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Conmovedores mensajes de las mamás a los alumnos desaparecidos en Ayotzinapa

Conmovedores mensajes de las mamás a los alumnos desaparecidos en Ayotzinapa

A un mes de la desaparición, les enviaron palabras de aliento y exigieron su regreso a las autoridades.

Conmovedores mensajes de madres de los desaparecidos en Iguala Univision

Por Maria Arce, enviada especial a Guerrero

El tiempo en  Ayotzinapa parece haberse congelado el 26 de septiembre pasado. Aquel día, la vida aquí se suspendió. Las horas pasan pero todas las miradas, los pensamientos y los corazones están puestos en esa fecha, cuando un grupo de unos 80 estudiantes de la Escuela Normal fueron emboscados y atacados por policías municipales en Iguala: seis muertos, 25 heridos y 43 estudiantes desaparecidos. El horror se posó sobre la escuela y hace un mes que no se va.

Hace 30 días que  Ayotzinapa vive sumida en la desesperación y la angustia. La mayoría de los padres de los 43 desaparecidos se han mudado a la escuela y derraman lágrimas y dolor por sus hijos a los que busca todo el Estado de Guerrero. Pero los jóvenes no aparecen. Nadie ha logrado encontrarlos. Ni vivos, ni muertos.

Las autoridades han puesto en marcha un megaoperativo de búsqueda que hasta ahora ha encontrado decenas de fosas clandestinas. Sin embargo, ninguno de los forenses que interviene en la búsqueda se ha animado a confirmar si los cuerpos encontrados allí son de los alumnos desaparecidos.   

Sin rastro de los estudiantes de Ayotzinapa a un mes de su desaparición.

Sin rastro de los estudiantes de Ayotzinapa a un mes de su desaparición Univision

Ernesto es maestro y egresado de Ayotzinapa. Llegó aquí en la madrugada del 27 de septiembre, apenas se supo del ataque en Iguala.

“Se cumple un mes de un acto común para el gobierno, algo habitual: matar estudiantes, matar líderes sociales, desaparecer forzosamente a la gente que se manifiesta en las calles inconformes con sus decisiones políticas, con su manejo del poder”, cuenta a UnivisionNoticias.com.

Ernesto habla de espaldas a la cámara porque tiene miedo. Sabe que los culpables de los crímenes de Iguala los tienen en la mira y que no se quedarán de brazos cruzados.

Omar García Velázquez, alumno de segundo grado, también cree que por el solo hecho de buscar a sus compañeros se han convertido en blancos del crimen organizado y de las policías corruptas de Iguala y Cocula, acusadas de participar en el ataque contra los estudiantes.

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“Quien te está hablando es un alumno que de antemano ya se considera muerto porque en este momento no estamos luchando solo contra instituciones estatales, estamos luchando contra instituciones no estatales, no legales, contra organizaciones que sabemos cómo operan en el país. Soy guerrerense y los he visto actuar multitud de veces”, explica Omar que no teme dar la cara. “Es por los compañeros”, dice y les pide: “Donde quiera que estén, si están vivos los compañeros, que aguanten. Tengan la esperanza y la seguridad de que nosotros estamos buscándolos. Todos los compañeros, muchísima gente en el país y a nivel internacional se están solidarizando con nosotros. Y los vamos a encontrar cueste lo que cueste”.

Cristina Bautista Salvador es la mamá de Benjamín, uno de los 43 jóvenes desaparecidos. Desde que su hijo desapareció se mudó a la escuela. Hace unos días, el movimiento de estudiantes la nombró tesorera y Cristina ocupa sus días juntando y repartiendo las donaciones que llegan desde todas partes del país para apoyar la búsqueda y a los padres de los muchachos que han tenido que dejar todo "trabajo y casa- para venir hasta aquí.

Indignación por falta de respuesta del gobierno mexicano en caso 'Ayotzinapa' Univision

"Tengo fe de que mi hijo va a regresar, de que va a estar bien y va a seguir aquí estudiando”, dice Cristina a UnivisionNoticias.com. “La primera semana no comía, no dormía. Desde que me pusieron de tesorera un poquito me estoy distrayendo. Me hablan de acá, me hablan de allá y ya no me siento tan deprimida”, cuenta.

“Trato de ponerme fuerte para seguir adelante buscando a mi hijo, pero por dentro nadie sabe lo que estamos sintiendo, lo que nos duele. Me pongo a pensar en mi hijo, qué estará haciendo, dónde estará. Comerá, no comerá, si lo maltratarán...”. Quien habla es Macedonia Torres Romero, la mamá de José Luis, alumno de primer año de la escuela y otro de los desaparecidos.

Nicanora García González también tiene a su hijo en primer año de la escuela. Saúl tiene 18 años y es otro de los chicos a los que cientos de personas buscan cada día.

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“Lo que le pido a las autoridades es que nos ayuden a localizar a mi hijo, a todos los muchachos que están desaparecidos. Queremos que se haga justicia también por los que murieron y para castigar a los culpables porque sabemos que la policía se los llevó. Y por eso nosotros les pedimos, les exigimos, que nos los entreguen vivos como se los llevaron. Vivos se los llevaron y vivos los queremos”, reclama.

Sobre estos 30 días de búsqueda, Nicanora confiesa que ha sido “muy duro y muy difícil, pero no me voy de aquí hasta que yo sepa que mi hijo regresa y lo quiero con vida”. A su hijo, le dice que lo quiere mucho: “Que lo extraño, que lo amo a mi niño, que lo quisiera abrazar ya, tenerlo en mis brazos como cuando era un bebito”.

Macedonia también tiene un mensaje para su hijo: “Yo le digo a mi José Luis que lo quiero mucho, que lo estoy esperando, que lo quiero ver. Y le pido que le eche muchas ganas, donde quiera que esté, donde quiera que se encuentre, los estamos buscando. No están solos” y les pide a los estudiantes “que se pongan fuertes, que se encomienden a Dios, que Dios los cuida”.

Ernesto, el maestro egresado de Ayotzinapa cuenta: “Es el mes más pesado que se ha vivido en la Normal. Es el mes más angustiante. Ustedes pueden notar una parte porque vienen de visita, pero los que hemos estado aquí desde el 27 en la madrugada, a pesar de que no tenemos familiares (entre los desaparecidos), sentimos todo el peso, el dolor de los padres, de ver a las madres angustiadas. Y es una desesperación, una rabia y un mundo de sentimientos encontrados que en vez de mantenernos pasivos, nos alienta. Nos alienta porque esta Normal nos ha enseñado que tienes que estar velando siempre por el beneficio del pueblo”.

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Ante la pregunta de si cambiaría su lugar por el de sus compañeros, Omar García Velázquez, el alumno de segundo grado, no duda. “Claro. Igual que cualquier padre de familia y que cualquiera de mis compañeros. Y sabemos que ellos si estuvieran en nuestro lugar estarían exactamente haciendo lo mismo. Buscándonos y moviendo cada hilo, cada hebra, de este tejido social roto”.

Lo que posiblemente sucedió con los 43 estudiantes desaparecidos Univision


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