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Pánico, saqueos y clasificación de heridos en Haití

Pánico, saqueos y clasificación de heridos en Haití

Desolación, pánico y clasificación de los heridos es lo que prevalecía en las calles de Haití, un día después del devastador sismo.

Edificios colapsados

PUERTO PRINCIPE - Los habitantes de Puerto Príncipe siguen en estado de pánico al enfrentar el peor terremoto que Haití haya vivido en 63 años, indicó la radio haitiana Metropole, mientras en las calles permanecen los cuerpos de muchas víctimas mortales.

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Un llamado de ayuda para Haití

Pequeños cuerpos de niños yacían apilados al lado de las ruinas de su escuela derrumbada. Sobrevivientes pululaban por las calles con sus rostros asombrados cubiertos de polvo blanco y heridas sangrantes. Doctores frenéticos vendaban cabezas y cosían heridas en el estacionamiento de un hotel.

No había un conteo fiable, pero las autoridades temen que miles, quizás decenas de miles, hayan muerto en el terremoto del martes.

El país más pobre de América Latina era una imagen de devastación conmovedora el miércoles, un día después de un terremoto de magnitud 7.0 grados. Además de que hoy se registró otra réplica de 4.9 grados Richter, reportó la emisora haitiana.

El país ha perdido parte de su historia, el Palacio Nacional, que ya no es operativo, pero lo más grave es que escuelas y hospitales se derrumbaron, hay personas sepultadas bajo toneladas de escombros, mientras esperan ser rescatadas, narró la emisora Metropole.

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Las ambulancias serpenteaban entre las muchedumbres, evadiendo a timonazos los cuerpos abandonados en las calles y a hombres que cargaban improvisadas camillas con algún herido.

En busca de atención médica

Los sobrevivientes deambulaban aturdidos, algunos gimiendo los nombres de algún ser querido, rezando o pidiendo ayuda. Otros, con heridas que rápidamente se infectaban, se sentaban a la orilla de los caminos y esperaban un doctor, sin la certeza de que alguno llegaría.

La comunidad internacional ofreció su ayuda humanitaria a Haití, al igual que varios organismos ya preparan el envío de rescatistas para apoyar a los damnificados.

Helicópteros de rescate zumbaban encima de cuerpos semidesnudos, que yacían sobre montañas de escombros y metales retorcidos.

Por todos lados cundía el pánico, la desesperación y los clamores de ayuda.

"Miles de personas se volcaron a las calles llorando, cargando cuerpos ensangrentados, buscando a alguien que pudiera ayudarles", dijo el director divisional de los servicios de desastres del Ejército de Salvación en Haití, Bob Poff, en un mensaje publicado en el sitio web de esa organización.

Habría 100 mil muertos

No había un conteo fiable, pero las autoridades temen que miles, quizás decenas de miles, hayan muerto en el terremoto. Algunos líderes haitianos comentaron que la cifra podría superar los 100,000 muertos. En el caos, los médicos corrían a atender a innumerables heridos.

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El estacionamiento del Hotel Villa Creole de Puerto Príncipe se convirtió en un centro de clasificación de heridos. Bajo improvisadas tiendas hechas con sábanas ensangrentadas, decenas de personas yacían quejándose de dolor por las lesiones en sus cabezas, huesos rotos y costillas quebradas.

La cárcel principal de Puerto Príncipe se cayó durante el temblor, permitiendo que "algunos de los detenidos" pudieran huir, confirmó la portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) en Ginebra, Elisabeth Byrs.

Dolor insoportable

"Ya no lo soporto. Mi espalda me duele demasiado", dijo Alex Georges, de 28 años, quien había estado tumbado en el lote desde hacía más de un día a la espera de auxilio. Apenas a unos pasos de distancia estaba el cuerpo de otro hombre que parecía tener su misma edad.

Cuando el terremoto ocurrió, poco antes de las 5 de la tarde del martes, Georges estaba en una reunión con otros 30 estudiantes en una escuela del barrio de Morne Hercule. El techo se derrumbó y mató a 11 compañeros al instante y lo hirió a él y a otros, dijo.

Remoción de escombros

Entre la confusión y el dolor provocados por la catástrofe, algunos haitianos aprovechan la situación para cometer actos de rapiña y saquear los pocos objetos de valor que los pobladores tenían.

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Los haitianos que aún podían caminar salían por cientos de la capital, muchos con maletas y otras pertenencias sobre sus cabezas. La policía gritaba órdenes para mantener el tránsito en las esquinas congestionadas mientras ambulancias y camionetas de Naciones Unidas avanzaban con prisa hacia el centro de Puerto Príncipe.

En el barrio de Petionville, la gente usaba mazos y sus propias manos para excavar en un centro comercial derrumbado. Camino arriba, unas 200 víctimas, incluyendo niños pequeños, instalaban lonas o sábanas en el estacionamiento de un teatro para protegerse del sol.

"La necesidad inmediata es la de rescatar a las personas atrapadas bajo los escombros y luego darle comida y agua a la gente", dijo la directora de la organización humanitaria estadounidense CARE, Sophie Perez. "Todo urge", añadió.

Desesperación

El integrante de la organización no gubernamental ADC/VOCA, Emmet Murphy, relató a la emisora Metrole: "iba manejando rumbo a mi casa, cuando toda la montaña pareció derrumbarse a mi alrededor".

"Las personas entraron en pánico, informó Metropole en su versión electrónica.

"Un edificio se vino abajo sobre la carretera. Tiene que haber muchos muertos", comentó Murphy, tras señalar que las calles estaban llenas de cuerpos y algunas escuelas habían sido acondicionadas como depósito de cadáveres.

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