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En las entrañas de Guerrero, tras las huellas de los estudiantes desaparecidos en Iguala

En las entrañas de Guerrero, tras las huellas de los estudiantes desaparecidos en Iguala

UnivisionNoticias.com acompañó a los compañeros de los 43 estudiantes desaparecidos en una jornada de búsqueda.

Estudiantes de Ayotzinapa buscan intensamente a sus compañeros desaparecidos /Univision

Por María Arce, enviada especial a Guerrero

Sus compañeros cumplieron hoy 15 días desaparecidos. Pero ellos no pierden las esperanzas de encontrarlos vivos. Estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, cuyos alumnos fueron víctimas de un ataque de la policía municipal en Iguala, dedicaron el viernes a buscar a los suyos. UnivisionNoticias.com los acompañó hasta las entrañas de Guerrero, tras las huellas de sus seres queridos.

A unas 19 millas de la colonia San Miguelito, donde un operativo policial trabajaba para recuperar los cuerpos hallados en fosas clandestinas en las últimas horas en Iguala, los jóvenes de Ayotzinapa buscaban en pueblos recónditos a sus 43 compañeros desaparecidos tras la brutal represión policial del 26 de septiembre.

En autobuses de línea, como los que fueron a tomar cuando fueron reprimidos en Iguala, los jóvenes recorrieron unas 200 millas buscando a los estudiantes. Con rosarios en sus cuellos, los alumnos pusieron todas sus esperanzas en un mensaje anónimo. Según les relató una mujer que se comunicó con ellos, los estudiantes se encuentran en una iglesia abandonada en medio de las sierras de Guerrero.

“A los padres de familia les llegó una información en la que venía un mapa donde hay una iglesia escondida y dicen que ahí han visto chavos y gente armada. A los padres de familia les surgió la inquietud y dijimos vamos”, explicó Uriel Alonso, uno de los sobrevivientes de la masacre que dejó 6 muertos, 25 heridos y los 43 desaparecidos.

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Bajo el sol ardiente de Guerrero, los estudiantes tuvieron una jornada difícil que solo se vio mitigada por la esperanza de encontrar a los suyos y por el acompañamiento "y custodia- que les dieron miembros de la policía comunitaria, formada por campesinos.

Los aspirantes a maestros anduvieron caminos sinuosos, de piedra, tierra y barro. Sin respiro desde hace dos semanas buscan a su gente. Vivos se los llevaron, vivos los quieren.

“Es un lugar muy poco accesible. Nos comentan los lugareños que de hecho son tres días de camino y a pie”, explicó Maciel, otro de los estudiantes a UnivisionNoticias.com.

Cuatro buses llenos de alumnos y familiares formaron la caravana empezó sobre el mediodía y duró hasta poco antes del atardecer.

“No queremos que nos agarre la noche por la inseguridad que hay en los pueblos”, repetían uno tras otro. Los jóvenes saben que la situación en el Guerrero profundo es complicada. Bandas criminales, narcotraficantes y guerrilleros se disputan el poder y el control de las zonas por donde estos muchachos se mueven.

Los estudiantes de Aytozinapa no estuvieron solos. Compañeros de otras escuelas normales del país se acercaron a brindarles apoyo y colaboración en la búsqueda.

“Es terrible lo que ha pasado aquí. En las escuelas normales de tanto en tanto tenemos enfrentamientos con la policía o con los antimotines, pero lo que ha ocurrido en Iguala es inaceptable”, dijo Luis Enrique, un joven que vino de Morelos para apoyar a los chicos de Ayotzi.

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Caminos bañados por espejos de agua cobriza, allí donde los cerros se abren y dejan ver sus entrañas, fueron testigos del peregrinaje de los estudiantes.

“Vamos a volver con camionetas para poder llegar más rápidamente”, prometió Maciel, alumno de tercer año de la escuela.

Los estudiantes recorrieron el noreste del Estado mientras en Iguala decenas de oficiales de la Policía Federal, junto con miembros de la Comisión Nacional de Derechos Humanos como testigos, trabajaban sobre las cuatro fosas encontradas en las últimas horas.

Hasta el momento, no se han dado detalle de la cantidad de cuerpos allí encontrados. Lo que sí se sabe es que se suman a los 28 hallados en otras seis fosas a unas pocas millas de allí, sobre el Cerro Gordo, el 4 de octubre pasado.

“Esas fosas serán de otras personas. Nuestros compañeros están vivos. Tenemos esa esperanza de que están vivos”, insistió Uriel, quien se niega a aceptar que se trate de los estudiantes sin una prueba científica. “No hacen ADN. Simplemente vienen, encuentran fosas y dicen son los normalistas”, se queja.

“Uno se pone a platicar con los padres de familia y ellos dicen: Yo lo siento, mi hijo está vivo. El corazón me lo dice. Y uno siente lo mismo”, agregó el joven.

Cinco jeeps de la Policía Federal, y una veintena de oficiales, bloquearon el ingreso al cerro donde hallaron las nuevas fosas. Armados hasta los dientes, los efectivos custodiaron que nadie ajeno a las investigaciones pasara ese límite.

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Aunque la búsqueda de hoy no les devolvió a sus compañeros, los alumnos y los familiares seguirán tras sus huellas. Maciel resume el sentimiento de todos: “Nuestra búsqueda va a ser incesante. En nuestra escuela nos enseñan que no podemos dejar a nadie atrás. Que todos vamos juntos y que todos somos uno”.

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