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Venezuela: 9,568 homicidios en

Venezuela: 9,568 homicidios en

La policía judicial venezolana registró 9,568 homicidios, la mayoría a tiros, en los primeros nueve meses del año.

Inseguridad, problema urgente

CARACAS, Venezuela - La policía judicial venezolana registró 9,568 homicidios, la mayoría a tiros, en los primeros nueve meses del año, 852 más que en igual periodo de 2006, según datos divulgados hoy por la prensa caraqueña.

La cifra explica la razón por la que casi todas las encuestas hechas en el transcurso del año indican que la inseguridad es para los venezolanos el principal problema del país, por encima del desempleo, la corrupción o la falta de vivienda.

El ex vicepresidente del gobierno, José Vicente Rangel, instó el pasado domingo al Ejecutivo a que asuma con carácter de urgencia el problema y busque algún remedio imaginativo en vista del fracaso de las políticas desarrolladas hasta ahora para minimizar los crímenes.

Rangel confesó que durante su estancia en el gobierno hizo "todo lo posible" para enfrentar el problema, pero reconoció que no tuvo éxito en la tarea.

Los especialistas consideran que la inseguridad es producto de la combinación de varios factores, entre los que citan la facilidad para disponer de un arma de fuego, la falta de ética, la ineficacia de la policía y, en menor grado, la pobreza.

Entre las soluciones aplicadas hasta ahora figuran las campañas para "desarmar" a la población civil, la depuración de los cuerpos de policía y la ejecución de "operativos", de duración limitada, cuya efectividad real está en discusión.

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Las propuestas para cambiar armas por dinero u otros bienes no han tenido respuesta positiva y la depuración de la policía puede ser más peligrosa que mantener a los agentes dentro del cuerpo, opinó Rangel.

La "crónica roja"

Ese peligro deriva de que al expulsar a decenas o cientos de policías se ponen en la calle, sin la vigilancia que antes ejercían sobre ellos los mandos, a otros tantos potenciales delincuentes que no sólo son expertos en el manejo de armas, sino que pueden burlar las estrategias y el modo de actuar de los cuerpos de seguridad porque los conocen.

Se asegura, además, que el problema no se resolverá sólo con represión y con el exterminio de los asesinos, como aspiran sectores sociales agobiados por la angustia, la muerte de familiares y una sensación de absoluta indefensión frente al auge delictivo.

Por otra parte, el argumento de que los malhechores son una suerte de "víctimas sociales", producto de unas infancia y juventud humanamente inaceptables, ya no es utilizado por portavoces oficiales con la asiduidad de hace varios años.

Esa tesis inducía a equiparar a pobres con delincuentes, algo rechazado por las clases excluidas, que, no obstante, son las que más muertos aportan a las estadísticas de víctimas de la criminalidad.

El presidente Hugo Chávez apenas se refiere a este asunto en sus extensas intervenciones, y cuando lo hace se limita a reconocer que el problema existe.

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Al respecto señala que se trata de un fenómeno universal, algo que no consuela ni convence a quienes lo sufren a diario.

La oposición, por su lado, dice que con una tasa de más de mil asesinatos mensuales, la "crónica roja" de Venezuela se asemeja a los "partes de guerra" de países como Iraq o Afganistán.

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