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Madre dominicana suplicó por su hija

Madre dominicana suplicó por su hija

Una madre dominicana inició en Miami una campaña de donativos para recaudar $50 mil y así poder operar a su hija.

Agujero en el corazón

MIAMI -  Una madre dominicana inició en Miami una campaña de donativos para recaudar $50 mil y así poder operar a su hija de varios defectos cardíacos severos que podrían costarle la vida y le dan un tono azulado a su piel

Bialeska Ovando, de 11 años, tiene varias arterias en la posición errónea y un agujero en el corazón por lo que a su cuerpo no le llega suficiente oxígeno, circunstancia que podría empeorar con el paso de los años.

Debido a la falta de aire provocada por estos defectos cardiacos, Bialeska no puede hacer esfuerzos físicos y ese hecho le aparta de jugar con el resto de niños de su edad.

Sin el flujo normal de sangre por su cuerpo, la tímida joven explicó que no puede hacer alguna de las cosas que más le gustan, como correr, montar en bicicleta o en patinete y jugar con sus amigas de su pueblo, Maimón de Bonao.

Su madre, Carmen Luisa Hernández, dijo que su hija es una niña "tranquila", pero lo es por obligación, ya que nunca ha podido jugar de otra forma que no sea sin apenas moverse, porque "enseguida se sofoca y le falta el aire".

La niña vino al mundo con este problema, que fue descubierto a los diez días de su nacimiento, aunque la falta de medios en la República Dominicana ha impedido que se la haya podido operar, explicó Eliot Rosenkranz, cirujano cardiovascular del hospital Jackson Memorial de Miami.

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Tendrán que esperar

Fuentes del International Kids Fund (IKF), fundación que organiza esta campaña de recaudación de donativos, indicaron que el caso de Bialeska es poco habitual y que en Estados Unidos este tipo de enfermedades cardíacas afectan al uno por ciento de los recién nacidos.

A pesar de que la cirugía que planean los médicos de este hospital podría curar a la menor, la niña dominicana no puede ser operada inmediatamente porque no es residente en EU y un centro médico no puede utilizar dinero público para pagar su tratamiento.

Dos intervenciones

Por este motivo, el doctor Rosenkranz propuso su caso al IKF, que busca donaciones para tratar a niños extranjeros que no pueden ser atendidos de sus dolencias en sus países de origen.

Hernández, que cuida sola de su hija después de separarse de su marido poco después de que la niña naciese, explicó que Rosenkraz vio por primera vez a la niña el año pasado, en uno de sus viajes a República Dominica para tratar de forma gratuita a enfermos del país caribeño.

"El doctor vio a la niña y dijo que la operación que tenía que hacer era muy compleja y que no lo podía hacer en República Dominicana", indicó.

El médico dijo que sus previsiones son que la niña se recupere totalmente tras dos intervenciones.

"Cuando la niña crezca probablemente los problemas de falta de oxígeno van a empeorar y posiblemente sean tan importantes que puedan amenazar su vida y morir por esta causa", aseguró.

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El IKF espera poder recaudar los $50 mil para poder intervenir a la menor por medio de un procedimiento denominado Rastelli, por el que se le insertará un vaso sanguíneo entre el corazón y la arteria pulmonar.

Por medio de esta operación se reorganizaría la sangre del corazón para que ésta se dirija a las arterias apropiadas y distribuya el oxígeno por todo su cuerpo.

Los estragos de la crisis

Las dominicanas llegaron el lunes pasado a Miami con un visado de tres meses, aunque Hernández confía en poder regresar lo antes posible a su país para no perder su actual empleo.

"No sé cuánto tiempo tendré que permanecer aquí. Sé que llegué, pero no sé cuándo me voy a ir, porque no me quiero ir hasta que no operen a mi niña", aseveró.

Hernández reconoce que, debido a la actual crisis económica en todo el mundo, éste no es el mejor momento para pedir donaciones, pero cree que la gente se dará cuenta que el caso de su hija es "urgente" y merecedor de ayuda.

Los continuos tratamientos, cuidados médicos y visitas a diferentes médicos no han minado la esperanza de la madre de Bialeska, que espera poder ver a su hija correr como los demás niños de su edad.

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