publicidad
La nueva norma del Tesoro entra en vigor 15 meses después de aprobarse varias medidas adoptadas por la administración del presidente Barack Obama para liberar las restricciones sobre viajes a Cuba y envío de dinero.

Remesas para "resolver" en el presente y construir el futuro

Remesas para "resolver" en el presente y construir el futuro

El envío de dinero o mercancías permite susbsistir a un tercio de la población y ayuda a la incipiente iniciativa privada

La nueva norma del Tesoro entra en vigor 15 meses después de aprobarse v...
La nueva norma del Tesoro entra en vigor 15 meses después de aprobarse varias medidas adoptadas por la administración del presidente Barack Obama para liberar las restricciones sobre viajes a Cuba y envío de dinero.

Por José Ángel Gonzalo @jangelgonzalo

Marta, sentada a la sombra en la puerta de su casa en un reparto de Matanzas, espera como cada sábado la llamada de su hijo. Hace ya casi tres años que no lo ve, pero cada semana él la llama al caer la tarde, cuando termina su trabajo allá en un restaurante en Miami, en una tradición autoimpuesta que arrastra desde el primer día que se separaron.

Esta mujer, cuya edad es mucho menor de la que aparenta, no tiene prisa. Su vida, desde hace ya hace tiempo, está impregnada por la resignación de saber que su existencia depende de los 100 dólares que recibe mensualmente desde Estados Unidos. Hace tiempo que ya no ejerce como profesora de ruso y todo lo que ha hecho desde que abandonó las clases no ha sido sino ocupaciones impuestas por la necesidad hoy abandonadas ante la constatación de que su trabajo era un engaño que no le permitía cubrir el mínimo de sus necesidades.

publicidad

Marta -nombre ficticio, pues a esta matancera le da miedo que su historia aparezca en un medio estadounidense- es sin saberlo el rostro de ese tercio de cubanos (34% para ser exactos según los resultados de la exclusiva encuesta de Univision) que recibe ayuda desde el extranjero que les permite “resolver” cada día y poder llegar dignamente a final de mes. O como prefiere definirlo el académico Manuel Orozco, gran conocedor de Cuba y miembro decano del centro Interamerican Dialogue, la  “transferencia de una parte del ingreso de un inmigrante que va hacia la familia del país de origen”.

Postales de aeropuerto

Esta definición catedrática se traduce para los ciudadanos de la isla en el auxilio que les permite seguir a flote y que reciben de forma monetaria o en forma de paquete. Dichos envíos suelen contener medicinas u otros artículos de primera necesidad, remitidos por correo o transportados por los mismos familiares (o las famosas mulas que hacen el viaje vendiendo sus libras de equipaje) a la isla en esos enormes bultos llamados gusanos, que todo inmigrante de la isla conoce, y que ha dado lugar a algunas de las imágenes más surrealistas en ciertos aeropuertos, especialmente de Estados Unidos y España.

Es difícil "por no decir imposible- poder dar cifras exactas. Pero existen algunas herramientas con las que se puede dibujar un cuadro seguramente muy aproximado a lo que es la realidad: según un estudio realizado por The Havana Consulting Group (THCG), en 2013 se enviaron 3,500 millones de dólares a la isla en remesas en especie. 

publicidad

Es en los noventa que “las remesas comienzan a desempeñar un papel de salvavidas”, según explica Jorge Duany, director del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Florida International University en Miami: “La situación que se generó tras el colapso de la Unión Soviética (conocida como ‘periodo especial’) creó una grave crisis económica que, según algunos analistas, aún no se ha superado”.

La desaparición del campo socialista dejó secas las venas de una economía que hasta ese momento había sido artificialmente sostenida desde Moscú. El resultado fue inmediato: “El nivel de vida de los cubanos decayó sustancialmente en la década de 1990. Y todavía hoy "sostiene Duany- si se miran las estadísticas comparativas, Cuba no ha regresado al nivel que tenía en una serie de indicadores de desarrollo humano y de bienestar económico antes de 1989”.

Leer más:  Los cubanos y su sistema de salud

“Fueron años muy duros y de mucha escasez”, recuerda Marta, que de repente vio cómo debía mantener a un hijo siendo una madre separada, sin recursos y con un exesposo que emigró a España, como tantos otros cubanos.

La anemia económica obligó al gobierno de Fidel Castro a buscar alternativas "incluso algunas que no le gustaban- y llegó a la conclusión de que debía abrir el mercado del turismo que había desdeñado y también “captar los recursos económicos sustanciales de gran parte de la población cubana residente en el exterior”, recuerda Duany. La jugada funcionó, pues la cantidad de dinero ingresado desde entonces no dejó de aumentar en toda la década de los noventa.

publicidad

Más tamizada es la opinión de Duany, para quien la postura de esa oposición, contraria al envío de dinero a la isla, “es un argumento sólido y tiene buena base para pensar que este influjo masivo de dinero de los últimos 25 años por parte de la comunidad cubana y cubanoamericana ha contribuido a mantener en el poder al Gobierno”. Pero acota: “También existen argumentos dignos de consideración que afirman que las remesas socavan la legitimidad del régimen porque están basadas en conceptos precisamente como la desigualdad de ingresos y, en última instancia, en el espíritu empresarial de la comunidad cubanoamericana y en mantener los lazos entre los cubanos de aquí y allá”.

“La posición de la derecha cubana es categórica e ignora las realidades del mundo moderno y las realidades de las transiciones democráticas”. El analista Orozco Rotundo critica estas tesis. Si bien concede que “de manera indirecta, han contribuido a mantener la economía del régimen”, recuerda que “el tipo de presión que se ha utilizado en Cuba no ha funcionado y no va a funcionar. Además, Cuba no es la misma hoy que la que era hace 30 o 40 años cuando salieron muchos de los de la derecha”.Las consecuencias tanto sociales como políticas de esta decisión aún son objeto de debate. No hay duda de que ante la calamidad que padecían los cubanos, la llegada de cualquier tipo de ayuda, por nimia que fuera,  aliviaba su desesperación, pero algunas voces "sobre todo desde el exilio cubano denominado “histórico”- criticaban la respiración asistida que, según ellos, estaba permitiendo a Fidel continuar en el poder justo cuando, tras la caída del Muro de Berlín, todas los ojos se volvieron a La Habana.

publicidad

“La apertura social, económica y política, lo que hace es abrir un país a otras perspectivas y a otras reformas de su entorno”, remacha Orozco, quien insiste en que las remesas han logrado “mantener a los hogares en una mejor situación de la que estaban”.

¿Un factor de desigualdad?

Pero no solo existe una discusión sobre si el dinero en el exterior puede haber sido una de las muletas sobre las que se apoyara el famélico régimen cubano para evitar su total caída. No han faltado las voces que han reprochado al propio sistema la desigualdad que estos envíos han creado dentro de una sociedad que siempre se jactó de ser equilibrada e igualitaria.

Y es cierto: aunque Marta no tiene una vida de lujo, al menos da gracias porque no pensó en abortar y decidió seguir adelante con un embarazo pese a las dificultades que, sabía, iba a enfrentar. No contaba, sin embargo, con que casi dos décadas después debería despedir a su hijo -que llegó a Estados Unidos cruzando la frontera vía México- y que éste le enviaría el poco dinero que al menos le permite comprar las cosas más imprescindibles, una “suerte” que no comparten sus vecinos, excluidos de ese tercio de cubanos “privilegiados”.

Porque las remesas no llegan a todos. Según Jorge Duany, este flujo de ayuda desde el exterior ha influido en la situación de la comunidad afrocubana de la isla, cuya emigración ha sido aparentemente menor. Para el especialista, esta situación está “vinculada con el patrón migratorio dominante de las últimas cinco décadas, donde ha habido por lo general poca representación de la población afrocubana”. Pero añade otros elementos a este análisis: “Todos los especialistas coinciden en la existencia de una desigualdad que tiene que ver con la cuestión racial, pero también regional, porque se sabe que el grueso de las remesas se concentran en La Habana y otras ciudades del Occidente, mientras que al interior de la isla y al Oriente, realmente llegan muy pocas remesas”.  No se puede olvidar otro factor, según Duany: “También hay una diferencia de clase, en la medida que se concentra en los sectores intermedios de la sociedad cubana”.

publicidad

No es de la misma opinión Orozco, quien rebate directamente las conclusiones de su amigo Duany ante la falta de datos: "Ese es el problema”. Para este joven analista “es muy difícil que las remesas causen desigualdad. Hay un malentendido en lo que significa desigualdad en ingresos y las causas”.

Para sostener una teoría que puede sorprender a más de uno, Orozco defiende que “si el dinero básicamente se distribuye en la población "estamos hablando de un millón de hogares que reciben remesas en Cuba-, entonces es muy difícil hablar de desigualdad. Que mejore la condición económica de una persona respecto a su vecino, crea diferencias pero no desigualdad”.

Profundo conocedor de numerosos trabajos y sondeos sobre la isla, él no ve “esa dinámica, pues las encuestas no me muestran nada de eso”. Entonces le preocupa que “se esté hablando de desigualdad en un país que ya es altamente desigual por el sistema mismo. El dinero ahorrado ahora se puede utilizar para comprar, y eso genera una demanda en economía local. Por lo tanto, no se provoca desigualdad sino que se activa la base productiva de la base local. Por eso, me preocupa cuando se habla de desigualdad: ¿dónde están los datos? ¿Cuál es la metodología?”, se pregunta.

Una nueva realidad

Para entender la relevancia que las remesas tienen para las economías familiares cubanas basta saber que éstas "representan más del 70% del ingreso total”, explica Orozco. Pero si se retira la lupa del hogar y se amplía a todo el país, los datos son reveladores.

publicidad

Según algunos estudios, las remesas suponen unos ingresos de cerca de 2,700 millones al año, lo que las situaría como la segunda fuente de divisas, sólo por detrás de la venta de negocios médicos (que deja unos 11,000 millones) y por delante de un sector tan importante como el turismo, que supone 2,500 millones.

Este flujo, que llega de manera masiva desde Estados Unidos (un 61%, frente al 12% proveniente de España, situada en el segundo lugar), ha sido una pieza más en la partida de ajedrez que juegan dos países que por más de 50 años han vivido enfrentados y que el pasado 17 de diciembre dieron los primeros pasos para enterrar el último muro aún en pie de la Guerra Fría.

Ese día el presidente estadounidense, Barack Obama,  anunció un “nuevo episodio” en las hasta entonces maltrechas relaciones con Cuba. Gracias a aquellos pasos, se han implementado varios cambios históricos, entre ellos la cantidad permitida de envío de dinero, que pasó de 500 a 2,000 dólares por trimestre y se eliminaron los límites a aquellas dirigidas a “proyectos humanitarios” y el “desarrollo de negocios privados”. Muchos vieron en este gesto, un apoyo a la incipiente sociedad privada que comienza a nacer en la isla y que, desean muchos, pueda ser un motor catalizador del cambio.

Precisamente el centro de análisis político Diálogo Interamericano, al que pertenece Orozco, ha publicado recientemente un informe en el que auguran que la cuantía de la ayuda enviada desde Estados Unidos podría duplicarse, lo que según sus estimaciones, significaría que se pase de 770 millones de dólares anuales a 1,400 millones de dólares.

publicidad

Según los resultados del sondeo de la firma Bendixen&Amandi, pese a que la gran mayoría de los cubanos que reciben esta ayuda la destinan a sus gastos diarios, a lo que consideran ellos lujos o a ahorrar, un 11% sostiene que tiene planeado invertir en negocios, justo cuando el Gobierno de Raúl Castro ha anunciado una tímida liberalización que permite a los cubanos comenzar a andar por la senda de la empresa privada. Un camino en el que, por cierto, andarán empresas estadounidenses que no han perdido el paso y han comenzado ya a desembarcar en la isla sin perder más tiempo, como es el caso de empresa de contenidos audiovisuales Netflix o la conocida Airbnb, que ya ofrece habitaciones en Cuba.

Estos tres factores -un crecimiento del empresariado cubano, una mayor inversión extranjera y los envíos desde el exterior- pueden tejer una nueva piel en Cuba que acabe con la herrumbre de un sistema que el propio Partido Comunista ha reconocido no ha funcionado como se esperaba.

Mientras el futuro de Cuba se hornea a fuego lento "demasiado, para algunos- con la participación indirecta de esos que un día dejaron la isla y hoy envían su ayuda a los que quedaron, Marta sigue esperando por la llamada de su hijo, esta vez entre nerviosa e ilusionada, porque por fin podrá decirle que ya le han dado la visa en la Sección de Intereses y muy pronto podrá poner fin a más de tres años de separación. 

publicidad


publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad