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¡Boo, patitas pa¿ que las quie

¡Boo, patitas pa¿ que las quie

Sombras escalofriantes, gritos a la media noche, ruidos poco comunes y el sentimiento de que alguien más te está viendo.

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Desde el más allá

CIUDAD DE MÉXICO – Sombras escalofriantes, gritos a la media noche, ruidos poco comunes y el sentimiento de que alguien más te está viendo son algunas de las experiencias que mexicanos entrevistados por Univision.com, confesaron haber sentido en algún momento de su vida y las recuerdan más al llegar el 2 de Noviembre, día en que con una fiesta celebran la visita de sus muertos.El día de los fieles difuntos es una tradición en México. Lejos de parecerse a la fiesta de Halloween, los mexicanos celebran con altares abarrotados de comida, bebida, fotografías y velas, la visita de sus seres queridos que, según las creencias, vuelven del más allá para hacer un festejo entre dos mundos.

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Una de las celebraciones recurrentes de este día, que a muchos asusta y a otros tantos atrae, son las experiencias vividas con seres extraños y sobrenaturales. Muchos juran que sus relatos son verdad y otros se niegan a creer en fantasmas y espíritus.

Irving Gómez, un estudiante de ingeniería de sistemas, asegura que en su casa espantan y cree que todo se debe a que a su abuela le dijeron de niña que podía ser médium, y podía hacer contacto con espíritus.

Su abuela nunca hizo caso, por miedo, pero le dijeron que si no hacía algo ese don lo podía heredar.

Irving cuenta que cuando tenía 16 años se quedó solo en su casa porque sus padres se habían ido a una fiesta. Por momentos sentía que alguien lo miraba fijamente, pero volteaba hacía un lado y no veía nada. Persistió en él ese sentimiento que duró más de una hora, luego se durmió frente al televisor.

"De repente vi una sombra, como si estuviera detrás de mi reflejo y yo que me volteo y nada. Pensé que me estaba sugestionando, pero luego volvió a pasar", asegura Irving.

Esta situación desató la ira del chico, así que empezó a retar lo que veía. "A ver ya sal, ya me cansaste con tu miradita, no seas maricón y tómala...salió neblina. De repente se abrió una puerta y ví algo saliendo con un manto viejo sobre él. No se le veía la cara, pero tenía manos esqueléticas y no pisaba", recuerda.

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Irving dice que salió despavorido de su casa. Pidió ayuda a los vecinos, pero nadie le abrió. Se quedó afuera, dormido en un árbol, hasta que llegó su familia y les contó lo que había pasado.

Una de las sorpresas que se llevó fue cuando su madre le creyó todo y le contó que había visto algo similar días antes.

"Mi mamá sentía que la miraban. Dice que volteo y dijo: '¿Qué me ves? Porque era penetrante el sentimiento.  Luego salió de la recámara una neblina pegada al suelo, muy fría, y salió un monje que le dijo con una voz muy fea: A tus hijos", relata Irving.

Almas condenadas

Raymundo Flores, ingeniero en telecomunicaciones, dice que también vivió una experiencia que pocos pueden contar.

Estaba en una fiesta en casa de un amigo que vivía al norte del DF; enfrente estaba "El parque de los coyotes". Como nadie tenía auto, tuvieron que salir caminando a la medianoche para conseguir un taxi.

"Cuando pasamos por el parque se oían gritos muy raros, la verdad nos dio miedo y le hablamos al dueño de la casa a ver si nos decía que eso era normal. En cuanto salió del departamento los gritos se callaron...nos tildó de borrachos locos y se metió otra vez. De nuevo los gritos se escucharon", asegura Raymundo. 

Recuerda que así fue todo el camino y que era tanta su incertidumbre que no aguantaban más. "Nunca supimos qué fue", asegura.

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Roberto Cruz vivió su propia experiencia a los 10 años. Dormía con su madre en una habitación que daba a la calle y escucharon cuando su padre llegaba a la casa y hablaba con alguien.

Cuando entró, su madre, enojada, le dijo que no se le ocurriera meter a un extraño a la casa, a lo que el esposo contestó: "Es el tío Javier que me viene acompañando".

Según Roberto, en ese momento el tío Javier tenía más de 3 años de muerto y nunca supieron por qué su padre dijo hablar con él con tanta seguridad.

¿Mito o realidad?

Ana Lozano, reclutadora de recursos humanos, dice que vio a una de sus parientes que había muerto.

"Cuando una noche se metieron a mi casa, me asusté mucho y dije aquí quedé. Comencé a hablarle a una tía abuela que ya murió. Los tipos me estaban insultando y de repente gritaron y se asustaron. Yo me quede pálida hasta que me enteré de que vieron a mi tía. Me dí cuenta porque decía que era la señora de la foto sobre el televisor", cuenta.

¿Mito o realidad? Ese siempre será el debate; sin embargo, los mexicanos nunca dejaran de contar estas historias que hacen que a más de uno se les enchine la piel.

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