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Chevron enfrentó la sentencia más alta en un juicio ambiental contra una petrolera.

María Aguinda puso en aprietos a Chevron

María Aguinda puso en aprietos a Chevron

María Aguinda es la indígena que encabeza la demanda contra el gigante estadounidense Chevron.

Chevron enfrentó la sentencia más alta en un juicio ambiental contra una...
Chevron enfrentó la sentencia más alta en un juicio ambiental contra una petrolera.

Un derrame de hace 30 años

RUMIPAMBA, Ecuador  - María Aguinda es la indígena que encabeza la demanda contra el gigante estadounidense Chevron y que convive con una de las pruebas que sirvieron para condenarlo en Ecuador: un estero con restos de un derrame de petróleo ocurrido hace 30 años en la Amazonía.

"La demanda está yendo por buen camino, pero tienen que pagar los animales perdidos y también por la contaminación del río y la selva", dijo Aguinda, de 61 años, en su casa en Rumipamba, una alejada población de la provincia de Orellana (noreste).

La mujer, de etnia Quichua y que no habla español, se refería al fallo emitido el 14 de febrero por la Corte de la provincia de Sucumbíos (noreste), que condenó a Chevron a pagar $9,500 millones por daños ambientales atribuidos a la estadounidense Texaco.

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Esta última operó entre 1964 y 1990 y fue comprada por Chevron en 2001, que ahora enfrenta la sentencia más alta en un juicio ambiental contra una petrolera.

"Antes de morir primero tienen que pagarme por los daños y los animales muertos, y dejar arreglado el río, el agua y la tierra", expresa la indígena, usando sus manos menudas para señalar el lugar donde yacen restos de crudo a cien metros de su casa.

"María Aguinda y otros" comienza la querella instaurada en 1993 por pobladores de Orellana y Sucumbíos contra Texaco, al que se atribuye el vertido de tóxicos y crudo durante sus operaciones dañando suelos, ríos y la salud de indígenas que incluso murieron de cáncer.

Consecuencias mortales

Sin embargo, la estadounidense responsabiliza a la estatal Petroecuador (con quien formó un consorcio entre 1972 y 1992) de no concluir con su parte de la limpieza acordada con el Estado en una primera fase del juicio.

"Cuando Texaco vino nunca pensamos que iba a dejar un daño, era una novedad. Luego empezó a poner un pozo y a quemar las piscinas. Cambió la vida: la caza, la pesca y la comida se iban terminando", recuerda la mujer, según la traducción de su yerno Guillermo Grefa.

Ella sostiene que su esposo y dos de sus diez hijos murieron a causa de la contaminación. Varios familiares "tienen problemas en la piel, como hongos", dice mostrando las piernas de una de sus nietas.

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Por ello observa con desdén la limpieza de un estero, a pocos metros de su casa de madera, de donde se extrae petróleo mezclado con hojas y ramas que quedaron en los cimientos hace casi 30 años, asegura Aguinda.

El derrame provino de una de las piscinas utilizadas por Texaco para almacenamiento y que se desbordó hacia los esteros, cuando operaba el pozo Auca Sur 1 (entre 1981 y 1990), a 200 metros de Rumipamba.

Más de 30 mil demandantes

Pese a que Texaco hizo reparaciones en la zona en los 90, aún se extrae el crudo, señala Grefa. Hace seis meses, doce trabajadores de la estatal Petroecuador (que maneja el pozo desde 1990) iniciaron la limpieza reviviendo los malos recuerdos entre la comunidad.

La empresa "hizo un arreglo, pero mandaron palos y tierra para tapar todo y nada más", recordó Grefa, miembro de la Asamblea de Afectados por Texaco, que representa a los alrededor de 30.000 demandantes.

"Con el lavado de lo que dejó Texaco, ya es insoportable la respiración. No puedo vivir encima del petróleo", expresó la aborigen, irritada cuando habla de la compañía.

Un fuerte olor a combustible se huele en Rumipamba, donde viven unas nueve familias, algunos de cuyos miembros se quejan de dolor de cabeza.

Aguinda se enoja cuando piensa en la petrolera y advierte que "si viene por acá alguien de Texaco" va a echarle "ají en los ojos".

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Montones de basura

En áreas de Sucumbíos también se ven explanadas con restos de petróleo, viejas piscinas que servían para depositar desechos, señalan los demandantes, alegando que basta hundir una pala para que emerja el crudo.

Tras el fallo, Chevron pidió al juez Nicolás Zambrano una "aclaración y ampliación" de la condena de primera instancia, y dependiendo del resultado apelará, declaró a la AFP su portavoz para América Latina, James Craig.

La firma considera la sentencia "ilegítima e inaplicable" y fruto de un complot entre abogados y "jueces corruptos". En tanto, los demandantes presentaron una apelación aduciendo que el monto no es suficiente para la reparación ambiental.

Se niegan a pagar multa

La petrolera estadounidense Chevron "no tiene intención de pagar" la multa de $9,510 millones  impuesta por un juez ecuatoriano por la contaminación causada en el norte de la amazonia, dijo  un portavoz de la compañía.

En declaraciones a la red de televisión Teleamazonas, el vocero James Craig sostuvo que "aún tenemos años de procesos judiciales por delante, recién estamos empezando y la empresa no tiene ninguna intención de pagar una multa basada en un proceso fraudulento empañado de corrupción".

Agregó que "lo que sí tenemos es la intención de llevar ante la justicia a los que han perpetrado fraude y corrupción en este proceso", dijo en referencia a presuntos actos de colusión perpetrados por los abogados acusadores de Chevron.

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Recordó que Chevron tiene dos fallos de cortes internacionales que protegen a la compañía de la ejecución del fallo del juez ecuatoriano Nicolás Zambrano.

Esperan fallo

El último de esos fallos fue el del juez federal de Nueva York Lewis Kaplan, quien el 9 de febrero concedió a Chevron una protección temporal contra cualquier fallo que le ordene el pago de una indemnización por los daños ambientales que causó en Ecuador.

Poco después, el 14 de febrero, el juez Zambrano sentenció a Chevron por la contaminación ambiental causada cuando explotó campos petrolíferos en la amazonia ecuatoriana entre 1972 y 1990.

El abogado demandante Pablo Fajardo, en entrevista con la red de televisión Ecuavisa, dijo que "lo que Chevron quiere es deslindarse del crimen cometido en la amazonia ecuatoriana, que su crimen quede en la impunidad... y para eso está tratando de amedrentar a quienes estamos en el litigio".

Añadió que la sentencia del juez Zambrano se sustenta "en una base sólida, en una base científica, una base técnica y gran parte de esa prueba científica fue aportada por la misma empresa Chevron".

El juicio a Chevron comenzó en 1993 cuando 88 ecuatorianos presentaron ante una corte federal de Texas una demanda por daño ambiental. En 1994, el mismo grupo presentó una demanda ante tribunales de Nueva York. Ambas cortes desecharon las demandas poco después.

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En 2003 la demanda ambiental en contra de Chevron fue llevada finalmente ante la Corte Superior de Sucumbíos, en la amazonia ecuatoriana, que dictó la sentencia con la multa de $9,510 millones.

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