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Un sacerdote participó en el robo de bebés en Chile

Un sacerdote participó en el robo de bebés en Chile

Red de adopciones ilegales que incluía la simulación de la muerte de bebés funcionó en Chile en los 70 y 80.

En la década de los setenta y ochenta el sacerdote chileno Gerardo Joannon se encargó de conectar a jovencitas embarazadas con los doctores que las ayudarían a abortar. Luego, con mentiras, llevaba a cabo adopciones ilegales.

El religioso de 77 años participó en al menos dos adopciones irregulares y mantiene una relación amorosa con una de las madres de los bebés.

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Todo esto fue confirmado por su congregación religiosa, tras una investigación que se inició en abril luego de que un medio electrónico Ciper Chile presentara dos testimonios en los que los recién nacidos fueron dados en adopción a base de engaños.

En el caso de María Carolina Celedón tenía 23 años cuando dio a luz a una niña en la clínica Santa María. Su novio en aquel entonces era Andrés Rillón, a quien le informaron que su bebé había nacido muerto. Pero nunca le entregaron un certificado de defunción.

Joannon incluso ofició misas de difuntos en nombre de la chiquita que no había muerto.

Años más tarde Rillón logró contactar al ginecólogo Gustavo Monckeberg, quien había asistido el parto. Monckeberg también había sido engañado, pues le habían dicho que "el padre de la niña era un loco".

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Según las indagaciones de la congregación, Joannon ha tenido desde esa época "una relación impropia" con Carolina Celedón.

“Esa relación fue importante para que el padre Gerardo interviniera activamente en ese proceso de adopción”, acota el informe dado a conocer por la congregación.

Incluso se dieron a conocer fotos en las que ambos aparecen juntos.

El cura admitió en declaraciones a Ciper haber colaborado en las adopciones, pero negó su participación en algún engaño.

"Nunca le pedí a una persona que regalara su guagua (bebé). En eso yo no me metía. Lo que yo hacía era evitar que se matara a esa guagua", dijo Joannon, y reafirmó que no tienen duda que hizo lo correcto al darle un hogar y salvar a unas cuantas niñitas.

Los casos comenzaron a ser conocidos entre 2004 y 2005, cuando ya crecidos, algunos de los niños comenzaron a buscar a sus padres biológicos, señala la nota, que da testimonio de dos casos concretos.

En abril la congregación a la que pertenecía lo suspendió de sus funciones eclesiásticas mientras se realizaba la investigación del caso.

La Congregación de Joannon resolvió que el cura cometió delitos que están vencidos por lo que a su juicio no corresponde iniciar un proceso en su contra.

Sin embargo, se le ordenó que haga un gesto de reparación y pida perdón a las personas afectadas, para luego trasladarse en octubre a la comunidad provincial de Madrid, España. Allí iniciará un proceso de acompañamiento sicológico y espiritual.

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Joannon no perdió la condición de sacerdote, por lo que podrá oficiar misas, pero no podrá tener encargos pastorales.

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