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Morales ante el reto más importante

Morales ante el reto más importante

El presidente Evo Morales afronta el examen más importante de su mandato: el referendo sobre la nueva Constitución.

Los bolivianos acudirán el domingo a las urnas para dar el "sí" o

el "no" a una constitución orientada a la integración indígena, en

la que se propone un estado unitario y al mismo tiempo plurinacional

y autonómico y que establece un modelo económico de carácter

"estatista".Este proyecto constitucional supone la columna vertebral del

proceso de cambio y la "revolución democrática y cultural" con la

que Morales quiere construir la "nueva Bolivia" que rompa

definitivamente con su pasado "colonial" y "neoliberal"."Una Bolivia unida que garantice la igualdad y las autonomías:

esa es la apuesta", según ha insistido Morales en su campaña por el

"sí".Los cambiosOtro de los mensajes más repetidos por el presidente boliviano en

las últimas semanas es que la nueva Constitución permitirá acabar,

incluso de forma retroactiva, con la corrupción, el nepotismo y la

burocracia, que a su juicio son características propias de un

sistema "colonial".Con la consulta constitucional del domingo, Bolivia continúa

también el proceso "refundacional" que ya han ensayado otros países

de la región como el caso de Ecuador, bajo el Gobierno de Rafael

Correa, o Venezuela durante el mandato de Hugo Chávez, aliado de

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Morales.El presidente indígena y su Gobierno iniciaron la campaña por la

nueva Constitución con un elevado optimismo que les llevó a predecir

hasta un 90 por ciento de respaldo a la nueva Carta Magna.Lluvia de criticasSin embargo, en la recta final hacia el referendo, el presidente

se ha mostrado más cauteloso y ha pedido a sus bases que no se

confíen y sigan trabajando para lograr más votos.En los últimos días de campaña, analistas y medios de

comunicación han criticado que los bolivianos llegan al referendo

con un profundo desconocimiento del proyecto constitucional y creen

que la consulta se convertirá en un plebiscito sobre la continuidad

del Gobierno.En cualquier caso, el presidente de Bolivia llega al 25 de enero

con un liderazgo consolidado tras el referendo sobre mandatos

celebrado el pasado agosto donde su gestión obtuvo el 67,4 por

ciento del apoyo de sus compatriotas.

También acude a esa cita decisiva con una Bolivia que sigue

"polarizada", pero "pacificada", tras las violentas semanas que

vivió el país tras el revocatorio de agosto que concluyeron con un

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acuerdo político en el Congreso Nacional con el que Morales pudo

convocar el referendo constitucional.Para lograr ese consenso, Morales y el oficialismo tuvieron que

aceptar la modificación de más de cien artículos del texto que

aprobó la Asamblea Constituyente.Camino largo y tortuosoEl presidente tuvo también que ceder en el polémico asunto de la

reelección y garantizar que solo volverá a presentarse una vez,

concretamente en las elecciones generales anticipadas que se

celebrarán en diciembre de 2009.El camino para llegar al referendo constitucional ha sido largo y

tortuoso: no en vano Morales derramó lágrimas de emoción el pasado

21 de octubre cuando por fin pudo promulgar la convocatoria de la

consulta en la Plaza Murillo de La Paz ante miles de sus seguidores.En el año 2008, el presidente de Bolivia vio como fracasaban dos

intentos de convocar este referendo: el primero, a finales de

febrero con un Congreso "cercado" por los movimientos sociales que

le son afines, y el segundo, el 28 de agosto, vía decreto supremo.En ambas ocasiones, la Corte Nacional Electoral (CNE) frenó la

iniciativa al considerar que no se daban las condiciones legales

exigidas para convocar la consulta.Uno de los principales argumentos de la oposición para rechazar

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el proyecto de Carta Magna es que no es fruto de un auténtico "pacto

social", en referencia al polémico proceso constituyente que se

abrió en el país el 6 de agosto de 2006 con la instalación de la

Asamblea Constituyente encargada de elaborar el nuevo texto.Esa Asamblea acabó su trabajo casi un año y medio después con

profundas divergencias entre oficialismo y oposición, y graves

conflictos en la ciudad de Sucre que se saldaron con tres muertos y

centenares de heridos.El proyecto constitucional se aprobó en la ciudad de Oruro, el 9

de diciembre de 2007 en ausencia de la mayoría de los partidos de la

oposición.

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