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Desnudos en el Zócalo de Méxic

Desnudos en el Zócalo de Méxic

Spencer Tunick reunió entre 18 y 20 mil personas, estableciendo récord en número de participantes a sus instalaciones.

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Hombres y mujeres por igual

CIUDAD DE MÉXICO - Superando cualquier expectativa, el fotógrafo estadounidense Spencer Tunick reunió en el Zócalo de la capital entre 18 y 20 mil personas, estableciendo un nuevo récord en el número de participantes en una instalación de desnudo en una ciudad.

Después de cinco años de planear el proyecto, la fiesta arrancó desde temprano. Los primeros asistentes llegaron con el alba. Al amanecer, largas filas empezaron a llenar las calles del Centro Histórico, alrededor de la plaza del Zócalo.

Según cálculos oficiales, unas ciento cincuenta personas ingresaban al lugar por minuto.

La tensión se hizo presente cuando un grupo de personas que no estaban acreditadas intentaron entrar por la fuerza, provocando caos y enfrentamientos con la policía, que no pasaron a mayores.

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Los participantes comenzaron a desnudarse a las siete de la mañana cuando el ambiente estaba más frío. La sesión fotográfica empezó una hora y media después y concluyó casi de las ocho de la mañana.

Todos los accesos cerrados

Los había de todos lados. De Toluca, de Querétaro, de Guadalajara, de Pachuca y de Tlaxcala. Mujeres y hombres. Rubios, trigueños y morenos, principalmente morenos. Altos, flacos y panzones. Toda la riqueza étnica del país se hizo presente en el lugar.

Los comercios permanecieron cerrados. En la Catedral no hubo misa. La Iglesia Católica decidió suspender el servicio de la mañana, pues el lugar estaba rodeado por más de 250 agentes de la policía del Distrito Federal que impedían el paso.

Sólo se permitía el acceso a los participantes con cédula en mano, en la que otorgaban los derechos de su imagen al fotógrafo estadounidense, considerado un hito del erotismo posmoderno.

Las tres posiciones

Aquí el físico es lo que menos importa, lo que cuentan son las ganas de quitarse la ropa y de salir en las fotos. La primera, de pie con los brazos a los lados, otra más recostados boca arriba y la última en posición fetal, que dejaba al descubierto las espaldas y los glúteos de los participantes.

Las fachadas del Palacio Nacional, la Catedral Metropolitana y el prehispánico Templo Mayor eran los únicos testigos de lo que ocurría, horas antes había sido cerrado el paso, incluso aéreo, por las inmediaciones de la Plaza de la Constitución, como también se conoce el lugar.

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Grupos de reporteros trataban de cubrir la nota desde lo lejos. Tomaban fotos a diestra y siniestra. Intentaban violar las vallas de seguridad. Pero sus intentos eran vanos. Por eso Tunick reunió a los 265 periodistas presentes, en una rueda de prensa al terminar la sesión.

Democracia a la mexicana

Atrás quedaron las marchas y las manifestaciones. El mitin de los sindicatos obreros del pasado primero de mayo, las protestas de justicia de los ejidatarios de Atenco y de los burócratas contra las cambios en las leyes de seguridad social.

Ahora la plancha del Zócalo acogía la obra de Tunick y sus desnudos que en los próximos meses será expuesta en una de las galerías de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Ésta es la verdadera democracia mexicana, comentaba uno de los asistentes, porque desnudos todos valemos igual.

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