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Nicaragua enfrenta desafío entre el crimen y la droga

Nicaragua enfrenta desafío entre el crimen y la droga

El presidente nicaragüense Daniel Ortega, favorito en las elecciones del domingo, encarará en un eventual nuevo mandato.

Calientan motores

NICARAGUA - El presidente nicaragüense Daniel Ortega, favorito en las elecciones del domingo, encarará en un eventual nuevo mandato el desafío de evitar que el crimen organizado y el narcotráfico, que mantienen en vilo a Centroamérica, se asienten en Nicaragua.

Aunque el tema de la seguridad, ausente de las promesas de campaña electoral, no figura entre los principales preocupaciones de los nicaragüenses, agobiados por la pobreza (45% de los 5,8 millones de habitantes) y el subempleo (53%), hay una percepción de aumento en la criminalidad, reconocen las autoridades policiales.

Nicaragua se proyecta como un país seguro, con una tasa de homicidios de 13 por cada 100.000 habitantes, en una región con uno de los niveles de violencia más altos del mundo, donde circulan casi tres millones de armas de fuego, dos de cada tres en forma ilegal.

La directora de la Policía, comisionada Aminta Granera, estimó que la seguridad en Nicaragua "es un lujo" en comparación con los países vecinos. Las tasas de homicidios, según diversos estudios de la ONU, oscilan entre 50 y 80 por cada 100.000 habitantes, en Honduras, El Salvador y Guatemala.

Empresarios e inversionistas extranjeros "han preferido establecerse en Nicaragua" y eso hay que preservarlo con más apoyo del Estado al Ejército y la Policía, dijo a la AFP el director de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Funides), Mario Arana, al señalarlo como un reto del futuro gobierno, que según las encuestas seguirá en manos de Ortega por otros cinco años.

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"Hemos sido un muro de contención" a la actividades del crimen organizado y del narcotráfico, lo que es una prioridad de este gobierno", afirmó a la AFP el portavoz de la Policía, comisionado Fernando Borge.

'Se necesitan acciones'

No obstante, en 2010 Estados Unidos incluyó por primera vez a Nicaragua entre los países con mayor tráfico de drogas de la región, lo cual fue aceptado como una "realidad" por el gobierno de Ortega.

"La contaminación, la epidemia (del narcotráfico) está en toda la región", dijo Ortega, aunque asegura que el país "tiene la posición más fuerte" para combatirlo y ha demandado en reiteradas ocasiones a Estados Unidos proveer más recursos a Centroamérica para esta lucha.

A pesar de su retórica antiimperialista, Ortega mantiene convenios de cooperación con Estados Unidos para efectuar patrullajes conjuntos frente a las costas nicaragüenses.

El mandatario ha expresado su interés de dotar en un futuro próximo de mejores medios áreos y marítimos a las fuerzas armadas para contrarrestar la acción del narcotráfico.

Una de las acciones de mayor relevancia lograda mediante acciones conjuntas del Ejército y la Policía fue la desarticulación en 2007 de una estructura del cártel mexicano de Sinaloa que intentaba asentarse en el país.

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La comisionada Granera sostiene que las autoridades están enfocadas en evitar que los cárteles de la droga controlen territorios, como ocurre en Guatemala.

El fenómeno de las "maras" -pandillas con una estructura bien organizada-, enquistadas en El Salvador y Honduras, no existe en Nicaragua como tal, pero las autoridades ejecutan programas para integrar a jóvenes delincuentes en actividades educativas, deportivas y de formación laboral.

Según Borge, la Policía ha logrado juntar a grupos rivales que antes "no se podían ni ver", para trabajar en tareas de la comunidad. En 2010 se desmovilizaron 400 jóvenes de distintas pandillas de barrios en Managua.

Las autoridades realizan operaciones de vigilancia en las fronteras para evitar que pandillas de los países vecinos ingresen a Nicaragua.

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