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Pisco reclama más ayuda

Pisco reclama más ayuda

Los habitantes de la zona más afectada por el terremoto de Perú, exigen al gobierno más presteza y respaldo.

Abrigo, frazadas y carpas

PISCO - Los habitantes de la sierra de la provincia de Pisco, la zona a la que con más retraso y en menor medida ha llegado la ayuda para los afectados por el terremoto de Perú, reclaman al gobierno más presteza y más respaldo.

Pisco trata de sobrevivir

Llame al 1(800) 842-2200 y ayude

Aunque en esa zona apenas se produjeron muertes, el tipo de construcción, hecha sobre todo de adobe, fue la causa de que se derrumbara gran número de casas, lo que dejó a los campesinos sin abrigo en pueblos que, en ocasiones, están por encima de los 6,500 pies de altitud, dijo el ministro de Vivienda, Hernán Garrido.

Además, las carreteras quedaron bloqueadas y la primera ayuda a algunos caseríos de Huancavelica y Huancayo se tuvo que mandar por helicóptero, una operación que se inició el lunes.

Desde el martes, las vías para llegar a pequeñas poblaciones "están expeditas por caminos de tierra" , según dijo Juan José Domingo, médico de la cooperación española que hizo una inspección del área.

"Se ha hecho una revisión de aquellos pobladitos que tenían poca gente pero estaban afectados por el terremoto, como Bernales, Pacaes, Cuchilla Vieja y otros" , dijo Domingo.

Según él, en esas áreas altas, "la gente está respondiendo muy solidariamente y les estamos dando ayuda adecuadamente, dentro de nuestras posibilidades".

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Lo que más necesitan los habitantes serranos es abrigo, frazadas y carpas, además de alimento, señala Rosana Trillo, joven de Humay, una de las poblaciones de la carretera Libertadores, que une Pisco con Ayacucho a través de la sierra.

Desde San Clemente a Humay, la carretera no tiene desperfectos, aunque a los lados de la vía se ven numerosas casas derruidas y carpas hechas de forma precaria por los campesinos para refugiarse del frío y la humedad de las noches.

Las noches a la intemperie

En Humay, "las casas están muy afectadas y, aunque aparentemente por fuera están bien, por dentro todas están rajadas. Por eso nadie duerme en las casas, hacen olla común y duermen en carpas" , señala Trillo.

Ángel Velázquez, administrativo del colegio local de Humay, explica que, junto a su esposa y sus dos hijas, vivió el terremoto del 15 de agosto, que fue fortísimo y muy largo", y que dejó su casa " bastante destruida y rajada".

"Estamos viviendo en la parte del patio, fuera de la casa, en una carpa hecha por nosotros mismos con telas y plásticos", indica Velázquez, que lo mismo que Trillo reclama " frazadas y carpas ", además de comida, que aseguran que casi no llega.

En las carpas caseras, " el agua pasa y pasa las frazadas. Los niños están con tos, muy resfriados, y no sólo ellos, los grandes también ", dice Trillo, mientras Velázquez apostilla que su esposa y una de sus hijas " han tenido que ir al hospital, porque tienen tos y moquito".

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El hospital de Humay lo ha montado la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) con equipos y 25 voluntarios del Samur de Madrid (Servicio de Asistencia Municipal de Urgencia y Rescate) y la Asociación de Ayuda en Carretera DYA, que desde el martes atienden a los vecinos del lugar y de la zona de la sierra próxima.

Carlos Barra, jefe de operaciones del Samur y coordinador del hospital de Humay, dice que " estamos sobre todo viendo a niños y patologías de atención primaria, como gripe, pulmonía bronquitis y amigdalitis, debido a que la gente está durmiendo a la intemperie y las noches son frías y extraordinariamente húmedas".

Además, se han encontrado con personas que han tardado varios días en bajar desde pueblos de la sierra con fracturas " que no habían sido ni valoradas ni tratadas en una semana".

Otra de las atenciones que ofrece este hospital es la sicológica de urgencia, a cargo de dos sicólogas del Samur, que no dan abasto en la ayuda a personas que sufren, sobre todo, ansiedad y miedo tras el terremoto.

Pese a la situación y sus quejas por la escasez de ayuda, los habitantes de la sierra no quieren bajar a la costa, pues son conscientes de que la tragedia vivida en Pisco, cuyo centro quedó demolido por el terremoto, fue mucho mayor que la suya.

"Pienso quedarme aquí antes que irme a Pisco o San Clemente, porque me siento más segura. El día del terremoto estaba en Pisco y fue dramático, traumatizante para mi. Nunca más quisiera regresar a Pisco", afirma antes de emitir un quejido Rosana Trillo.

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