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Familiares de mexicanos en Ecuador

'Es nuestra única demanda'

'Es nuestra única demanda'

Familiares de los estudiantes muertos en un campamento de las FARC, ofrecieron una entrevista exclusiva a Univision.com.

Familiares de mexicanos en Ecuador
Familiares de mexicanos en Ecuador

'Un narcotraficante, un asesino'

CIUDAD DE MÉXICO – Tras la tempestad, no llega la calma para los familiares de los cuatro estudiantes mexicanos muertos en Ecuador, durante un ataque del Ejército colombiano a un campamento de las FARC. En medio de la desesperanza, ofrecieron una entrevista exclusiva a Univision.com para exigir que los hechos no queden impunes.

"Justicia, esa es nuestra principal demanda", dice Álvaro González, padre de uno de los muchachos muertos, mientras se aferra a un libro entre las manos. Se trata de un ejemplar de la novela Amando a Pablo, odiando a Escobar, donde la presentadora de televisión Virginia Vallejo habla de su relación con el capo colombiano, y de la supuesta cercanía que el traficante mantenía con Álvaro Uribe.

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"Queremos la cárcel para el presidente Uribe, porque es un narcotraficante y un asesino", sostiene Rita del Castillo, otra madre compungida por la muerte de su hijo. "Buscamos que los responsables sean llevados a un tribunal internacional y sean sentenciados por este crimen de lesa humanidad, no pedimos más, nosotros no somos asesinos como ellos".

Hace poco más de un mes que Sorel Ulises Avilés Ángeles, Fernando Franco Delgado, Juan González del Castillo y Verónica Natalia Velásquez Ramírez  fueron abatidos mientras dormían en medio de la selva, al lado del portavoz de las FARC, Raúl Reyes, en condiciones poco claras sobre su cercanía con el, hasta entonces, número dos de la guerrilla más vieja del continente.

Su alegato es que los muchachos realizaban investigaciones de campo como parte de sus estudios académicos en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), dos de las instituciones más reconocidas y prestigiosas del país.

"La Universidad ha perdido a grandes estudiantes", comentó Brenda Gómez, alumna de la UNAM y compañera de los jóvenes masacrados. "Siempre fueron muy combativos", indicó, "por eso eran conocidos entre toda la comunidad, que ahora está muy dolida por el linchamiento del que hemos sido objeto, como si los estudiantes fuéramos terroristas".

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'Juegan con nuestra desesperanza'

Por esos días, una marejada de informaciones se apoderó de la prensa mexicana. Mientras algunos periodistas daban seguimiento al traslado de los cadáveres a México, otros se avocaron a buscar entre las identidades de los mexicanos muertos.

En ese torrente de noticias, analistas de distintos medios también se dedicaron a señalar de guerrilleros a los estudiantes y cuestionar su presencia entre las FARC.

"No importa, nosotros respetamos su trabajo, los medios han cumplido con su misión", asegura Marcelo Franco, un hombre que debió recorrer más dos mil millas para reconocer el cuerpo de su hijo muerto.

"Pero sentimos que algunos periodistas tienen línea de algún lado", dijo, "comienzan a hablar de los muchachos sin tener bases sólida, pero no importa, mientras sigan manteniendo vivo el asunto nos ayudan a luchar por nuestros hijos".

Los ataques en la prensa han llegado incluso a las instalaciones de la propia UNAM -la Ciudad Universitaria, considerada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad-, y donde, ahora se ha dicho, se estarían albergando células de grupos subversivos y terroristas procedentes de todo el mundo.

"Al contrario, la UNAM es un semillero de gente pensante que no se conforma con lo que lee en los libros, como es el caso de los compañeros acribillados que fueron a constatar los hechos, que fueron a hacer su propia investigación para aplicar sus conocimientos adquiridos en las aulas", dijo Branda Gómez.

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En días pasados, estos hombres organizaron un plantón a las afueras de la embajada colombiana en México y la Secretaría de Relaciones Exteriores para exigir menos tibieza a las autoridades en este caso. En el acto, fueron recibidos por el subsecretario para América Latina y el Caribe, Gerónimo Gutiérrez, pero hace unas semanas que dejaron de creer en el gobierno de su país.

"Vivimos en un país de cínicos", comentó Marcelo Franco, padre de Fernando, de 28 años; según él, la reacción que han mostrado las autoridades de México en el caso de su hijo se reduce a "un teatro".

"Ellos juegan con nuestro dolor y nuestra desesperanza", comentó, "juegan a ponerse a investigar, pero no hacen nada; juegan a que denuncian el crimen y sólo calumnian a nuestros hijos, mostrando su complicidad con el gobierno colombiano".

'Una grosería lo que nos hicieron'

"Es una grosería lo que nos hicieron", comentó a Univision.com Rita del Castillo, una mujer que tuvo que identificar a su hijo muerto, a partir de una placa dental y un estudio de ADN, pues su cuerpo estaba totalmente deshecho.

Desde entonces dejó las labores en casa y ahora se dedica al activismo a favor de su hijo.

"Trataron a los muchachos como ciudadanos de segunda o tercera categoría, dejaron sus cuerpos varios días en la selva, cuando fueron por ellos ya estaban descompuestos. ¿Qué habría ocurrido si los muertos hubieran sido de un país de primer mundo, como Estados Unidos?", inquirió

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¿Qué hacía su hijo en un campamento guerrillero?

Eso no es importante, lo más cruel es la forma en cómo los asesinaron. Mi hijo estudiaba, realizaba investigaciones acerca de fenómenos sociales, estaba trabajando su tesis sobre conflictos en América Latina. No importa cómo llegó o quién lo invitó.

Lo cruel para mí, como madre, es la forma en que mataron a mi hijo y quién lo asesinó.

¿Qué piensa de todo esto?

Tengo la certeza de que el gobierno mexicano sabía que se iba a llevar a cabo ese ataque a ese campamento, debido a la serie de contradicciones que nos han dicho.

Además, cuando mi esposo y yo fuimos a Ecuador a reconocer el cuerpo de nuestro hijo, nos enteramos que el gobierno mexicano había iniciado una averiguación judicial contra los muchachos.

¿Tiene miedo?

Yo ya estoy grande, ya no tengo miedo, si me quiere matar el gobierno colombiano o el mexicano que lo hagan, lo más valioso que tenía ya me lo han quitado, ya no tengo nada qué perder.

Entrevistados por Univision.com, los familiares de los estudiantes muertos anunciaron protestas en las calles y demás espacio públicos donde puedan ser escuchados, "y si se nos cierran, entonces iremos a los foros internacionales, iríamos al Zócalo".

"Nuestra lucha no va a tener fin, buscaremos justicia hasta que muramos", indicó Marcelo Franco, "vamos a aliarnos con organizaciones internacionales, con sindicatos, con quienes quieran apoyarnos y obligar a Felipe Calderón un poco de dignidad para que exija justicia al gobierno colombiano".

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