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Más protección para los pueblos indígenas

Más protección para los pueblos indígenas

La Asamblea General de la ONU convocó por primera vez a una conferencia sobre los derechos indígenas.

La Asamblea General de Naciones Unidas convocó por primera vez una conferencia sobre los derechos indígenas. Yvonne Banget, de la Sociedad por los Pueblos Amenazados, aclara que Alemania debería hacer más al respecto.

DW:  Frau Bangert, si hablamos sobre pueblos indígenas, ¿de cuántas personas hablamos y en qué países están?

Yvonne Bangert: Hay diferentes valoraciones que se mueven entre los 350 y los 400 millones de personas. Generalmente, se habla de unos 7.000 pueblos que están en todos los continentes. En Europa, aunque a veces se piense que no existen pueblos indígenas, están los Sami, sobre todo en Noruega.

¿Por qué necesitan estos pueblos una protección especial?

Están amenazados por la pérdida de las tierras. Hay que saber que los pueblos indígenas están muy unidos a la tierra, al suelo del que viven. Hablan frecuentemente de la madre tierra, lo cuál dice mucho. Es muy importante para su supervivencia tanto física como espiritual que tengan una base de tierra que ellos mismos puedan administrar y controlar para vivir. Esto se pone en duda cada vez más porque en estos territorios están las grandes reservas de recursos naturales codiciados por al economía, como petróleo, gas, carbón y uranio. Necesitan defenderse y están contra la pared. Siempre dicen que la tierra es su supermercado y su iglesia. Si la pierden, lo pierden todo.

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¿Cómo es la vida de estas personas? ¿Viven retirados en reservas o hay muchos que viven más adecuados al estilo de vida de la ciudad?

Hay gran variedad al igual que en el mundo no indígena. En las zonas de selva, por ejemplo en Amazonas, viven pueblos retirados voluntariamente. Evitan conscientemente el contacto con el mundo exterior. Pero también hay pueblos, como los huaorani en Ecuador o los asháninca en Brasil, que viven en ambos mundos. Entre ellos, también hay una generación de jóvenes que tienen una buena formación y, además de continuar con la vida tradicional de su comunidad, representan como políticos los intereses de estos grupos. Como sociedad por los Pueblos Amenazados, a menudo tenemos invitados de estos grupos indígenas que vienen a Alemania para discutir proyectos de desarrollo en su país. Esperan de nosotros que les pongamos en contacto con los agentes de decisión en Berlín.

Hay un tratado sobre los pueblos que viven en tribus en países independientes conocido como ILO 169, destinado a proteger a los pueblos indígenas. ¿Por qué solo lo ratificaron 22 países hasta ahora?

Suponemos que es porque si se considera a los pueblos indígenas como un interlocutor válido para la negociación, algunos proyectos económicos no se podrían llevar a cabo. Hay políticos que argumentan así, también en Alemania. Se temen pérdidas financieras.

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Alemania todavía no ratificó el acuerdo. ¿Cómo se ve el panorama político en este momento?

Trabajamos sin pausa para que Alemania lo ratifique. No solo la Sociedad por los Pueblos Amenazados, sino también un grupo de muchas ONGs, organizaciones de ayuda eclesiástica y otros colectivos que están agrupados en torno al grupo de intereses ILO169 y trabajan con políticos concienciados como un lobby. Estuvimos varias veces cerca de la ratificación por parte del Gobierno alemán, pero al final terminó en fracaso por los cambios de Gobierno. Tenemos una buena base de apoyos en el SPD y Los Verdes y no tardaremos mucho en intentarlo de nuevo.

¿Qué hace el Gobierno alemán ahora para la protección de los pueblos indígenas?

Según dice, está muy comprometido en Naciones Unidas y creo que los colegas tienen buenas intenciones. Pero echamos de menos más señales de que los intereses de los afectados se están tomando en serio. Por ejemplo, en el caso de la represa de Belo-Monte en Brasil. Algunas empresas alemanas se benefician por la construcción de los conductos al igual que en Ecuador, donde recibieron financiación del banco WestLB. Allí, las tuberías se rompieron varias veces envenenando la tierra. También se trata del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá. Quien quiera importar gas extraído por el sistema de Fracking, debería saber que las fuentes de ese gas se encuentran en territorios indios.

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En las Naciones Unidas en Nueva York se convocó este año por primera vez una Conferencia Mundial sobre Pueblos Indígenas (del 22 al 23.09.2014). ¿Por qué se convocó?

La conferencia se agendó porque en este año se cumple la segunda década de los derechos de los pueblos indígenas. Es decir, es una especie de conferencia final para hacer balance de lo conseguido en los últimos 20 años, qué objetivos quedan por alcanzar y cómo conseguirlos.

¿Qué espera de este conferencia? ¿Qué desearía?

Los portavoces indígenas ya expresaron sus críticas a la organización. Querían participar en la organización como miembros de propio derecho pero no están en el podio. Se trata de sus derechos. También se quejaron de sentirse excluidos. Pero también se puede mirar de forma positiva y tratar de encontrar un mecanismo para que continúen las estructuras y los métodos de trabajo de las décadas anteriores. Hay mecanismos pero hay que mejorarlos.

Yvonne Bangert trabaja en la Oficina de Pueblos Indígenas en la Sociedad por los Pueblos Amenazados en Göttingen.

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