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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Tras la Cumbre de las Américas, Obama rompe el molde antiestadounidense en América Latina

Tras la Cumbre de las Américas, Obama rompe el molde antiestadounidense en América Latina

El mandatario dejará una huella imborrable al cerrar una herida que marcó a fuego las relaciones del hemisferio.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

El presidente Barack Obama dejará una huella imborrable en América Latina, al reafirmar este fin de semana en Panamá el acercamiento de Estados Unidos con Cuba, cerrando una herida que marcó a fuego las relaciones del hemisferio.

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Y como si fuera poco, durante la VII Cumbre de las Américas que se celebró en Panamá, Obama también dialogó -aunque brevemente- con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, uno de sus principales adversarios en la región.

Las Américas iniciaron "un punto de inflexión" cuando, por primera vez en más de 50 años, los presidentes de Estados Unidos y de Cuba hablaron "francamente".

El histórico diálogo "marca un antes y un después no sólo entre Estados Unidos y Cuba, sino que augura una mayor cooperación entre los países del hemisferio", celebró Obama tras la reunión a puertas cerradas.

'La cumbre de la reconciliación'

"Ésta es la cumbre de la reconciliación", afirmó Carlos Malamud, analista del Real Instituto Elcano, basado en Madrid.

Es, sin lugar a dudas, un magistral estreno para la isla comunista en este foro, del que siempre estuvo excluida desde su creación hace 21 años a instancias de Washington.

"La Cumbre ha supuesto un espaldarazo para las negociaciones bilaterales de Estados Unidos y Cuba y, sobre todo, hacen cada vez más difícil una vuelta atrás, por parte de ambos bandos", añadió Malamud.

Cuba exige a Estados Unidos la derogación completa del embargo comercial que desde 1962 asfixia a su economía y recuperar Guantánamo, donde Washington tiene una base naval.

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Estados Unidos quiere por su lado ver verdaderos avances en temas de derechos humanos en la isla comunista.

Pero no todos celebraban. "Este presidente mostró que está dispuesto a hacer lo que ninguno de sus predecesores de ambos partidos jamás hubiera hecho", lamentó el senador norteamericano Ted Cruz, cubano-estadounidense y candidato a la investidura republicana para la presidencial de 2016.

"La sola participación de Cuba en este cónclave es un acto flagrante", fustigó el disidente cubano Jorge Luis García Antúnez, horas antes de iniciar la reunión.

El camino ya fue trazado

"Tanto Obama como Castro han dejado claro, a quienes se oponen internamente a su iniciativa, que ellos son quienes están al mando", destacó Malamud.

La gran duda era si Maduro iba a aguar la fiesta, luego de que Obama declarara en marzo a Venezuela como una amenaza para su seguridad nacional e impusiera sanciones contra siete funcionarios venezolanos.

Pero incluso Obama y Maduro dialogaron por primera vez, desde que este último es presidente.

La revolución cubana iniciada en 1959 despertó décadas de un intenso sentimiento antiimperialista en todo el continente. Aunque desde entonces ha pasado mucha agua bajo el puente.

A nivel económico, la región que representa el 10% del PIB mundial y hace cinco años asombraba al mundo, hoy languidece, golpeada por la caída de las materias primas, un escaso dinamismo de la demanda global y la apreciación del dólar.

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El odio ideológico contra el imperialismo yanqui se volvió canónico en varios países latinoamericanos, indignados por ver cómo Estados Unidos apoyaba cruentos gobiernos militares.

Pero ahora se puede decir que América Latina dejó de ser el patio trasero de Estados Unidos.

Esta será la última cumbre de las Américas a la que asistirá Obama como presidente, tras haber participado en las dos últimas ediciones de este foro: Trinidad y Tobago en 2009 y Cartagena, Colombia, en 2012.

Fotos: VII Cumbre de las Américas

Una nueva agenda

La nueva agenda de Washington en América Latina, después de la Cumbre de las Américas, será diferenciada y privilegiará a sus aliados, aseguró Tedd Piccone, investigador sénior de la Latin American Initiative del Brookings Institute.

El exasesor de política exterior durante el gobierno de Bill Clinton y exconsejero del Departamento de Estado y del Pentágono en temas regionales, hizo este planteamiento en entrevista con el diario El Espectador.

“Estados Unidos está en una posición muy distinta a lo que estaba una década atrás. Su influencia hoy es menor, por eso la apuesta es fortalecer su agenda con países aliados, en vez de imponerle una a toda la región”, sostuvo el experto.

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Será una “estrategia diferenciada. El anuncio del retiro de Cuba de la lista de países que apoyan el terrorismo, por ejemplo, es histórico, un paso más que dinamizará los acercamientos entre Washington y La Habana”.

Aseguró que esta decisión “es una medida que tendrá consecuencias factibles. Al estar por fuera de esta lista, los bancos y demás servicios financieros estadunidenses podrán hacer negocios con la isla, que también podría buscar préstamos con entidades en Estados Unidos”.

En su opinión, el hecho que Cuba sea la sede de diálogos de paz con las guerrillas de las FARC, fue un factor importante para que Estados Unidos, sacara a la isla de la lista negra de los países que apoyan el terrorismo.

“Siempre ha existido la noción de que Cuba ha apoyado a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y al ELN (Ejército de Liberación Nacional), pero el rol que ha tomado en este proceso ha dado fe de que está de parte de la paz. Así lo entiende la administración Obama”, subrayó.

Para el experto norteamericano, Colombia es un aliado geoestratégico clave para Estados Unidos, lo que está demostrado en los últimos meses.

En la Cumbre de Panamá “la administración Obama ha dado un paso hacia adelante en los tres aspectos. El punto es que estas cumbres sí pueden ayudar a modelar la agenda interamericana”.

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