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Seguridad reforzada en Brasilia

Seguridad reforzada en Brasilia

Las ciudades periféricas de Brasilia, en las que campean la pobreza y la delincuencia, amanecieron con la seguridad reforzada.

El gobernador del Distrito Federal de Brasilia, José Roberto Arruda, confirmó que se estudia la posible aplicación de una "Ley Seca" para restringir el consumo de bebidas alcohólicas, al que también se le atribuye parte de la violencia.El refuerzo policial en las llamadas "ciudades satélites" fue pedido por las autoridades del estado de Goias, donde se sitúa el Distrito Federal de Brasilia, para reprimir una situación que ya se asimila con las que se registran en Río de Janeiro o Sao Paulo, que están entre las regiones más violentas de Brasil.Según datos oficiales, la tasa de muertes violentas en las once ciudades de la periferia de Brasilia se sitúa en una media cercana a 40 cada 100 mil habitantes.Ataque a periodistaLa situación cobró más notoriedad, tras el atentado sufrido la semana pasada por el periodista Amauri Ribeiro Júnior, del diario Correio Braziliense, quien fue gravemente herido de bala por un supuesto narcotraficante de una banda cuyas actividades investigaba.Las autoridades desplegaron hoy en esas once ciudades a cientos de agentes de las policías civil y militar, que en los próximas días serán reforzados por unos 500 integrantes de la Fuerza Nacional de Seguridad, una tropa de elite federal que actúa en situaciones de extrema gravedad.La Fuerza Nacional de Seguridad fue activada por última vez en julio pasado, en Río de Janeiro, para reforzar la vigilancia durante la celebración de los Juegos Panamericanos, en los que participaron más de 5 mil deportistas de toda América.La pobreza en las once "ciudades satélites" de Brasilia contrasta en forma clamorosa con la capital, que ostenta los mejores niveles de vida del país, los más altos ingresos por cápita y unos índices de inseguridad mínimos en comparación con el resto del país.Se sitúan a entre 20 y 50 kilómetros del centro del poder y en total tienen unos 1,2 millones de habitantes, en su gran mayoría inmigrantes internos que buscaron una vida mejor en la capital.Según dijo a Radio Nacional el sociólogo Gláucio Soares, de la Universidad Cándido Mendes, esa población sufre de la "ausencia del Estado" que caracteriza a las barriadas más pobres de Río de Janeiro o Sao Paulo, zonas completamente dominadas por el narcotráfico, que ahora expande sus tentáculos hacia la zona central del país.

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