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Manuel Zelaya, presidente derrocado de Honduras relató cómo fue su regreso al país

Manuel Zelaya, presidente derrocado de Honduras relató cómo fue su regreso al país

El presidente derrocado hondureño, Manuel Zelaya, relató que su viaje secreto de regreso al país fue "muy largo".

Planificación minuciosa

HONDURAS - Mientras que el presidente depuesto, Manuel Zelaya, refugiado en la embajada de de Brasil, relató cómo fue su regreso a Honduras; el gobierno de facto pidió al embajador entregarlo a la justicia.

Manuel Zelaya relató que su viaje secreto de regreso al país fue "muy largo" y tuvo que cambiar los medios de transporte para eludir los controles policiales y militares del régimen de facto.

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El periplo fue "muy largo, sucedió como en 15 horas", dijo Zelaya, quien apareció el lunes en Honduras, de donde fue expulsado hacia Costa Rica por militares el día del golpe de Estado que lo derrocó el 28 de junio.

Aunque sin dar detalles, aparentemente para no involucrar a quienes lo ayudaron a poner fin a su exilio de casi tres meses, el mandatario depuesto, quien se encuentra en la embajada brasileña en Tegucigalpa, contó que el viaje obligó a hacer una minuciosa planificación.

En la sede diplomática se reunió con su esposa Xiomara Castro, hijas y líderes del Frente Nacional de Resistencia Contra el Golpe de Estado, y anunció que en las próximas horas se reunirá con su gabinete, especialmente con aquellos ministros que le han sido leales.

Patria, restitución o muerte

"A partir de ahora nadie nos vuelve a sacar de aquí, por eso nuestra posición es patria, restitución o muerte", enfatizó Zelaya ante miles de seguidores que se reunieron frente a la Embajada brasileña en la capital hondureña.

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"Se tuvieron que realizar diferentes movimientos que se hicieron en varios países, se tuvo que cambiar de transportes, hacer planificaciones para poder evadir retenes militares, postas policiales y los círculos de control que existen", dijo Zelaya, quien se había establecido en Nicaragua durante su exilio.

Apoyo de la OEA

El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) mostró en una declaración su apoyo a las nuevas gestiones del secretario general, José Miguel Insulza, para ayudar a resolver la crisis de Honduras. Además pidió al gobierno de facto respetar la vida de Zelaya.

En una sesión extraordinaria del consejo, Insulza indicó su intención de viajar el martes a Tegucigalpa con la esperanza de "que no haya obstáculos" a su gestión.

Los dos intentos anteriores de Zelaya para regresar a su país fueron frustados por el régimen de facto. En el primero, el 5 de julio, los militares bloquearon la pista del aeropuerto de Toncontín para que no aterrizara el avión venezolano que lo llevaba.

En el segundo, el 24 de julio, los soldados le impidieron entrar por tierra desde Nicaragua, aunque pisó brevemente territorio hondureño para dialogar con un oficial.

Si el viaje que culminó exitosamente este lunes demoró 15 horas, la travesía comenzó el domingo, día en que Zelaya cumplió 57 años.

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En busca del diálogo

"Dios hace milagros, Dios hace milagros y ciega a quien no quiere verlos y realmente puede hacer mil proezas, estrategias, vencer mil obstáculos", indicó Zelaya.

"Para lograr llegar aquí, a mi capital, para estar con mi gente, con el pueblo que tanto amo y que no he dejado he estado haciendo un esfuerzo internacional extraordinario y ahora estoy aquí (...) para buscar el diálogo, para arreglar el problema", agregó.

La noticia de su presencia en Tegucigalpa tomó por sorpresa al presidente de facto, Roberto Micheletti, quien negó que Zelaya estuviera en el país, cuando fue consultado por los periodistas en la Casa Presidencial.

La sorpresa

"No es cierto, él (Zelaya) está en una suite en un hotel de Nicaragua", dijo Micheletti, afirmando que los medios que informaron que Zelaya estaba en Honduras "están cometiendo terrorismo mediático".

Sin embargo, horas después la propia televisión hondureña difundió imágenes de Zelaya en una terraza de la embajada brasileña saludando a sus seguidores y el gobierno de facto impuso un toque de queda por 15 horas, que fue anuncido por cadena de radio y televisión.

Entregar a Zelaya

De la misma forma pidió al embajador de Brasil entregar a Zelaya para que responda ante los tribunales de justicia por 18 cargos que hay en su contra, entre ellas abuso de autoridad y traición a la patria.

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"Lo que sucede en Honduras es asunto que debemos resolver los hondureños", señaló Micheletti en clara alusión a las exigencias de la comunidad internacional, de que se restituya a Zelaya en el poder.

"Los ojos del mundo están puestos en Honduras y Brasil", reiteró el presidente de facto, al insistir en que el problema que se afronta por el derrocamiento de Zelaya es interno y no pueden intervenir organismos u otros países.

Uno de los asesores del mandatario constitucional, Nelson Avila, dijo este lunes que la restitución de Zelaya es una realidad, y que se consumará incluso con el apoyo de los Cascos Azules de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Los partidarios de Zelaya, que desde el golpe marcharon diariamente por las calles para exigir su restitución, se congregaron hacia el mediodía frente a la sede de la ONU, por la versión de que se encontraba allí, pero luego se confirmó que estaba en la embajada brasileña, a un par de cuadras.

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