publicidad

Miles de sobrevivientes del sismo de Haití regresan junto a sus familias empobrecidas

Miles de sobrevivientes del sismo de Haití regresan junto a sus familias empobrecidas

Miles de sobrevivientes del sismo de Haití salen Puerto Príncipe y regresan junto a sus familias en medio de la pobreza.

Ciudad apocalíptica

CABARET, Haití - Descalza y cojeando debido a una caída que sufrió cuando escapaba de las ruinas, Marguerite Dorival recorrió los 35 kilómetros desde la capital hasta su pueblo natal, dejando atrás las escenas apocalípticas de los cuerpos atrapados bajo los escombros y en busca de la paz relativa de su plantación bananera.

El sábado, Univision transmitió durante cinco horas el especial "Unidos por Haití", conducido por Don Francisco y la colaboración de artistas y el personal de la principal cadena hispana de Estados Unidos. El evento marcó un hito históricoy permitió recaudar ayuda en efectivo para destinarla a los sobrevivientes del devastado país caribeño a través de la Cruz Roja Americana.

La crisis continúa y por eso no olvides sumarte a la campaña de asistencia para las víctimas. Entra a la página digital de la Cruz Roja Americana Americana y Univision o llama gratis al 1(800) 842-2200.

Sentada bajo un mango donde revoloteaban los picaflores, con un perro durmiendo en la sombra a su lado, dijo que dudaba que alguna vez regresara a Puerto Príncipe.

"Lo más importante para mí es que Dios me dio la oportunidad de regresar con vida. Fue difícil llegar, pero ahora estoy con mi familia. Me alegra que estemos todos bien", dijo la agricultora de 45 años.

publicidad

Nunca consiguió trabajo en Puerto Príncipe, donde se instaló hace un año. Con dos sobrinas, su hijo de 14 años y una prima, vivían en una pieza en el segundo piso de un edificio que se derrumbó parcialmente durante el terremoto del 12 de enero.

Tarde de horror

Cuando tembló la tierra y el edificio empezó a caer, Dorival se aferró a los barrotes de una ventana, pero éstos se retorcieron, el piso cedió bajo sus pies y la caída de un tanque de agua la mandó rodando por la escalera de 28 escalones.

Mientras tanto, le gritaba a su hijo: "Stefan, Stefan, es un terremoto. ¡Baja, baja!"

Stefan, presa del pánico, quería arrojarse por la ventana, pero ella le gritó que bajara por la escalera.

Dinia, su sobrina de 29 años, también escapó de la casa. Asimismo la otra sobrina, Maglisha, de 21 años, que se encontraba en la universidad donde estudiaba enfermería, pudo salvarse. Pero la prima, Eliasen Saint, quedó atrapada en los escombros de la casa y se cree que ha muerto.

La familia pasó la noche con decenas de miles de haitianos sin techo en el Champ de Mars, el parque frente al Palacio Nacional, también destruido.

¿Qué opina de la ayuda internacional a Haití? ¿Cree que las campañas deberían mantenerse hasta que el devastado y emprobrecido país sea reconstruido? Comente aquí.

publicidad

El día después

A las 7.30 de la mañana del día después del sismo el grupo se puso en marcha por la Route Nationale 1, bordeada de casas y almacenes destruidos. Los damnificados dejaron atrás la ciudad destruida y llegaron a las montañas de laderas vaciadas, acribilladas de cavernas color tiza de donde los trabajadores habían extraído el material para construir las casas que se derrumbaron en el sismo.

Siguieron adelante, sin comida, bebida ni resguardo del sol candente, por un camino atestado de refugiados. La marcha era particularmente penosa para Dorival, con su cadera y pierna lastimadas en la caída.

A la puesta del sol salieron por un camino de tierra bordeado de plátanos que conduce al pequeño edificio de cemento amarillo con techo de zinc que es su hogar.

Junto a la familia

Cabaret, una población de 80.000 habitantes, sufrió escasos daños: en algunas casas se abrieron grietas, pero no hubo derrumbes. Quedó intacta la arena donde se realizaban las peleas de gallos que dieron fama al pueblo. Antes se llamaba Duvalierville, por el dictador Francois Duvalier, quien pensaba convertirla en una ciudad modelo.

Aunque la casa tuvo apenas algunas grietas, nadie quiere dormir adentro. Los 11 miembros de la familia duermen bajo una gran carpa en el terreno trasero.

Dorival no sabía si alguna vez regresaría a Puerto Príncipe. Pero observó que en un país tan centralizado, es casi imposible evitar el viaje a la capital.

publicidad

"Todo está concentrado en Puerto Príncipe. Si necesitas un documento de identidad, está en la capital. Todo lo que necesitas está en la capital".

Sin embargo, aseguró que pasaría el resto de su vida en Cabaret: "Este es un pueblo pequeño, me siento más cómoda aquí".

Ancianos con hambre

Grupos de socorro venezolanos llevaron el sábado atención y medicinas a las ruinas de una casa para ancianos en la capital, siendo la primera ocasión en que decenas de residentes de ésta han recibido cuidado significativo desde el terremoto del 12 de enero.

Aún así, sus cuidadores señalan que los ancianos continúan enfrentando una escasez de alimentos crítica.

"Están bien durante una hora o dos; pero no queda nada para después", dijo Jeanty Frantz, una enfermera voluntaria, después de que el director de la casa de reposo trajo suficiente puré de maíz para alimentar a cada paciente.

Por la tarde, tenían hambre nuevamente y las enfermeras no sabían cómo les proporcionarían la siguiente comida.

A cuentagotas

Desde el 17 de enero, cuando The Associated Press reportó por primera vez sobre la difícil condición de los residentes, les ha llegado algo de comida, agua y medicamentos; pero las organizaciones de ayuda aún tenían que coordinar mayores suministros o servicios de cuidado.

publicidad

Eso cambió el sábado, cuando un equipo de 13 médicos financiados por el gobierno venezolano evaluó a los pacientes, cambiaron vendajes de sus heridas y prometieron regresar al siguiente día.

El Comité Internacional de la Cruz Roja también estableció una tienda de campaña de primeros auxilios para atender a los pacientes ancianos, así como a las aproximadamente 1,600 familias refugiadas en tiendas colocadas en la cercanía.

"Esta es una zona con bastante necesidad, y no sólo para los pacientes ancianos", dijo Simón Schorno, vocero de la Cruz Roja.

Ayuda en camino

El grupo de apoyo World Vision también señaló que estaba en camino la ayuda. Visitó las ruinas de la casa Municipal para ancianos el viernes para registrar a los pacientes y dijo que empezaría a entregar en unos días comida para un mes.

Mientras tanto, los pacientes yacen con indiferencia a la intemperie. Uno de ellos no ha recibido alimentación alguna desde que entró en coma hace tres días. Otros clavan la vista, adormecidos, en una lona azul colocada sobre sus cabezas.

"Siempre tengo hambre", dijo Reynold Jean, un paciente con Alzheimer de 80 y tantos años.

Los pacientes de la casa para ancianos en el barrio de Bel-Air habían dependido de comida donada por la comunidad, pero esa ayuda se desvaneció con el terremoto que devastó gran parte de la capital del país.

publicidad

Zonas precarias

Un hombre que estuvo enterrado por 11 días entre los escombros de un edificio dañado por el devastador terremoto en Haití fue rescatado justo cuando las autoridades informaban el fin de la búsqueda de supervivientes para concentrarse en el cuidado de los millares de personas que viven en campamentos improvisados.

Socorristas rescataron a Wismond Exantus por medio de un túnel en una verdulería destruida, informaron autoridades francesas el mismo día que la ONU anunció que el gobierno haitiano había declarado el fin de la búsqueda de sobrevivientes atrapados bajo los escombros.

Exantus, que tiene unos 20 años, fue colocado en una camilla y le suministraron suero mientras las personas que se habían reunido para observar su rescate celebraban.

El sobreviviente dijo a The Associated Press que sobrevivió al resguardarse bajo un escritorio durante el terremoto y que después se mantuvo tomando algo de refresco y comiendo unas galletas en el reducido espacio.

"Tenía hambre, pero cada noche pensaba en la revelación de que iba a sobrevivir", dijo Exantus desde su cama en un hospital.

200 mil muertos

Mientras tanto, cientos de personas se reunieron para el funeral del arzobispo de la capital haitiana, una ceremonia formal extraña en una nación fragmentada en la que las fosas comunes son el reposo de muchos de los muertos.

Sólo un pequeño número de funerales se han podido realizar desde el terremoto de 7,0 grados de magnitud, pues la mayoría de las personas han sido enterradas de forma anónima y sin ceremonias en las fosas a las afueras de la ciudad.

publicidad

Según cifras del gobierno haitiano, citadas por la Comisión Europea, en el sismo murieron unas 200 mil personas. Naciones Unidas dijo el sábado que el gobierno confirmó de manera preliminar el hallazgo de 111,481 cadáveres, pero esa cifra no incluía los cuerpos enterrados por parientes.

Durante la ceremonia de dos horas por monseñor Joseph Serge Miot y el vicario Charles Benoit, muertos en el sismo, muchos entre los 2.000 dolientes lloraron a sus propios seres queridos.

"Sentimos que hemos perdido todo. Nuestra hija, nuestro país, nuestro amigo", dijo Junior Sant Juste, de 30 años, padre de una niña de 3 años muerta en el derrumbe de su casa.

Esperanzas al mínimo

Según los expertos, las probabilidades de hallar sobrevivientes empiezan a disminuir pasadas las 72 horas. Una madre de niños desaparecidos dijo que no podía abandonar sus esperanzas.

"Tal vez exista una posibilidad de que estén vivos", dijo Nicole Abraham, de 33 años, enjugándose las lágrimas. Dijo que escuchó el llanto de sus hijos -de 4, 6 y 15 años- durante dos días después del terremoto del 12 de enero.

Las autoridades no han dicho a los socorristas que desistan de sus tareas y algunos equipos seguían removiendo escombros. Pero trabajadores de la ONU dijeron que el cambio de enfoque es crucial pues, aunque la entrega de alimentos, medicina y agua ha comenzado a mejorar tras los problemas iniciales, la necesidad todavía es apremiante y los doctores temen que haya brotes de enfermedades en los campamentos.

publicidad

"Esto no significa que el gobierno les dirá que desistan. Si aparece la menor señal de vida, actuarán", dijo la vocera de la ONU Elisabeth Byrs. Añadió que, "salvo algún milagro, lamentablemente las esperanzas se desvanecen".

Los equipos socorristas internacionales han rescatado a unas 132 personas de los escombros de edificios, precisó.

"Unidos por Haití"

Por su parte, más de una decena de estrellas del pop latino como Shakira, Ricky Martin, Gloria Estefan, Paulina Rubio, Daddy Yankee y Juanes participaron el sábado en el popular programa de variedades de Univisión "Sábado Gigante" para reunir fondos.

El evento, de cinco horas de duración, fue transmitido además en una decena de países latinoamericanos en vivo e hizo historia en la televisión hispana de Estados Unidos.

Junto a Don Francisco, la totalidad del talento, periodistas y personal de Univision estuvieron presentes en el programa "Unidos por Haití" para recaudar fondos que serán utilizados en asistir a los damnificados del devastador sismo.

Al final del programa, Don Francisco dijo que no se revelará por el momento el monto de las recaudaciones porque la campaña "se mantendrá" con el propósito de seguir juntando ayuda para el pueblo haitiano.

Situación crítica

Sin embargo, la situación continúa siendo crítica en Haití. Hasta 200 mil personas han abandonado Puerto Príncipe, una ciudad de dos millones de habitantes, según la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

publicidad

Unos 609 mil habitantes perdieron su hogar en la zona metropolitana y Naciones Unidas estima que hasta un millón podría dejar las ciudades destruidas de Haití para vivir en las zonas rurales que ya sufrían por la pobreza extrema.

El sismo destruyó importantes edificios gubernamentales, incluyendo el Palacio Nacional, por lo que debilitó aún más el trabajo de lo que ya era un gobierno inestable e ineficiente. Esto llevó al control del ejército estadounidense sobre el aeropuerto internacional, esencial para los suministros de víveres por los daños que sufrió el puerto.

Los vuelos han aumentado desde entonces, pero el presidente René Preval y la ex ministra del gabinete francés Nicole S. Guedj pidieron el sábado la creación de una fuerza de intervención humanitaria de la ONU para coordinar y movilizar la ayuda en los desastres internacionales, luego de que varios grupos se quejaran del manejo de los militares estadounidenses.

Preval y Guedj sugirieron que la fuerza podría llamarse Cascos Rojos, para diferenciarlos de los cascos azules de las fuerzas de paz internacionales.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad