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Iglesia llamó a narcos

Iglesia llamó a narcos

Un sacerdote les pidió que renuncien a sus actividades, busquen el camino de la fe y eviten hacer más daño a la sociedad.

Aprovechar la cuaresma

CIUDAD DE MÉXICO - La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) hizo un llamamiento a los capos del narcotráfico para que renuncien a sus actividades y se puso a sus "órdenes para que encuentren el camino de la conversión" a la fe católica.

México vive desde hace tres años una ola de violencia desatada por el crimen organizado, que en 2006 dejó 2,200 muertos, al año siguiente 2,700 y en lo que va de este más de 300 asesinatos.

"Invitamos a los implicados en estas situaciones absurdas del narcotráfico a aprovechar el tiempo de cuaresma para iniciar el camino de la conversión y vuelta sincera a Dios", dijo en rueda de prensa el obispo de Tula, Juan Pedro Jiménez, en nombre de la CEM, al presentar un documento sobre el periodo previo a la Semana Santa.

"Siempre es tiempo de cambiar y nosotros les hablamos como hijos de Dios", agregó el obispo, que reiteró la invitación a que asuman la fe cristiana porque ésta, dijo, "rechaza las tentaciones del poder y del placer".

"Nuestro mayor deseo es que los narcotraficantes hagan caso a nuestro llamado para que cambien de camino y eviten seguir haciendo daño a las personas", afirmó Jiménez.

"Nos ponemos a sus órdenes para que encuentren el camino de la conversión", dijo por su parte el obispo de la diócesis norteña de Piedras Negras, Alonso Gerardo Garza.

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El también tesorero de la CEM dijo que a pesar de que los narcotraficantes "en cierta manera" viven en la ex comunión, "la esperanza es lo último que muere y confiamos en que valoren el sentido de la vida y el de las personas en su justa dimensión".

El gobierno del presidente mexicano, Felipe Calderón, que asumió el poder el 1 de diciembre de 2006, mantiene una guerra contra los barones del narcotráfico y ha enviado a diferentes estados, principalmente del norte, fuerzas combinadas del Ejército y policía federal.

Además ha dado fuertes golpes, como en 2007 con el decomiso de $205 millones en efectivo y 23.5 toneladas de cocaína, la mayor incautación en la historia del país, en los últimas semanas con el embargo de poderosos arsenales con armas como lanzagranadas antitanque.

En un año detuvo a unas 20 mil personas vinculadas a actividades del tráfico de drogas.

Pero la reacción del crimen organizado ha sido virulenta y de los miles de muertos en los últimos dos años centenares son policías municipales y federales, militares y funcionarios, además de varios periodistas.

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