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Una bebé murió muere tras ablación de clítoris en Colombia

Una bebé murió muere tras ablación de clítoris en Colombia

Una comunidad indígena rechazó la práctica de la ablación tras la muerte de una recién nacida de la etnia embera en de Valle del Cauca.

Viola derechos de los niños

BOGOTA - La Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) rechazó la práctica de la ablación (extirpación del clítoris) tras la muerte de una recién nacida de la etnia embera en el departamento de Valle del Cauca (suroeste).

Esta práctica "está afectando de manera indiscriminada los derechos humanos de las niñas indígenas", denunció la ONIC a través de un comunicado.

Los hechos sucedieron en la vereda la Diamantina, en la zona rural del municipio de Ansermanuevo, donde habita una comunidad embera chamí formada por unos 120 pobladores.

La menor, hija de una adolescente de 16 años, fue sometida a una operación de extirpación de clítoris durante los primeros quince días de su vida, intervención que le causó la muerte por desangramiento.

Práctica adoptada de África 

La ONIC también instó a las entidades afectadas por casos de ablación a que los "deleguen a instituciones indígenas con competencia en justicia propia para que tomen las medidas correspondientes".

En su comunicado, afirma que la práctica ancestral de la ablación no es propia de los pueblos indígenas sino que fue adoptada por estas comunidades por influencia de los pueblos llegados del continente africano.

Por su parte, el alcalde de Ansermanuevo, José Luis Herrera, reconoció los sucesos que se produjeron en su municipio y explicó a los medios que "en el hospital evaluaron que fue producto del sangrado que le produjo la ablación y el Instituto de Medicina legal lo confirmó después".

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Herrera afirmó que el caso está siendo investigado por la Fiscalía y que desde la alcaldía llevarán a cabo un programa social "para que, sin chocar, ir cambiando ese tipo de actividad cultural".

La comunidad indígena colombiana Embera-Chamí que se ubica en el departamento (provincia) de Risaralda (centro), anunció este miércoles la decisión de abandonar la práctica de la ablación femenina, desarrollada a lo largo de varios siglos.

"Esta decisión la hemos tomado luego de una investigación de tres años en la que se consultó a las parteras, los sabios y, en general a la comunidad", dijo a la AFP Martín Siagama, consejero mayor del Consejo Regional Indígena de Risaralda.

La ablación femenina consiste en mutilar el clítoris de la mujer, y según Siagama, "nos dimos cuenta que no es una práctica tradicional de la comunidad indígena, sino que nos la trajeron los europeos hace más de 500 años".

Incluso, el dirigente aborigen señaló que "ni siquiera las parteras entendían para qué se hacía".

Siagama explicó que el fallecimiento, hace tres años, de una menor tras habérsele practicado la ablación, llevó a realizar la investigación que contó con el apoyo de la ONU, y tras la cual "la comunidad definió no seguir con esa costumbre".

Sin embargo, advirtió, "es difícil de un momento a otro cambiar una práctica tan centenaria, y por lo mismo no podemos afirmar que se va a acabar de inmediato. Pero nuestro compromiso es el de socializar la decisión y fomentarla entre los miembros de la comunidad en general", concluyó.

cop/lm


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