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Oposición toma las calles de Brasil contra Rousseff y la corrupción

Oposición toma las calles de Brasil contra Rousseff y la corrupción

Más de un millón de personas tomó las calles de al menos 50 ciudades de Brasil para protestar contra Rousseff y la corrupción.

Más de un millón de personas tomó las calles de al menos 50 ciudades de todo Brasil para protestar contra la presidenta, Dilma Rousseff, y para clamar "basta" a la corrupción que carcome la petrolera Petrobras y otros organismos públicos.

Vestidos con camisetas amarillas y portando banderas de Brasil, arribaron miles de manifestantes para marchar pacíficamente por las calles del país. Algunos cargaron mantas y pancartas en las que pedían un golpe militar para sacar del poder a Rousseff y al gobernante Partido de los Trabajadores, su gabinete y aliados en el Congreso.

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Lanzaban consignas como "¡Fuera Dilma!" mientras otros cargaban carteles con mensajes acusando a Rousseff y a su antecesor, Luiz Inacio Lula da Silva, de corruptos.

La marcha más numerosa, con gran diferencia, se dio en Sao Paulo, donde cerca de un millón de personas, según cálculos de la Policía, se congregó en la céntrica Avenida Paulista, convocado por grupos opositores sin vínculo declarado con partidos políticos.

En decenas de ciudades, entre ellas Brasilia, Río de Janeiro, Belo Horizonte (sureste), Fortaleza (noreste) y Porto Alegre (sur) hubo concentraciones de al menos decenas de miles de personas, que pusieron en evidencia el creciente descontento de las clases medias con el Gobierno brasileño.

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"Estamos aquí para expresar nuestra indignación con la corrupción, patrocinada por el gobierno, y por el robo, y también para exigir la destitución de Dilma", dijo Andre Menezes, de 35 años.

En una rueda de prensa para hacer balance de las protestas, el titular de la Secretaría General de la Presidencia, Miguel Rossetto, afirmó que en las manifestaciones participaron "mayoritariamente sectores críticos" al Gobierno que en las elecciones del pasado octubre "no votaron" a Rousseff.

"Yo no quiero que mi país se convierta en Venezuela, no queremos un gobierno autoritario", dijo Marlon Aymes, de 35 años, quien portaba con otros una enorme bandera que leía "Ejército, Armada y Fuerza Aérea: Por favor, sálvenos una vez más del comunismo" en la manifestación de Río de Janeiro. "Queremos que el ejército disuelva al Congreso y convoque nuevas elecciones, debido a que el nivel de corrupción es demasiado extenso para hacer otra cosa".

Muchos de los manifestantes hicieron reclamos con referencia al esquema de sobornos que implica a decenas de políticos, constructoras y exdirectivos de la compañía estatal Petrobras. La fiscalía mantiene que más de 800 millones de dólares fueron pagados en sobornos a políticos y funcionarios de Petrobras por las principales compañías de construcción e ingeniería del país a cambio de contratos sobrevaluados con la petrolera.

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Corrupción, la gran molestia

Altos ejecutivos de las constructoras ya fueron acusados formalmente, mientras que el procurador general abrió una investigación a más de 50 políticos, muchos congresistas de alto rango, por presuntos vínculos con la red de sobornos a lo largo de la última década. Rousseff no ha sido acusada de crimen alguno y no está siendo investigada.

Lea: La brasileña Petrobras designa a un director para frenar la corrupción.

Sin embargo, muchos comentaristas resaltaron que es muy pronto en el segundo mandato de Rousseff para que las manifestaciones estallen en gran magnitud. Las encuestas que miden la popularidad de Rousseff nunca habían mostrado índices tan bajos y el escándalo de corrupción se ha sumado a otras dificultades como los problemas presupuestarios y el estancamiento de la economía.

"La gente se siente engañada por los mensajes de su campaña en 2014", dijo el analista David Fleischer. "Quieren que Dilma corrija la situación, que agite a Petrobras para el bien de todos y no sólo para encubrir el escándalo".

 Las protestas del domingo parecen ser diferentes a las que brotaron contra el gobierno en junio de 2013. En ese momento, cientos de miles se reunieron con una frustración generalizada por los malos servicios públicos en los sectores de salud, seguridad pública, educación y transporte. En ese entonces, muchos ya reclamaban sobre la corrupción y la impunidad.

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Los grupos detrás de las manifestaciones del domingo son generalmente de derecha, y aunque ningún político conocido de la oposición convocó a la ciudadanía a marchar, algunos dijeron que participarían y enviaron mensajes de apoyo a los organizadores.

Aunque la mayoría de los que se congregaron exigieron castigos a políticos corruptos, muchos también pidieron cambios para mejorar la economía del país, cuya economía podría encogerse este año con tasas de inflación incrementando y una de las cargas tributarias más altas del mundo.

Para Sheila Alcántara, un ama de casa en Río de Janeiro que tuvo que cerrar su restaurante en enero por el aumento de precios de la comida y electricidad, los casos de corrupción y los gastos del gobierno afectan directamente a las familias de clase media.

"Nunca en mi vida había oído tanto de corrupción, de tanto dinero gastado", dijo Alcántara. "Una intervención militar es la única forma de limpiar el gobierno, el ministerio, el Congreso. Están todos comprados".

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