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Joaquín El Chapo Guzmán.

La evolución del rostro de El Chapo a través de los años

La evolución del rostro de El Chapo a través de los años

En más de 20 años, pocas son las fotos que se han difundido del capo más buscado de México, pero a través de ellas, es posible observar su evolución física.

Joaquín El Chapo Guzmán.
Joaquín El Chapo Guzmán.

Por Janet Cacelín @JanCacelin desde Ciudad de México

Con el cabello casi a rapa, mirada desafiante y una piel maltratada que hace evidente el paso de los años, fue mostrado Joaquín Guzmán Loera en una fotografía difundida el lunes por la Procuraduría General de la República.

Después de su fuga del penal de máxima seguridad del Altiplano, las autoridades mexicanas difundieron una imagen reciente del capo, tomada cuando aún se encontraba preso, para que la sociedad civil contribuya a su localización.

Pocas son las imágenes que se tienen de El Chapo, un hombre que a lo largo de su carrera criminal ha sabido manejarse con un bajo perfil.

Una de las primeras imágenes difundidas datan de 1993 cuando fue capturado en la frontera de Guatemala con México, en el estado de Chiapas. Al ser trasladado al centro de readaptación Social No.1, se presentó ante los medios de comunicación, vestido con una chamarra beige. Lucía delgado y con los pómulos pronunciados.

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En conferencia de prensa Loera se quitó la gorra y los periodistas comenzaron a interrogarlo.  Le preguntaron si era cierto que era el rey de la cocaína, pero con una voz suave y casi temerosa, contestó que se dedicaba a la agricultura, a la siembra de frijol.

Casi nueve años después, en 2001, tras su escape del penal de Puente Grande en Jalisco, las autoridades mexicanas y estadounidenses emitieron diversos boletines con su rostro, para facilitar su localización y captura, ofreciendo jugosas recompensas. Estados Unidos condicionó 5,000 millones de dólares a cambio de información. Ahora, tras su segundo escape, la Procuraduría General de la República ofrece 60 millones de pesos (3.8 millones de dólares) por nuevas pistas.

Fue hasta el 21 de febrero de 2014, con su segundo arresto, cuando el rostro del peligroso capo se hizo público una vez más.  

Con un pantalón de mezclilla y una camisa blanca caminó con las manos atadas, custodiado por elementos de la marina mexicana. Con la cabeza gacha y un abundante bigote envió fugaces miradas hacia los múltiples flashes de las cámaras.

Cuando ingresó al Altiplano, el penal de donde escapó el pasado sábado, la Procuraduría General de Justicia difundió una foto donde posa con una ficha, para su registro. Se le identificó como el interno 3578.

 

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