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El minero Jimmy Sánchez (izq.) -uno de los 33 rescatados- se saluda con el payaso Rolly a su llegada a la mina San José para la misa del domingo.

Los mineros volvieron a "Campamento Esperanza"

Los mineros volvieron a "Campamento Esperanza"

Un grupo de mineros volvió el domingo al lugar donde estuvieron atrapados 69 días y visitó el "Campamento Esperanza".

El minero Jimmy Sánchez (izq.) -uno de los 33 rescatados- se saluda con...
El minero Jimmy Sánchez (izq.) -uno de los 33 rescatados- se saluda con el payaso Rolly a su llegada a la mina San José para la misa del domingo.

"Esto no tiene palabras"

MINA SAN JOSE, Chile - Un grupo de mineros volvió el domingo al lugar donde estuvieron atrapados 69 días y visitó el "Campamento Esperanza", donde sus familias se instalaron en carpas para esperar su regreso desde la profundidad de la tierra.

Los mineros empezaron a llegar temprano y eran esperados por decenas de periodistas locales y extranjeros apostados en el camino de tierra que atravesaba el hoy desolado campamento, hasta la barrera que durante más de dos meses frenó el pasó a todos los que no eran rescatistas.

Luis Urzúa, que estaba como jefe de turno el 5 de agosto, cuando un enorme bloque de piedra de centenares de toneladas atrapó a los mineros a 700 metros de profundidad, dijo al llegar al campamento que "es bonito estar donde estuvieron nuestros familiares".

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"Esto no tiene palabras", dijo Claudio Yáñez consultado sobre qué sentía al ver el campamento y mientras llevaba a su hija en brazos.

Algunos llegaron en automóvil, evitando a la prensa, y un puñado en un autobús especial.

La prensa no tuvo acceso al servicio religioso ecuménico realizado en esta mina, 850 kilómetros al norte de Santiago.

Las 33 banderas de Chile

Del campamento en el que habitaban las familias, que siempre tuvieron fe en que los mineros estaban vivos pese a un segundo derrumbe el 7 de agosto, hoy sólo queda una docena de carpas polvorienta.

Una de las pocas cosas que permanecen intactas son 33 banderas chilenas, cada una con el nombre de un minero, plantadas en un cerro al frente de lo que hasta el miércoles fue una verdadera ciudadela, que llegó a tener unos tres mil habitantes, de ellos unos 2,200 de la prensa.

Hasta los santos abandonan el lugar. La concejala del municipio de Tierra Amarilla, Magaly Cortéz, que llevaba en brazos a San Expedito, "el santo de las causas justas y urgentes", expresó a la AP que "espero que esta estatua sirva para un museo en Copiapó o en algún lugar de Atacama"

Una anciana caminaba lentamente levantando polvo como todos los que estaban en el lugar, llevando una frazada bajo el brazo. También se marchaba el payaso "Rolly", que viajó poco más de mil kilómetros, desde Iquique, para entretener a los niños del campamento durante dos meses.

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Sentimientos encontrados

En la única carpa que se observa movimiento está Griselda Godoy, madrastra del minero Carlos Barrios, 27 años, que llegó a buscar su cocinilla, un tanque de gas, ollas, platos y otros utensilios.

"Siento penita, pero igual estoy contenta porque estoy con el hijo de nuevo", declaró. Contó que su pareja, Antenor Barrios, tenía tres hijos y que perdió uno a los tres meses de nacido y el otro cuando tenía 15 años. "Por eso el papá (de Carlos) sufrió mucho, pensó que no lo iba a recuperar", no comía ni dormía.

Carlos vive hace dos años y medio con su madrastra y su padre, quien convive con la mujer hace ya 17 años.

De pronto llegó Carolina Soto, sobrina de Jorge Galleguillos, que compartió carpa con la familia Barrios y con la de Víctor Zamora.

Carolina dijo que "hay muchos sentimientos encontrados. Tristeza, penas, discusiones que vivimos aquí, por tantos días".

Familiares de otros mineros que no estuvieron atrapados pero a quienes la empresa dueña de la mina les adeuda sueldos e indemnizaciones aprovecharon la visita de sus compañeros al campamento para protestar frente a la prensa el pago de sus salarios e indemnizaciones.

¿Hay un pacto de silencio?

En medio de un fuerte acoso de la prensa, varios de los 33 mineros rogaron este domingo por "respeto y paciencia" a la prensa, y algunos anunciaron un pacto de silencio para evitar contar, al menos por ahora, detalles de su supervivencia.

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En su primer contacto oficial con la prensa, siete de los 33 mineros, protagonistas del extraordinario rescate de la mina San José, en el norte de Chile, tras pasar casi 70 días enterrados, indicaron que existe entre ellos un pacto de silencio al que calificaron como "secreto de estado", para evitar dar detalles sobre su hazaña.

Otros como el minero Omar Reygadas, desmintió este domingo la existencia de un pacto de silencio establecido antes de subir a la superficie.

Al llegar al campamento Esperanza, Reygadas dijo: "no hay pacto de silencio. No hay nada que esconder, nosotros dentro lo pasamos como compañeros, nunca hicimos algo que nos avergoncemos".

Piden a la prensa "respeto y paciencia"

Pero lo que sí imploraron a la prensa muchos de los mineros que acudieron este domingo a la misa que se ofició en el Campamento Esperanza fue, "respeto, por ellos y sus familias, para que los dejen descansar un tiempo, hasta que por fin estén preparados para contar".

"Denme mi espacio por favor", rogó Reygadas al enjambre de periodistas que se acumuló frente a la carpa donde durmieron durante casi 70 días sus familiares hasta el rescate de la semana pasada, mientras su nieta intentaba ante el acecho de las cámaras calmar el llanto de su bebé.

En el automóvil del minero Claudio Acuña estaba su pequeña hija llorando. Una mujer que iba en el vehículo le rogó "sonríe, así te sacan fotos, se van y nos dejan tranquilos".

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Pese a que los mineros presentes en el campamento Esperanza no tuvieron ningún problema en posar ante las cámaras, casi todos ellos rechazaron tajantemente dar declaraciones a la prensa.

Incluso la policía tuvo que intervenir para permitir que atravesaran y vieran algo de los remanentes del campamento Esperanza, al pie de la Mina San José, donde ocurrió el accidente el 5 de agosto.

En la conferencia de prensa del sábado, el minero Juan Illanés, quien ofició de portavoz del grupo, imploró a los medios de comunicación que tuvieran paciencia y prudencia al informar y confirmó además que los mineros prevén escribir un libro sobre su hazaña.

Al menos tres mineros contactados por la AFP confirmaron que hay un acuerdo de silencio pero que este sólo se refiere a lo que sucedió durante los primeros 17 días, cuando el mundo los daba por muertos.

Los tres aducieron que este acuerdo se había realizado por temas legales, de manera de no entorpecer las investigaciones sobre la responsabilidad de la Mina San Esteban en el accidente del 5 de agosto, provocado por un derrumbe en el yacimiento.

"De los primeros 17 días no vamos a hablar hasta que se aclare la investigación", dijo a la AFP Carlos Bugueño. El joven, fanático del club de fútbol Universidad de Chile, sí se refirió a las condiciones "inhumanas" que sufrió y la "enorme soledad" que sintió durante más de dos meses, sometido a altas temperaturas y humedad extrema.

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María José, una de las hijas de Mario Gómez, el más veterano de los 33 mineros rescatados, reflexionó ante el sorprendente acecho de las cámaras: "Me sacan fotos si miro para allá, me sacan fotos si bostezo ...no puedo hacer más nada".

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