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Los padres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa no creen en la versión de las autoridades.

La CIDH no cree en la versión del gobierno sobre los 43 estudiantes desaparecidos

La CIDH no cree en la versión del gobierno sobre los 43 estudiantes desaparecidos

Pese a la versión de las autoridades, el grupo de expertos afirma que no hay certeza sobre lo que pasó.

Los padres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa no creen en...
Los padres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa no creen en la versión de las autoridades.

Pese a que las autoridades de México dicen saber la “verdad histórica” de los hechos, el grupo de expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que analiza el caso de los 43 estudiantes desaparecidos en el sur del país afirmó el jueves que no hay certeza sobre lo que pasó con ellos, por lo que pidió a las autoridades mantener su búsqueda.

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En una conferencia de prensa en la capital mexicana, el grupo interdisciplinario de expertos independientes enviados por la CIDH ofreció las conclusiones de su primera visita al país, en la que se ha reunido con autoridades y familiares de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, en la sureña entidad de Guerrero.

La exigencia principal de los peritos al Gobierno es que el caso sea tratado como desaparición forzada y no sólo como secuestro y homicidio como hasta ahora, y que, por tanto, el proceso de búsqueda continúe y sea centralizado en la Procuraduría General de la República (PGR, fiscalía).

"Creemos que para el proceso de búsqueda todas las autoridades que tengan información tienen que aportarla a quien está realizando la búsqueda", dijo en nombre de la misión el experto chileno Francisco Cox, quien insistió en que la PGR tiene que ser la que utilice esos datos para conducir la búsqueda.

Piden entrevistarse con militares y acceso a todo el expediente

Los miembros del grupo señalaron que también pidieron a las autoridades mexicanas poder entrevistar al personal del batallón militar de la ciudad de Iguala, donde desaparecieron los estudiantes, para conocer más detalles de lo que sucedió ese día.

"Parece ser que hay personas que por estar de vacancia o no estar en el Batallón no han dado algunas declaraciones", señaló la colombiana Ángela Buitrago.

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Los expertos buscan "confrontar las declaraciones" de los militares porque "hay aspectos" que consideran que se pueden "profundizar" añadiendo o ampliando declaraciones de aquellos uniformados que tal vez "estuvieron en la clínica" de Iguala a la que fueron llevados los estudiantes heridos en el ataque, explicó Beristain.

El gobierno ha dicho que no hay ningún elemento para vincular al ejército en la desaparición aunque los familiares han pedido que se investigue más una posible responsabilidad por acción u omisión.

Además, los expertos exigieron que la fiscalía les dé acceso a la totalidad del expediente del caso, ya que no han tenido tiempo de revisarlo completamente, por lo que no quisieron dar su opinión sobre los detalles de la investigación.

"No vamos a decir más cosas sobre la propia configuración del caso y la investigación", dijo otro de los integrantes de la delegación de la CIDH, el español Carlos Beristain, quien contó que la próxima visita al país iniciará el próximo 6 de abril.

Los expertos dijeron que han encontrado algunos "elementos" nuevos, pero evitaron dar detalles.

Contra la versión oficial

El equipo, también integrado por la guatemalteca Claudia Paz y los colombianos Alejandro Valencia Villa y Ángela Buitrago, llegó a México el 2 de marzo para investigar el caso de los jóvenes que desaparecieron a manos de policías corruptos y miembros del crimen organizado.

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El grupo fue conformado en virtud de un acuerdo firmado a finales de 2014 entre la CIDH, el Gobierno mexicano y los representantes de los familiares de los jóvenes, y su objetivo es dar asistencia técnica en el caso.

Según la versión oficial, los 43 estudiantes fueron detenidos por policías de Iguala y entregados a miembros del cártel Guerreros Unidos, que los asesinaron e incineraron sus restos en un basurero del municipio vecino de Cocula.

Los padres de las víctimas se resisten a creer esa versión y exigen la aparición de los estudiantes con vida y que se investigue la supuesta participación del Ejército en los hechos de Iguala, sobre la que han aparecido denuncias pero no se han presentado hasta ahora pruebas.

El caso ha provocado indignación tanto en México como en el extranjero, debido a que los estudiantes desaparecieron a manos de policías de un gobierno local ligado al narcotráfico y porque las autoridades federales tardaron varios días en intervenir.

Por el caso han sido detenidas 99 personas, entre ellas el alcalde de Iguala que es visto junto con su esposa como el autor intelectual de la detención y desaparición de los estudiantes.

Ayotzinapa se ha convertido en monumento a la indignación Univision

Un padre llora a su hijo desde Nueva York

Mientras tanto, desde Nueva York, Antonio Tizapa ha sufrido la desaparición de su hijo Jorge Antonio en silencio y a más de 3,540 kilómetros de distancia, sin poder consolar a su esposa con un abrazo ni recibir de forma directa el afecto de miles de mexicanos que también lloran la desaparición del joven y otros 42 estudiantes desde el pasado septiembre.

Tizapa vio por última vez a Jorge Antonio hace más de una década, cuando éste era un niño de cinco años. Al igual que muchos otros inmigrantes sin autorización, cruzó la frontera para trabajar en Estados Unidos y ofrecer una vida mejor a su esposa y sus tres hijos.

Hasta que en septiembre del 2014 su mundo se vino abajo cuando se enteró de que Jorge Antonio era uno de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala tras un enfrentamiento con la policía municipal.

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"Han sido días muy terribles. Lo siguen siendo", dijo Tizapa, sin poder contener las lágrimas, durante una entrevista con The Associated Press.

El drama de Tizapa es el de un inmigrante que, al igual otros miles, vive en las sombras sin poder ver a su familia durante décadas porque si viaja a su país natal se arriesga a que lo detengan las autoridades de inmigración estadounidenses cuando vuelva a Estados Unidos.

"Te levantas y te despiertas pensando en él (Jorge Antonio). Y te duermes pensando en él. Trabajo todo el día pero cuando paro, a la hora de comer, pienso cómo lo están tratando, a él y a los demás", agrega el fontanero mexicano de 47 años.

Dolor a distancia

Tizapa, al igual que otros padres de los desaparecidos, rechaza la versión del gobierno de lo sucedido y pide que se esclarezcan los hechos y se les devuelva a sus hijos.

Seis meses después de la tragedia, el inmigrante será acompañado por padres de otros normalistas desaparecidos que han decidido viajar a Estados Unidos para dar a conocer el caso y buscar ayuda en distintos organismos internacionales, como Amnistía Internacional o Naciones Unidas.

El viaje, denominado " Caravana 43", se ha dividido en tres rutas por el oeste, el centro y el este de Estados Unidos. Las tres planean converger en Nueva York el 28 de abril.

"Yo he estado muy solo", dijo Tizapa. "Sí me gustaría conocerlos, cuando lleguen".

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El portavoz de las familias de los estudiantes, Felipe de la Cruz, anunció el viaje de los padres durante una protesta el miércoles frente al consulado mexicano en Nueva York.

Un portavoz de ese organismo dijo a The Associated Press a través de un comunicado que el gobierno mexicano repudia y condena el crimen cometido contra los estudiantes y reitera su compromiso de esclarecer el caso y llevar ante la justicia a los responsables.

"El gobierno de México ha emprendido una investigación sin precedentes por su magnitud y transparencia", dijo el vocero.

Para Tizapa, sin embargo, nada tiene sentido y habla a menudo con su familia en Tixtla, Guerrero, para ver cómo siguen adelante. El hispano asegura que tras 14 años en Nueva York, no puede regresar a México porque debe seguir manteniendo a su familia.

El inmigrante mexicano es aficionado al atletismo y asegura que ahora corre con una camiseta con el eslogan "Ayotzinapa 43", en referencia a la ciudad mexicana y escuela donde estudiaban los normalistas desaparecidos.

"Yo iba a correr una carrera de cinco millas el 21 de septiembre y le envié fotos a mi hijo del recorrido, para que viera. Le dije 'a ver en qué lugar quedo''', explicó Tizapa. "Es una de las últimas conversaciones que tuvimos, con mensajes de texto".

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