publicidad

Una salida a la crisis en Nicaragua

Una salida a la crisis en Nicaragua

Enrique Bolaños afirmó que estaría dispuesto a adelantar las elecciones previstas para noviembre de 2006 si la situación fuera "necesaria".

"Si esa situación llegase a ser necesaria y beneficiosa para el país, yo estoy dispuesto a que los electos en las elecciones nacionales del 2001 dejemos nuestros cargos con anticipación y que se adelanten las elecciones nacionales", dijo Bolaños en un mensaje a la nación emitido desde Casa Presidencial.

La Organización de Estados Americanos (OEA) "fue firme y tajante en desechar cualquier intento de acortar el periodo presidencial mediante un adelanto de las elecciones presidenciales porque esto no se justifica", agregó no obstante el gobernante en referencia a la reciente visita al país de una misión de ese organismo.

publicidad

"La misión de la OEA demostró algo que ya sabíamos: las posiciones son tan encontradas y la voluntad tan escasa que el trabajo del señor (José Miguel) Insulza no se podía hacer en tres o cuatro días", declaró el secretario ejecutivo de la organización Etica y Transparencia, Roberto Courtney.

Según Courtney, cuya organización se dedica a la observación electoral, "al igual que en Bolivia, donde la situación se ha agravado, la salida a toda esta crisis es eminentemente electoral".

Antes de las elecciones presidenciales en Nicaragua, previstas para noviembre del 2006, los esfuerzos que se hagan para solucionar la crisis serán "ejercicios de sostenimiento y gobernabilidad", explicó el analista.

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, culminó el domingo una misión de cuatro días en la que fracasó en su intento de reactivar el diálogo entre el Gobierno y la oposición del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC).

Insulza presentará mañana, martes, su informe ante el Consejo Permanente de la OEA en Washington y no descartó regresar en los próximos días a Managua para retomar sus labores de mediador.

Según el funcionario de la OEA, en Nicaragua "la voluntad está pero falta la actitud de diálogo".

publicidad

Hasta el momento ni el presidente Enrique Bolaños ni ningún dirigente sandinista ni liberal se han referido a los resultados de la misión de la OEA.

La tensión política de Nicaragua responde a roces entre el Ejecutivo y Legislativo después de que, hace ocho meses, el Parlamento, dominado por liberales y sandinistas, aprobó reformas constitucionales que recortaron los poderes del presidente Enrique Bolaños.

En abril pasado, Bolaños se retiró de un diálogo nacional iniciado en enero a causa de las reformas constitucionales, las cuales, según un fallo posterior de la Corte Centroamericana de Justicia, son "jurídicamente inaplicables".

La situación se agravó la semana pasada cuando la Contraloría (Fiscalía) pidió al Parlamento, por segunda vez en menos de un año, la destitución de Bolaños por desacato a la Constitución.

Bolaños no dejó que los auditores revisaran las cuentas de las entidades de servicios públicos (agua, energía y telecomunicaciones), que el Gobierno se niega a entregar a las nuevas autoridades nombradas por el Parlamento.

"Esta situación se va a terminar resolviendo en las elecciones pero el problema es que hay una enorme desconfianza de la ciudadanía hacia la autoridad electoral (Consejo Supremo Electoral, CSE), destacó Courtney.

Por esa razón, "la labor de observación internacional de una misión de la OEA puede ser mucho más incisiva que la que podemos hacer los observadores domésticos".

publicidad

Courtney dijo que la propuesta planteada por el FSLN de adelantar las elecciones para noviembre de este año, "es viable pero ajena al marco legal nicaragüense".

El representante de Etica y Transparencia destacó que sin la participación de la sociedad civil no se puede llegar a la solución de este conflicto, como lo mostró una multitudinaria marcha realizada el jueves pasado en Managua en repudio al "pacto" entre sandinistas y liberales.

El diario local "La Prensa" hizo hoy en un editorial un llamado a retomar el diálogo nacional pues Nicaragua "está gravemente amenazada por los pactistas que pretenden imponer una repulsiva dictadura bipartidista basada en el autoritarismo y la corrupción".

La solución a la crisis también fue reclamada por el sector económico pues, a juicio de la ministra de Fomento, Industria y Comercio, Azucena Castillo, la incertidumbre política ha paralizado al menos 300 millones de dólares de inversión extranjera en Nicaragua.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad