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Muchos mexicanos recuerdan la tragedia del 19 de septiembre de 195 como si hubiera sido ayer.

El recuerdo vivo del sismo de 1985 en Ciudad de México

El recuerdo vivo del sismo de 1985 en Ciudad de México

Un simulacro en Ciudad de México recuerda la tragedia del 19 de septiembre de 1985; muchos tienen aún el dolor que dejó ese día.

Muchos mexicanos recuerdan la tragedia del 19 de septiembre de 195 como...
Muchos mexicanos recuerdan la tragedia del 19 de septiembre de 195 como si hubiera sido ayer.

Simulacro revivió momentos de terror entre capitalinos

CIUDAD DE MÉXICO - Faltaban pocos minutos para las 10:00 horas en la capital del país, cuando las calles ya estaban llenas de vehículos de emergencia. Las sirenas sonaban en medio de un silencio casi fúnebre cuando, repentinamente, cientos de personas formadas en líneas salían en orden de sus oficinas, buena parte de ellas con el amargo recuerdo del terremoto del 19 de septiembre de 1985 en mente.

“Yo no estaba en México, pero cuando regresé no podía creer lo que pasó”; “increíble no saber dónde estaban las rutas de evacuación”; “lo más impactante era ver la televisión en ese momento” "“pero nosotros ya no teníamos ni televisión”, eran algunos de los murmullos de quienes desalojaban sus centros de trabajo.

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Cada 19 de septiembre en el Distrito Federal se realizan simulacros en distintas empresas e instalaciones de gobierno, con la intención de crear una cultura de la prevención entre los capitalinos, para saber cómo proceder en caso de un terremoto como el que sacudió la zona centro del país en 1985.

Igualmente, los días 19 de septiembre se acostumbran ceremonias de recordación en nombre de las víctimas. Hace 27 años reinaba el silencio por orden oficial; el gobierno del entonces presidente Miguel de la Madrid se negaba a aceptar la magnitud de una tragedia que era más que evidente, incluso fuera de las fronteras. Oficialmente, murieron entre seis mil y siete mil personas. Sin embargo, tiempo después se supo que las víctimas se cifraron en unas 10 mil personas.

Las banderas mexicanas ondean a media asta cada aniversario de la desgracia.

El simulacro de este miércoles se ejecutó con una hipótesis de un sismo de 8.1 grados Richter con epicentro en las costas de Guerrero, misma magnitud del movimiento que sacudió la zona 27 años atrás. El de entonces fue un terremoto de cerca de dos minutos de duración, lo que explica los catastróficos daños que provocó a Ciudad de México.

Patrullas, ambulancias, bomberos, cuerpo de Protección Civil, Seguridad Pública, Obras, Salud, Finanzas, Desarrollo Social, Desarrollo Urbano y Vivienda, Transporte y Vialidad, el sistema de Desarrollo Integral de la Familia y el Sistema de Aguas fueron parte del personal que se movilizó el día de hoy para llevar a cabo el ensayo preventivo.

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En las banquetas, los evacuados se agrupaban por compañías, edificios, pisos en los que laboraban. Dentro de esos grupos se hicieron otros en los que recordaban como si hubiera sido ayer, la manera en que cada uno de ellos vivió la tragedia.

“Se cayó el edificio del CONALEP donde estudiaba, al lado del hotel Regis. Creo que soy una de las sobrevivientes de esa fecha”, dijo con un nudo en la garganta Alma Paredes. “Hubo muchos muertos. Como pudimos salimos porque la mitad del edificio se cayó. La verdad es que entonces nadie estaba preparado para algo de esa naturaleza”, acotó en entrevista para Univision.com.

Es fabuloso que haya simulacros, “porque ya estamos más familiarizados con esto. Nos preparamos para una nueva emergencia, aunque en el momento que pasa somos presas del pánico”, calificó del ejercicio que estaba viviendo.

Casos como el de Alma se cuentan por miles a lo largo de la capital. Nadie de los que vieron las insólitas transmisiones de los noticieros puede olvidar las narraciones de la televisión, cuando los reporteros que tenían la capacidad técnica de transmitir, relataban y mostraban las desoladoras imágenes.

Y como dice Alma, tampoco existía una cultura de la protección civil, equipo ni capacidad humana para responder a un hecho de esta naturaleza. En las imágenes de archivo puede verse que la misma población, luego de que el gobierno se viera rebasado por los hechos, se dio a la tarea de realizar labores de rescate de sus seres queridos, y hasta de desconocidos, entre los escombros.

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A esa desgracia, vale recordar, debe México y el mundo la creación del grupo de salvamento Topos, que hoy día lucha por mantenerse y que ha viajado a varias partes del mundo a buscar sobrevivientes debajo de los escombros tras potentes sismos.

‘Mi mente no dimensionaba lo que veía’

“Entré a las 07:00 a la secundaria. El sismo fue a las 07:19. Afortunadamente en donde yo me encontraba el movimiento no se sintió con la misma magnitud que en la capital del país. Al llegar a casa, recuerdo que la gente estaba muy alarmada. Pero la parte más impactante, y hasta dolorosa, fue a la hora de ver las imágenes en televisión, a pesar de que yo era muy joven y mi mente no dimensionaba lo que veía”, señaló Alejandro Tapia.

Y con razones de sobra la gente de entonces estaba alarmada. A las imágenes dantescas de destrucción correspondió otra mucho más estremecedora: el estadio de béisbol del Seguro Social "hoy en día un flamante centro comercial"se convirtió en una enorme morgue improvisada. Desconsolados, familiares acudían a buscar los restos de sus seres queridos, y quienes acomodaban ahí los cadáveres les colocaron incluso hielos para retardar el efecto de la descomposición.

Historias de fe

Dentro de tanta desgracia, también se dieron hechos dignos de destacar. Como ya se mencionó, la formación del grupo Topos es uno de los mayores legados de la trágica fecha, además de una nueva cultura en cuanto a la construcción. Ya que había quedado de manifiesto que muchas de las obras destruidas colapsaron gracias a las negligencias con que fueron hechas, las regulaciones en ese rubro se ajustaron a la realidad de la capital del país: una zona sísmica y que en cualquier momento podría volver a enfrentar un desafío de esas dimensiones.

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Según recuentos, unas cuatro mil personas fueron rescatadas de entre los escombros, muchos de ellos niños recién nacidos de los hospitales que sucumbieron al terremoto. Algunos sobrevivientes pasaron incluso diez días sin ser hallados.

“Ojalá y no se vuelva a repetir” dijo preocupado Alejandro, quien considera “fantástico” el hecho de que se lleven a cabo simulacros de sismo en la Ciudad. “Por ejemplo, nosotros no sabíamos dónde estaban las salidas de emergencia en el edificio, y ante una contingencia pierdes segundos que son valiosos”, finalizó el hombre, quien hablaba a Univision.com ante la mirada atenta de unos cinco compañeros de trabajo.

No faltó sin embargo, entre los oficinistas evacuados, quien no acatara las indicaciones del personal y se tomara los minutos del simulacro como una magnífica oportunidad para ir a comprar un café.

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