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Nuevo llamado al diálogo en Bolivia

Nuevo llamado al diálogo en Bolivia

El Gobierno del país se mostró "extrañado" por la "ruptura unilateral" del diálogo por parte de los prefectos opositores.

"Exhortamos a los prefectos a retornar a la mesa del diálogo", dijo en conferencia el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, poco después de que los gobernadores anunciaron la suspensión temporal de las negociaciones.Los prefectos autonomistas justifican la interrupción de las negociaciones en que el Gobierno de Evo Morales ha incumplido las bases del proceso con una "cacería" contra ciudadanos y líderes de sus regiones.El desencadenante de la ruptura fue la detención de un ciudadano del departamento de Tarija (sur) acusado por el Gobierno de participar en uno de los atentados contra gasoductos y refinerías perpetrados durante las protestas opositoras de septiembre pasado.Con el proceso de diálogo abierto en Cochabamba tanto el oficialismo como la oposición regional buscan pacificar Bolivia tras la ola de enfrentamientos que azotó varias regiones y en las que murieron al menos 18 personas.'Proteger delito'El ministro de la Presidencia insistió en que la detención del ciudadano tarijeño "obedece estrictamente a una decisión de la Fiscalía General"."No es posible que los prefectos quieran postergar o suspender el diálogo con la intención de proteger o encubrir un delito común", agregó.Quintana sostuvo que "el Gobierno en ningún momento ha incumplido compromisos para sostener el diálogo", aunque también aclaró que son "innegociables los procesos penales que se deben llevar adelante" para dirimir responsabilidades en las protestas en septiembre.El ministro adelantó que los procesos seguirán "contra todos aquellos que atentaron contra los bienes públicos, asaltaron las oficinas del Estado, destruyeron la propiedad y que, en otros casos, mataron o asesinaron a campesinos inocentes".No hay razónAsí aludió al peor episodio de la ola de choques, el que se vivió en la región de Pando el pasado 11 de septiembre, donde el Gobierno decretó el estado de sitio y detuvo al entonces prefecto, Leopoldo Fernández, por violar esa medida y por su presunta responsabilidad en lo que considera fue una masacre de campesinos.Sin embargo, la oposición sostiene que fueron los oficialistas los que iniciaron el enfrentamiento.Para el ministro Quintana los gobernadores opositores "no solamente debieran censurar y condenar los actos de terrorismo que se han cometido en Tarija, sino también ponerse al lado de la ley"."No hay argumento razonable para que quieran suspender el diálogo", dijo, y anunció que el Gobierno va a sostenerlo y a "insistir" para que tenga un final "satisfactorio".

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