del lugar para enviar su material.

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En el camino a su casa, varios policías lo interceptaron, le exigían que borrara las fotografías. Ante el acoso, Rubén cedió a eliminar algunas. Lo que sus hostigadores no sabían es que él se las ingenió para rescatar algunas que aparecieron en los diarios locales al siguiente día.

Ese fue el inicio del fin. El mismo Rubén Espinosa relató a Rompeviento TV, en una entrevista del 9 de julio, cómo fue el acoso que vivió durante su estancia en Veracruz.

“Cuando fue el desalojo de maestros el 14 de septiembre de 2013, pusimos denuncias, nos comparecimos. Se armó una comisión de diputados que no ha servido de nada. Nos vimos como tres veces y se acabó. La persona que vino de la PGR [Procuraduría General de la República] nunca supe de él. A mí me decía que le diera las fotos del desalojo y cuando se las di, desaparecieron”, narró Rubén a Rompeviento TV.

Desde ese momento las cosas nunca volvieron a ser las mismas para Rubén, quien se acercó a diversas organizaciones defensoras de los derechos de los periodistas como Artículo 19, para hacer público el hostigamiento que vivía por parte de las autoridades. Incluso él mismo acusó, en varias ocasiones, al gobernador de Duarte de ofrecerle dinero a cambio de que se callara.

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Con el enemigo de frente

Nada de eso logró que Rubén se silenciara. Ese amor que tenía por su profesión, jamás se apagó, cuentan a Univision Noticias personas cercanas al fotoperiodista asesinado el viernes pasado junto a cuatro mujeres en un departamento de la Ciudad de México.

“Estaba vetado. Él buscaba dar a conocer las cosas y esa información no se podía manejar en Veracruz. Él hace una cobertura de unos estudiantes golpeados en una casa. Rubén se mete a la casa, hace las fotos, saca toda la casa desordenada, la sangre en las paredes y da testimonio de lo que pasó. Esa información no la podía dar en Veracruz. A partir de que esas imágenes se tomaron, las amenazas subieron de tono”, contó a Univision Noticias, el fotoperiodista Moisés Pablo Nava, compañero de Rubén en la agencia Cuartoscuro.

Por fotos como estas perseguían a Espinosa

Rubén cumplía ya casi ocho años viviendo en Veracruz, cuando la mañana del 6 de junio sucedió algo que sobrepasaba sus límites de tolerancia. Ese día desde muy temprano, Rubén salió de su casa para ir al trabajo como siempre lo hacía. Notó que una persona lo miraba fijamente pero él no le prestó mucha atención y siguió.

EN ESTE PAÍS NO EXISTE LA LIBERTAD DE EXPRESI"N A UNOS LOS CALLAN (CARMEN ARISTEGUI) Y A OTROS LOS MATAN (RUBEN ESPINOSA) " Carlos Albert (@calbert57) agosto 4, 2015

Al regresar a casa, uno de sus compañeros le avisó, por un mensaje en Facebook, que unos estudiantes iban a tener una reunión en rectoría, con autoridades de la Universidad Veracruzana. Alrededor de las 3:00 de la tarde se dirigió al evento, fue entonces cuando vio a tres tipos arriba de un taxi encendido, que lo miraban fijamente.

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En contraesquina, narró el mismo Rubén, esperó un taxi porque ya iba tarde. Al momento de levantar la mirada, se dio cuenta que uno de ellos le tomó una fotografía y le hizo una seña con la cara, como preguntando que qué pasaba.

Rubén estaba consternado pero cuando se subió al automóvil, cayó en cuenta de que se trataba de uno de los mismos hombres que había visto afuera de su casa por la mañana.

“Vestía playera azul de un equipo de fútbol, bermudas blancas y zapatos de vestir. Era alto, con corte militar. No era de ahí porque como yo vivía en el centro, ahí ubicabas a la mayoría de las personas”, explicó Rubén en su última entrevista.

Cuando Rubén llegó a rectoría, habló de lo que había pasado con tres de sus compañeros. Decidieron ir a tomar un café después de hacer su cobertura. Más tarde tenían que cubrir un evento en Galerías de Arte Contemporáneo.

La primera responsabilidad de cualquier gobierno es que no maten a sus ciudadanos. Si no pueden con el paquete... #RubenEspinosa " JORGE RAMOS (@jorgeramosnews) agosto 4, 2015

Eran entre 7:30 y 7:45 cuando Rubén iba nuevamente de regreso a su casa. Traía el ipad afuera, como narró, porque iba pasando las fotografías que había sacado. Dos hombres, vestidos de negro y con bermudas, lo estaban siguiendo. Rubén decidió hacerse a un lado para dejarlos pasar y fue cuando ellos se le acercaron tanto que hasta contó que había sentido su respiración.

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Unos metros más adelante había otros dos tipos. Eran conocidos de los que le seguían, ya que con una mirada y codazo les avisaban de la presencia de Rubén.

“Cuando paso, se acercan hacia mí y con el cuerpo me empujan un poco. Lo primero que hice fue hablarle a una amiga del puerto de Veracruz y luego a otro compañero pero él estaba en Guerrero. Me recomendaron no llegar a mi casa pero tuve que  hacerlo. Al siguiente día dije que me retiraba”, explicó Rubén Espinosa en la entrevista del 9 de julio.

Él, aseguró, no hizo pública su mudanza porque si hablaba de sus planes, temía que lo mataran en el intento.

Su autoexilio

El 9 de junio Rubén llegó a la Ciudad de México. Desde Veracruz, él había hecho varios trabajos como fotoperiodista freelancer para la revista Proceso y Cuartoscuro y con su cambio de domicilio, pretendía continuar con esos empleos.

El procurador dijo que se había venido a buscar oportunidades laborales, eso no es cierto, era por su seguridad. Ya estando aquí, yo hablé con él hace unos 15 o 20 días. Se reunió con Pedro Valtierra [director de Cuartoscuro] para hablarle de ese tema, del por qué se estaba viniendo al DF. Yo lo ví hace 15 días en una marcha y hablamos largo y tendido. Me contó de todo este proceso”, explicó a Univision Noticias, su compañero Moisés Pablo Nava.

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Pero la vida para Rubén en el DF tampoco fue fácil. Sus compañeros relatan que sentía miedo y siempre andaba asustado, mirando para todos lados. Poco a poco le comenzó a pesar su estancia en la capital, “su vida la tenía hecha en Veracruz”, contó Moisés.

“En un momento sí me dijo que quería regresar a Xalapa porque ya tenía su vida allá. Le estaba costando adaptarse al DF”, comentó Moisés, quien agregó que Rubén vivía en la Ciudad de México con sus padres.

Rubén Espinosa había dejado Veracruz por sentirse amenazado Univision

Para calmar sus ansías de regresarse, Moisés le ofreció quedarse a trabajar de fijo para Cuartoscuro: “Piénsalo bien en ese sentido, ni modo que regreses a Veracruz. Hazte a la idea de que te vas a quedar aquí un buen rato”, recordó Moisés sobre una de sus últimas conversaciones con Rubén.

Pero la última vez que ambos compañeros conversaron fue justo un día antes del asesinato. El 30 de julio, Moisés le avisaba a Rubén que había hablado con su jefe, Pedro Valtierra y que ya estaba formalizado el hecho de que se fuera a trabajar directamente con ellos.

“Él estaba contento porque estaba ya normalizado todo. Iba a tener empleo fijo y dejaría atrás todo lo que estaba viviendo allá en Veracruz pero desgraciadamente ya no se logró esto”, lamenta el fotoperiodista mexicano.

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“Al día [cuando estaba en Veracruz], se fumaba una cajetilla entera de cigarros por el estrés, por los nervios. Aquí ya sólo se fumaba uno porque me dijo que había reducido mucho su estrés”, contó Moisés.

Aunque a Moisés, Rubén nunca le comentó que también se sintiera inseguro en el DF, Pedro Valtierra ha reconocido en varias entrevistas a medios locales que así era.

Había sido perseguido aquí también en el DF. Rubén lo había expresado, lo había dicho, que había estado siendo vigilado, que él sentía que ya no estaba muy seguro. Son los datos que tenemos”,  aseguró el director de la agencia de fotografía Cuartoscuro.

La periodista Celeste Sainz recordó, en una entrevista con Univision Noticias, un episodio muy claro que Rubén vivió cuando estaba en la capital.

“Un día alguien se le acercó cuando estaba tomando un café. Se le acercaron para preguntarle si era él el fotógrafo que había huido de Veracruz, osea que ya lo tenían  ubicado”, explicó a  Univision Noticias.

El día del crimen

El cuerpo d Rubén, y el de otras cuatro mujeres, entre ellas el de la joven activista veracruzana Nadia Vera, fueron encontrados el viernes en el departamento 401 ubicado en la calle Luz Saviñón, en la Colonia Narvarte, de la capital mexicana.

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Las versiones oficiales del caso señalan que Rubén acudió a la casa en la que se encontró con tres de las mujeres. La cuarta y la mayor, era una señora dedicada al servicio de limpieza.

“No era una casualidad que Rubén estuviera con ellas. Eran amigas de él. No es cierto que no frecuentara mucho ese domicilio. Si en algún momento lo quisieran conectar, era un lugar donde él podía haber estado”, afirmó Moisés.

Todos los cuerpos fueron encontrados con el tiro de gracia, hechos con una pistola 9 milímetros. También tenían señales de tortura. Dos de los cuerpos estaban en una de las recámaras mientras que los otros dos fueron encontrados en una segunda habitación. El quinto cadáver estaba adentro del baño.

“Este tiro de gracia puede ser la firma de aquellos que tienen intención de que sea un mensaje supuesto de que andaban en malos pasos”, explicó Saenz, integrante del Club de Periodistas de México.

Muerte de fotoperiodista deja en evidencia la violencia en México Univision

Quince personas han declarado ante el Ministerio Público. También se recolectaron los videos de la casa de seguridad de los edificios aledaños para establecer el momento en el que los agresores entran y salen del edificio.

La Procuraduría General de Justicia del DF (PGJDF) reconoció que el sistema de video vigilancia del lugar donde ocurrieron los crímenes estaba averiado, por lo que no existe evidencia del día de los homicidios.

A cuatro días del asesinato, un automóvil Mustang, cuya tarjeta de circulación fue encontrada en el interior del apartamento, fue localizado por las autoridades, quienes creen que fue usado por los agresores para escapar.

La PGJDF señaló que se investigan todos los móviles para dar con los agresores, incluyendo el de robo y feminicidio. Estas declaraciones han generado protestas entre el gremio periodístico que argumentan que detrás está la persecución que Rubén sufría desde hace tiempo.

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En la entrevista con Rompeviento, Rubén hablaba del periodista número 13 asesinado en Veracruz, sin pensar siquiera que él sería el número 14.

“Me da mucho coraje y tristeza que una persona haya decidido el rumbo de mi vida”, declaró  Rubén en esa, la que fue la última entrevista para este fotoperiodista asesinado de 31 años.

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