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Hugo Chávez murió el 5 de marzo a las 16:25 horas en el Hospital Militar de Caracas tras una larga batalla contra el cáncer.

Un panorama del post-chavismo

Un panorama del post-chavismo

La muerte de Hugo Chávez abre un nuevo capítulo inédito en la tumultuosa vida reciente del país petrolero, signada por la incertidumbre.

Hugo Chávez murió el 5 de marzo a las 16:25 horas en el Hospital Militar...
Hugo Chávez murió el 5 de marzo a las 16:25 horas en el Hospital Militar de Caracas tras una larga batalla contra el cáncer.

Incertidumbre en el gobierno de Caracas tras la muerte de Hugo Chávez

Por: Casto Ocando

La muerte del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, abre un nuevo capítulo inédito en la tumultuosa vida reciente del país petrolero, signada por la incertidumbre y la polarización social.

De acuerdo a la Constitución venezolana, una vez fallecido el Jefe de Estado le corresponde al presidente de la Asamblea Nacional asumir temporalmente las riendas del gobierno. La Constitución también ordena la convocatoria y realización de elecciones en un plazo de 30 días continuos.

Legalmente, el mando deberá estar temporalmente en manos de Diosdado Cabello, un ex militar con ascendencia en importantes sectores de la Fuerza Armada.

Pero el inicio de una nueva etapa sin Chávez podría desatar ambiciones grupales dentro del chavismo, que buscan sobrevivir en un ambiente político marcado por la inestabilidad y la crisis económica.

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Las divisiones

De un lado se encuentra la facción radical, que agrupa a los partidarios de acentuar la polarización y no dar tregua ni negociar con la oposición, una posición promovida activamente en las últimas semanas por el vicepresidente, Nicolás Maduro.

Este grupo integra algunos cuadros del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), organización que se formó durante los primeros años de la revolución bolivariana en las escuelas de entrenamiento ideológico y armado en La Habana, Cuba, conocidas en el pasado como Punto Cero.

Estos cuadros pro-cubanos, organizados en torno al movimiento Francisco de Miranda, tienen como uno de sus principales dirigentes al canciller Elías Jaua, una figura preferida y apadrinada por Fidel Castro.

Los radicales tienen una expresión activa entre los militares más chavistas, tales como el ministro de la Defensa Almirante Diego Molero. También incluyen a altos oficiales calificados por Estados Unidos como narcomilitares, como el general Clíver Alcalá, designado el año pasado en la lista de capos de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros, del Departamento del Tesoro (OFAC).

En la actualidad, una decena de altos funcionarios venezolanos se encuentran incluidos en esa lista, entre ellos el general Henry Rangel Silva, actual gobernador del estado Trujillo; el ex ministro Ramón Rodríguez Chacín, actual gobernador del estado Guárico; Freddy Bernal, actual alcalde del municipio Libertador, en Caracas; y el general Hugo Carvajal, actual viceministro de Interior y Justicia.

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La posibilidad de un futuro sin la protección de Chávez y el gobierno venezolano, en la eventualidad de un cambio de administración, plantea un escenario que preocupa a estas figuras del chavismo radical.

“Chavisto light”

En el lado opuesto, pervive en el chavismo un sector que busca establecer lazos con sectores de la oposición, bajo la consigna de hacer sostenible una versión del chavismo.

A pesar de que el propio Diosdado Cabello ha dado muestras de compartir el radicalismo excluyente promovido por Maduro y Jaua, diversas fuentes han revelado que Cabello ha comenzado a construir desde hace varios años canales de comunicación discretos e informales para acercarse a algunos representantes de la oposición.

De acuerdo a las fuentes, Cabello contempla en un futuro no muy lejano la posibilidad de una retirada de sus funciones “revolucionarias”, principalmente debido a las serias limitaciones que experimenta su salud.

Otros sectores del llamado “chavismo light”, podrían favorecer una versión menos excluyente de la revolución bolivariana, ya sin la presencia del más importante catalizador de la confrontación.

No cabe duda que, en medio de la transición, Estados Unidos jugará un papel fundamental. Más allá de la expulsión de dos diplomáticos estadounidenses acusados de presunta conspiración militar, Washington se encuentra en una posición para influir el proceso político venezolano por diferentes vías.

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