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14 de octubre de 2010. El minero chileno Esteban Rojas es rescatado del interior del yacimiento San José, en Copiapó, tras permanecer 70 días a unos 700 metros de profundidad junto a otros 32 compañeros de trabajo.

Segundo milagro de mineros chilenos: sobreviven a aluvión que devastó el norte de Chile

Segundo milagro de mineros chilenos: sobreviven a aluvión que devastó el norte de Chile

Después de la odiesa de 2010 pensaron que ya lo habían vivido todo, pero la vida volvió a probarlos.

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14 de octubre de 2010. El minero chileno Esteban Rojas es rescatado del interior del yacimiento San José, en Copiapó, tras permanecer 70 días a unos 700 metros de profundidad junto a otros 32 compañeros de trabajo.

Por Jorge Cancino @cancino_jorge

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“Gracias a Dios el aluvión nos pegó a las 11 de la mañana. Si hubiese sido de noche, otra historia se estaría contando”, narró a UnivisionNoticias.com el minero Esteban Rojas. “Y aquí estoy ahora, dando gracias a Dios y siempre con la fuerza que estoy vivo. El Señor no se olvidó de nosotros dentro de la mina, tampoco se olvidó el martes cuando el río de barro cubrió Paipote”, dijo, con la voz entrecortada por el llanto.

En 2010 Rojas y otros 32 mineros estuvo sepultado 70 días a unos 700 metros bajo tierra en la mina San José, en Copiapó. Entre el 13 y el 14 de octubre de ese año fueron sacados sanos y salvos a través de  una sonda perforada durante semanas, en uno de los rescates más increíbles de la historia.

“Ese día estaba en mi casa. Habían advertido de la lluvia. Las barreras de contención del río no soportaron tanta agua en tan poco tiempo y se dejó venir con todo”, contó. “Eran olas de seis a siete metros. Las casas que estaban más cerca del río desaparecieron y otras quedaron hasta el techo con barro. Perdieron todas las pertenencias, absolutamente todo”.

“Con mi familia huimos hacia los cerros. Dos días estuvimos ahí, esperando que las aguas bajaran un poco para poder regresar”, detalló.

Comienzan trabajos de reconstrucción del norte de Chile luego del desastre por las lluvias /Univision

Paipote se ubica en la región de Copiapó, a unos 675 kilómetros al norte de Santiago, en la tercera región del norte de Chile. Junto con Antofagasta y Atacama, son consideradas como las zonas más secas del país. 

En Atacama, donde se ubica el desierto, al año caen no más de 2.6 milímetros de precipitaciones. “Pero el martes fueron más de 30 en menos de un día”, dijo Rojas. “Llovió como nunca antes había visto. Esto es una tragedia, el río se vino como un maremoto”.

De acuerdo con el último balance del gobierno, el temporal de la semana pasada en el norte grande dejó un saldo de 19 muertos, 91 desaparecidos y miles de damnificados.

Un informe de la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior (ONEMI), señala que hace más de 80 años que en la zona no caían precipitaciones como las del martes.

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La presidenta Michelle Bachelet ha dicho que las regiones afectadas por las inundaciones ofrecen un panorama "desolador", y advierte que es "altamente presumible" que la cifra de víctimas de la catástrofe aumente.

"El panorama es desolador. Necesitamos apurar el tranco para llegar a localidades que aún están aisladas y que requieren nuestro apoyo", dijo la mandataria en una rueda de prensa en el Palacio de La Moneda.

La ONEMI estima que unas 4,427 viviendas resultaron dañadas y casi 5 mil personas lo perdieron todo. Pero las cifras todavía se están recopilando.

Bachelet reiteró que la prioridad de su gobierno es llegar a los sectores que siguen aislados y continuar con la entrega de ayuda humanitaria, principalmente agua y alimentos.

Inundaciones en Chile dejan miles de damnificados /Univision

Las tres regiones azotadas por los deslaves permanecen bajo un tique de queda decretado junto con un estado de excepción. Tropas del ejército colaboran en la mantención del orden público”.

“Estamos viendo la ayuda. No es mucha, pero la estamos viendo”, dijo Rojas. “Afortunadamente mi casa la estamos limpiando poco a poco y esperamos poder habitarla, pero otras simplemente se fueron, entre ellas la casa de una de mis hijas”.

El minero contó además que otros dos compañeros de la mina, Ariel Ticona y Víctor Segovia, quienes viven en la localidad cordillerana  de Tierra Amarilla,  perdieron todas sus pertenencias, incluyendo sus casas.

“Hablé con ellos. Lo perdieron todo, todito. Para los sectores de las montañas está gravísimo, mucha gente está en la calle. Algunas localidades se fueron por completo, el aluvión no perdonó nada, nada”.

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De las fuentes de trabajo, Rojas dijo que muchas empresas resultaron dañadas, entre ellos el sector agrícola. “Yo trabajo en una maestranza y el lodo se la llevó. Pero pienso que si las olas hubiesen venido a las tres de la mañana, hubiese quedado ya se imagina usted, la grande en todo esto, muchos muertos, pero muchos”.

La odisea de la mima comenzó a eso de las 2 PM del 5 de agosto, cuando un derrumbe los dejó atrapados en el interior del yacimiento. Diecisiete días después, una de las sondas perforadas llegó hasta el sitio donde se encontraban y enviaron un mensaje atado a una de las brocas. “Estamos bien. Los 33”, escribieron en un pedazo de papel.

Crisóstomo Rojas, un minero de la zona, contó a UnivisionNoticias.com que los primeros 17 días después del derrumbe “fueron angustiosos e impacientes. Era terrible vivir esa experiencia. El hecho de no saber nada, de no ubicarlos… Al principio no había un punto exacto de dónde podían estar. No había un objetivo claro, no había planos. Fue como jugar a un achunte (apuntarle a ciegas) y eso fue traumático. Hubo varios sondajes y no se llegada a ellos”.

"Los niños adentro hicieron lo imposible por salir. Quemaron sacos con aceite y la gente (rescatistas) nunca puso aparatos alrededor del cerro (donde se ubica el yacimiento) para detectar si había señales de vida", agregó Rojas. "Incluso ellos también hicieron pequeñas detonaciones para ver si las escuchábamos arriba. Tampoco las escuchamos nunca", precisó.

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Los 33 comenzaron a ser rescatados cerca de la medianoche del 13 de octubre tras 69 días bajo tierra. Fue el mayor rescate a mayor profundidad registrado en el mundo.

“El aluvión del martes es la segunda prueba que tengo”, dijo Rojas. “Pero le vuelvo a decir, agradezco al Señor que se haya acordado de mi nuevamente en estas horas de angustia”.

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