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Sismo en Haití, la peor catástrofe que ha enfrentado la ONU

Sismo en Haití, la peor catástrofe que ha enfrentado la ONU

La organización calificó el terremoto en Haití como la peor a la que se han enfrentado, por encima del tsunami en Sumatra.

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Un país 'decapitado'

GINEBRA - La Oficina de Coordinación de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas (OCHA) describió este sábado la situación que vive Haití tras el sismo como "la peor catástrofe a la que se han enfrentado las Naciones Unidas".

Si quieres obtener información sobre cómo  ayudar a las víctimas del terremoto en Haití, envía la palabra HAITI como mensaje de texto al 88688. Recibirás en tu celular información sobre ayuda y donativos dirigidos a los afectados por el terremoto.

Opine sobre la tragedia en Haití

"Es una catástrofe histórica (.) ésta es la peor situación humanitaria a la que se ha enfrentado la ONU", afirmó la portavoz de la OCHA, Elisabeth Byrs, en declaraciones a la televisión local.

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Byrs señaló que desde el punto de vista de asistencia humanitaria nunca se habían enfrentado a una situación tan compleja.

Eso "debido a que estamos frente a un país 'decapitado', sin estructuras políticas o gubernamentales en las que podamos ayudarnos y coordinar la ayuda y labores de rescate, nunca hemos estado en circunstancias similares".

Peor que tsunami

Agregó que en medio de grades dificultades se empezó a distribuir la ayuda en Haití, "las provisiones y alimentos están ahí, pero es muy difícil distribuirlos y llevarlos a los más vulnerables debido a la falta de combustible y a que muchos caminos están bloqueados".

Byrs indicó que se han distribuido alimentos y provisiones, pero se necesita mucho más porque la población está impaciente ya que necesita ayuda inmediata.

Al hacer una comparación del sismo en Haití con el tsunami que arrasó Sumatra en 2004, consideró que la situación en el país caribeño es más difícil por conjunción de diversos factores.

"En aquél entonces, había autoridades locales en Indonesia en las que nos pudimos apoyar a pesar del panorama devastador que dejó el tsunami", insistió.

La agencia humanitaria de la ONU indicó que no sólo Puerto Príncipe sufrió daños, sino que un 80 por ciento de edificios en la ciudad de Leogane también sufrieron daños significativos.

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Los muertos en Haití

El cuerpo yace a un lado del camino que comunica a la capital de Haití.

Es una mujer, inclinada hacia atrás, con la mano izquierda sobre la frente. ¿Pudo haberse caído de un camión que trasladaba cuerpos a una fosa común cercana? Al parecer a nadie le importa.

Los autobuses siguen de largo, sin detenerse.

Así es la muerte en Haití. Los muertos --víctimas con frecuencia de golpes de estado, hambrunas o desastres naturales-- no impresionan a los vivos. Especialmente ahora. Las personas se cubren la nariz con camisas, dicen una oración y siguen adelante. Hay que sobrevivir.

Pero ahora, las exigencias de la muerte sobrepasan los recursos de la vida en este país devastado. La morgue se queda sin espacio. El gobierno no tiene suficientes camiones para recoger los muertos.

A la Cruz Roja se le acabaron los sacos para cadáveres, aunque más cuerpos están cubiertos por sábanas, o expuestos por completo.

Los dolientes

El presidente haitiano Rene Preval dijo esta semana que 7,000 de las 45,000 o 50,000 víctimas fatales del sismo fueron sepultadas en fosas comunes en días recientes. Otros dolientes tratan de sepultar a sus seres queridos por sus propios medios, en terrenos baldíos cercanos a calles transitadas. Y la muerte aún no termina: los enfermos se enferman aún más, los atrapados se desvanecen tras una espera de tres días, y el resto busca desesperadamente comida y agua.

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En Carrefour, una barriada al sur de la capital, un tractor recoge tal vez más de 3,000 cuerpos para incinerarlos, dijo el coordinador de protección civil Jean-Remy Bien-Aime. De hecho, las personas están incinerando cadáveres en un basurero cercano al mar. Alguien incluso arrojó un féretro a la gran montaña de basura en llamas con restos humanos.

Las tumbas también se están multiplicando en las afueras rurales de Puerto Príncipe. Forman una fila junto al camino que lleva a la ciudad.

En un sitio, los muertos están en una gran pila, mezclados con tierra roja y basura.

En otro, los cuerpos hinchados están en fosas gigantes. Un tractor espera cerca, pero sin conductor.

Fosas en espera

Cuatro de las fosas aún están abiertas, esperando los nuevos cuerpos que seguramente llegarán.

Ante el caos reinante en Haití estos días, este lugar de descanso final para cientos, tal vez miles de personas es un oasis silencioso, e incluso bello. Reposa entre una serena bahía azul y una cadena de colinas. El único indicio de que la frenética ciudad de Puerto Príncipe está cercana es la persistente niebla marrón, la polución de la ciudad, que se mantiene sobre la bahía.

Cuando un grupo de periodistas regresa a la ciudad, el cuerpo de la mujer aún permanece junto al camino. Nadie la ha recogido.

Sólo viste un sucio pulover azul de una pieza. Tiene quemaduras en el rostro y cortadas en los pies. Su mano derecha sostiene una botella de agua, así que tal vez no se cayó de la camioneta de la morgue.

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¿Habrá muerto en la calle?

'Moriría en la calle'

Luego su pierna izquierda parece moverse, casi imperceptiblemente como si el viento la hubiera empujado. ¿Podría ser?

Se sienta. Su nombre es Berley Marie Lourde, tiene 50 años, y no ha comido en varios días.

Su casa está en una villa cercana que no sufrió daños por el sismo. Pero dice que caminaba la mañana del viernes en busca de comida cuando se desmayó junto al camino.

"Pensé que moriría en la calle", dijo.

Los periodistas suben a la mujer en su camioneta y preguntan a las personas en una villa cercana si pueden ayudarla. Dicen que no. Allí también están hambrientos.

"Tampoco tenemos comida", dijo una mujer. "No podemos aceptar más gente aquí".

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