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La 90.1, la radio que narró en vivo la masacre de Iguala

La 90.1, la radio que narró en vivo la masacre de Iguala

Fundiona en la escuela. Los alumnos que la operaban transmitieron lo que ocurría y entrevistaron a sobrevivientes.

Voces Nuestras: la radio que transmitió la tragedia de Iguala Univision

Por Maria Arce, enviada especial a Guerrero

La noticia se estrelló contra la noche oscura de Guerrero. En el medio de la sierra de Ayotzinapa, desde un segundo piso y con la voz temblorosa, Javier González Navarro dio la noticia que nunca quiso dar: sus compañeros de la Escuela Normal estaban siendo atacados. Masacrados por la Policía Municipal.

La radio Voces Nuestras no descansa desde el 26 de septiembre pasado. Aquel día, alumnos de la Escuela Normal de Ayotzinapa fueron emboscados por policías de la ciudad de Iguala, en el Estado de Guerrero, México. Seis personas murieron, 25 resultaron heridas y no se sabe nada de 43 estudiantes desde ese entonces. Apenas ocurrió el ataque, los alumnos que estaban transmitiendo en la radio de la escuela comenzaron a contar lo que estaba pasando con sus compañeros a más de 120 km de allí, unas 80 millas.

“En ese mismo instante, cuando suceden los acontecimientos, tratamos de contar los hechos reales, que los compañeros estaban haciendo un actividad de boteo (pedir dinero) para recaudar fondos para nuestras prácticas”, recuerda Javier para UnivisionNoticias.com.

Lo jóvenes habían hecho escala en Huitzuco, a pocos minutos de Iguala, para pedir la colaboración de los vecinos. Luego, siguieron camino hasta la ciudad donde se gestó la independencia mexicana. El nombre completo de Iguala es Iguala de la Independencia. 

De los parlantes de los vecinos de Ayotzinapa, en Guerrero, salía una historia de película. Policías disparando a mansalva, encapuchados, gritos, insultos, violencia. Estudiantes que corrían hacia todas partes buscando refugio en casas vecinas.

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A casi dos horas del lugar de la emboscada, los alumnos de la Escuela Normal, recibían las noticias por celular. Mensajes, llamadas, whatsapps. Y las contaban en vivo por esta radio que también se transmite en Internet y en la 90.1 FM.

Javier y otros compañeros repetían lo que les decían sus amigos bajo las balas.  “El alcalde de Iguala ( José Abarca Velázquez) mandó a matar a nuestros compañeros”, recuerda que dijo por radio esa noche. La masacre en vivo.

El ataque en Iguala duró unas tres horas de punta a punta, con pausas en el medio. Comenzó cerca de las 9 de la noche, luego de que los estudiantes tomaran dos buses de una empresa de transporte para movilizarse durante sus prácticas por el Estado. Es una modalidad habitual que todos conocen en Guerrero y que hasta ahora no había pasado a mayores. Los empresarios ya están acostumbrados a que los jóvenes les pidan “prestados” los autobuses por unos días y luego se los devuelvan. Pero la paciencia se acabó en Iguala esa noche y policías municipales balearon a los estudiantes. Fue un baño de sangre. En medio, los alumnos atacados llamaban a sus compañeros para pedir ayuda.

Un grupo de alumnos que estaba en la escuela salió en auxilio de sus amigos. Uno de ellos fue Julio César Ramírez Nava. Llegó pasadas las 11.30 de la noche a Iguala y llamó a su mamá para decirle que estaba apoyando a sus compañeros. Murió de un balazo después de las 11.44 de la noche. A esa hora hizo el llamado a Bertha Nava Martinez, su madre que volvió a verlo en la morgue de Chilpancingo días más tarde.

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Javier, que estaba en la radio, seguía transmitiendo. Es alumno de segundo año en la escuela de Ayotzinapa y uno de los operadores de la emisora. Los nervios que había logrado vencer frente al micrófono, gracias a la práctica, volvieron esa noche. Fue pura tensión. Transmitieron hasta la madrugada.

“Al día siguiente se transmitió con más frecuencia y subimos a algunos alumnos (sobrevivientes) para que contaran lo que había pasado”, repasa. Dice "subimos" porque la radio funciona en el segundo piso del edificio “Che Guevara”. Cada uno de los pabellones en los que viven los alumnos ha sido bautizado por ellos y el argentino es la figura más venerada.

Javier cree que en medio de la noche de aquel 26 de septiembre fueron pocos los que escucharon el relato. Pero no le importa. Le interesa “decir la verdad, no falsedades” de lo que ocurrió ese día.  Uno de los objetivos de la radio es desmentir informaciones erróneas o falsas sobre los estudiantes de la escuela, explica.

De 7 de la mañana a 12 de la noche, los alumnos de Ayotzinapa transmiten canciones, boletines informativos y programas en los que “critican lo que no funciona del sistema, en el gobierno, en el Estado y en México”.

“Damos nuestros puntos de vista sobre temas como la pobreza y otros males de la sociedad”, explica Javier. “Lo que vemos que no está funcionando, pequeños problemas que habitualmente aparecen en el Estado de Guerrero”, agrega.

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Aunque muchos caminan por la escuela con remeras de Metallica, Aerosmith u otras bandas de rock, la radio solo transmite canciones “revolucionarias” como “Hasta siempre” del compositor cubano Carlos Puebla. El Che, otra vez presente.

Aprendimos a quererte

Desde la histórica altura

Donde el sol de tu bravura

Le puso un cerco a la muerte.

Aquí se queda la clara,

La entrañable transparencia,

De tu querida presencia

Comandante Che Guevara.

El Che Guevara está representado por toda la escuela. Su imagen aparece pintada en muros, debajo de escaleras, en pasillos… Sus enseñanzas, grabadas en las mentes de estos chicos. “Podrá morir una persona, pero jamás sus ideas”, dice uno de los carteles junto al rostro del argentino en una pared.

Una de las canciones que más escuchan los estudiantes en la radio es el “Corrido de Gabriel y Alexis”, un tema en memoria de dos compañeros asesinados el 12 de diciembre de 2011 mientras bloqueaban el paso de la Autopista del Sol -que lleva a Chilpancingo la capital de Guerrero- para protestar por la falta de apoyo del Estado. Dice:

La Normal de Ayotzinapa

se encuentra triste y llorando

Gabriel y Alexis mi amigo

se seguirán recordando.

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Los hermanos que se quedan

se quedarán siempre orando.

La escuela funciona como un internado y el Estado debería cubrir las necesidades básicas de los alumnos. Pero eso no sucede y cada año se ven obligados a presentar un pliego petitorio con sus demandas. Aquel 12 de diciembre de 2011, “un día guadalupano” como dice la canción, los alumnos se enfrentaron con la policía y murieron Jorge Alexis Guerrero Pino y Gabriel Echeverría de Jesús. La radio los recuerda constantemente.

De la misma manera, hoy los locutores-estudiantes de Voces Nuestras no dejan que se olvide a los 43 alumnos desaparecidos. Desde la emisora comparten las novedades del caso, la información que les llega de las autoridades y reciben mensajes de aliento.

"Queremos Justicia desde todos los Estados del país e incluso desde el exterior. Somos todos normalistas. Somos todos compañeros. Somos todos hermanos. Somos todos pobres. Somos todos de esa clase que ha sido olvidada”, dice por la 90.1 FM un alumno de una escuela de Oaxaca que vino a apoyar a las familias de los desaparecidos. Habla en nombre de sus compañeros y para los estudiantes de la escuela de la “tierra de tortugas” -eso quiere decir Ayotzinapa en náhuatl-.

Además de dar su versión de los hechos, denunciar injusticias y anunciar sus actividades " esta semana organizaron una jornada de limpieza por las calles de Chilpancingo- los estudiantes tienen habilitado un teléfono para que los vecinos puedan enviar también sus mensajes u opiniones a la emisora. No para de sonar desde la masacre.

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Camarada guerrillero

tu muerte no ha sido en vano.

Seguiremos combatiendo

con el fusil en la mano.

Rodeados de imágenes de El Che, Emiliano Zapata y de los panfletos que mandaron a imprimir con los rostros de sus compañeros, los estudiantes-locutores de Voces Nuestras envían también mensajes en zapoteco o náhuatl desde la pequeña habitación en la que funciona la radio. En la escuela se dicta una licenciatura en educación bilingüe. Y el bilingüe se refiere al castellano y a lenguas aborígenes. Quieren que todos estén al tanto de lo que sucede.

Enclavada en el medio de la sierra de Guerrero, equipada con viejas computadoras, la radio se mantiene en pie hace unos 6 años. Ha logrado pasar fronteras gracias a la transmisión por Internet. Por estos días, suena como un grito desesperado desde lo más profundo de la garganta de los estudiantes. Los padres de los 43 desaparecidos han enmudecido del dolor. Ya no hablan ni quieren dar testimonio. Los alumnos lo hacen por ellos ante la prensa o por la radio, que se ha convertido en la voz de todos.

Ya con esta me despido

Cabalgando con tristeza

Cuide señora a sus hijos

Y deles más fortaleza

Y que den con los culpables

Y la escuela no fallezca.

 


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