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Lula se quedó sin su mano derecha

Lula se quedó sin su mano derecha

José Dirceu, el ministro más influyente del Gobierno brasileño, renunció tras los escándalos de corrupción que lo alcanzaron.

"José, sal de ahí y sal rápido, que harás de Lula un reo", le dijo Jefferson, mirando a las cámaras de televisión, en el Congreso, donde compareció para ratificar sus denuncias de que el Partido de los Trabajadores (PT) había sobornado a parlamentarios.

Aunque en el PT y el Gobierno se intentó fortalecer a Dirceu ante los ataques de Jefferson, el ministro renunció a su cargo el jueves por la noche para, según dijo, recuperar su mandato de diputado y defenderse de las acusaciones.

Jefferson ha dicho que Dirceu sabía de los sobornos, no hizo nada por impedirlos y evitó informar a Lula sobre el asunto.

También acusó al ahora ex ministro de haber fraguado un vídeo en el que un funcionario de Correos recibe dinero de dos empresarios y les dice que puede amañar licitaciones en ese organismo público, pues tiene "cobertura" de Jefferson.

La presunta relación de Dirceu con ese caso se reforzó de alguna manera poco antes de que el ministro anunciase su dimisión.

Uno de los detenidos por las corruptelas en el Correo y ex agente José Fortuna Neves declaró ayer a la Policía que el Ministerio de Dirceu había infiltrado agentes de inteligencia en el Correo para recoger informaciones sobre contratos con la empresa Unisys, que serían cancelados por algunos incumplimientos de la firma.

Jefferson denunció el martes pasado que el vídeo que le incrimina había sido filmado por agentes de inteligencia, bajo las órdenes de Dirceu.

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El ahora ex ministro y fiel escudero de Lula durante los últimos 20 años volvió a rechazar todas las acusaciones al anunciar su renuncia, arropado por la mayoría de los miembros del gabinete.

Explicó que desea volver al Congreso para ejercer su mandato de diputado para defenderse a sí mismo, al partido y al Gobierno, en el que aseguró que deja "parte de su vida y de su corazón, pero no el alma".

Según fuentes políticas, lo mismo harán la semana próxima otros tres ministros que también fueron elegidos legisladores en 2003, a fin de darle más fuerza a la bancada parlamentaria del PT.

Dirceu sostuvo que "la lucha continúa" y anunció que recorrerá Brasil como "militante y dirigente" del PT para defender "el patrimonio ético" del partido.

"Vamos a movilizar al PT para dar combate a aquellos que quieren romper el proceso democrático y desestabilizar al Gobierno", dijo.

Afirmó que el Gobierno tiene una agenda de cambios que está esperando ser discutida en el Congreso y que está en marcha un programa económico que "tiene éxito y al que apoyamos".

Los dirigentes y parlamentarios del PT, que hoy tienen programado un gran acto en Sao Paulo en repudio a las denuncias de Jefferson, manifestaron en bloque su solidaridad con Dirceu y rechazaron que su salida pueda significar que se le crea culpable.

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El senador Aloizio Mercadante consideró que la decisión de Dirceu fue "difícil y dolorosa, pero necesaria", pero garantizó que reforzará al partido en el Congreso.

En la oposición, las primeras reacciones de los parlamentarios apuntaron en una dirección contraria.

El diputado José Carlos Machado, del derechista Partido del Frente Liberal, comentó con ironía la renuncia de Dirceu, pese a que dijo que "fue una decisión muy acertada del presidente".

Según Machado, "con la salida de Dirceu del Ministerio hay un sospechoso menos en el Gobierno, pero tendremos un sospechoso más en la Cámara de Diputados".

Jefferson, que desde el martes permanecía en silencio, apareció por la noche en un espacio de televisión de su partido y aseguró que no dejará de denunciar lo que sabe y "seguirá en la lucha solitaria" que dice librar contra lo que calificó de "oligarquía corrupta".

José Dirceu, que enfrentó cárcel, exilio y clandestinidad durante la dictadura militar brasileña (1964-85), fue en 2002 artesano de la victoria electoral del izquierdista Luiz Inacio Lula da Silva y luego se convirtió en su jefe de gabinete, pero su poder se vio rápidamente mermado por escándalos que acabaron por forzar su renuncia.

"Mi generación y yo nos hemos preparado durante todas nuestras vidas para asumir el poder. No vamos a malograr esta oportunidad", dijo Dirceu en un almuerzo con editores de prensa en setiembre de 2001, un año antes de la elección que llevó al poder a Lula.

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Lula, ex dirigente sindical y fundador del Partido de los Trabajadores (PT) ya había perdido tres elecciones. Fue "el comisario Dirceu", como lo llaman sus adversarios y las víctimas de sus purgas, quien como presidente del PT desde 1995 hasta 2002 llevó al partido hacia el centro, logrando así disipar el recelo de las clases medias y de los ámbitos empresariales.

Lula lo nombró ministro de la Casa Civil (jefe de gabinete) al instalarse en el Palacio de Planalto en enero de 2003. Después de su primera reforma ministerial en enero de 2004, le confió el control de los programas estratégicos del gobierno, desde las obras de infraestructura al combate a la corrupción y el combate a la pobreza.

Pero su ocaso empezó pocos días después de esa consagración, con la divulgación de un video que muestra a su asesor Waldomiro Diniz pidiendo coimas que afirmó eran para campañas de candidatos del PT y otros partidos a un jefe de juego clandestino de Rio de Janeiro.

Cuando empezó a salir a flote, el PT había sido derrotado en las elecciones municipales de octubre de 2004 en Sao Paulo, la principal circunscripción del país, y Porto Alegre, su bastión tradicional, en tanto que los trabajos del Congreso estaban paralizados por la desorganización de la base aliada.

Su plan de armar una reforma ministerial para crear un gobierno de coalición con los partidos de centro y de derecha, no cuajó en los últimos meses. Analistas afirman que sus críticas recientes contra la política económica ortodoxa del ministro de Hacienda, Antonio Palocci, tensaron sus relaciones con Lula.

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Dirceu, de 59 años, nació en el estado de Minas Gerais el 16 de marzo de 1946, pero se inició en la vida política en Sao Paulo luego del golpe militar de 1964 contra Joao Goulart, destacándose como líder estudiantil.

Fue detenido en 1968, durante un Congreso de estudiantes clandestino, y permaneció en prisión hasta el año siguiente, cuando fue liberado junto a otros dirigentes canjeados por el embajador estadounidense Charles Elbrick, quien había sido secuestrado.

Los presos liberados viajaron a Cuba, donde Dirceu permaneció por varios años y recibió entrenamiento militar de guerra de guerrillas, aunque asegura que nunca llegó a participar en una acción armada.

Retornó clandestinamente a Brasil en 1975 con un nombre falso y un rostro modificado por una cirugía estética. Se instaló en el sureño estado de Paraná y se casó con una joven de la región que desconocía su verdadera identidad.

La esposa descubrió años después que su marido "Carlos", con quien poseía una tienda de ropa masculina, era en verdad un ex preso político. Para ese entonces, la pareja ya tenía un hijo de un año.

Dirceu adhirió al PT después de su fundación en 1980 y llegó a la presidencia de esa agremiación en 1995, cuando comenzó el proceso de moderación política, aislando a los sectores más 'radicales'.

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