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Juan Illanes: 'Me siento tremendamente feliz de disfrutar las cosas senc...

El minero Juan Illanes Palma, el tercero en ser rescatado y vocero de los 33, regresa a Chillán Viejo, (1,200 kms al sur de Santiago) para estar con su esposa y su hijo.

Juan Illanes: 'Me siento tremendamente feliz de disfrutar las cosas sencillas'

Juan Illanes: 'Me siento tremendamente feliz de disfrutar las cosas sencillas'

Ver cuando el sol asoma por la Cordillera de Los Andes, en el norte de Chile, es una alegría indescriptible para el minero Juan Illanes Palma, de 52 años de edad. “Estoy tremendamente feliz, tremendamente feliz”, dijo a Univisión.com.

El minero Juan Illanes Palma, el tercero en ser rescatado y vocero de lo...
El minero Juan Illanes Palma, el tercero en ser rescatado y vocero de los 33, regresa a Chillán Viejo, (1,200 kms al sur de Santiago) para estar con su esposa y su hijo.

Primera de "33 historias de esperanza"

Ver cuando el sol asoma por la Cordillera de Los Andes, en el norte de Chile, es una alegría indescriptible para el minero Juan Illanes Palma, de 52 años de edad. “Estoy tremendamente feliz, tremendamente feliz”, dijo a Univisión.com vía telefónica desde su casa en Copiapó, en el desierto de Atacama, unos 850 kilómetros al norte de Santiago.

Este es el primer artículo de la serie "33 historias de esperanza" que serán publicados durante 33 días, con la vida de cada uno de los mineros rescatados en Chile.

Con instrucción militar, participó como miembro del ejército en el conflicto de 1978 con Argentina y el pasado 9 de septiembre celebró su cumpleaños a 700 metros de profundidad.

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Illanes fue el tercero en ser rescatado por la cámara Fénix, detrás de Florencio Álvarez, el camarógrafo, y Mario Sepúlveda, el que regaló piedras al Presidente y luego se dirigió a un grupo de trabajadores para gritar un 'ceacheí' que dio la vuelta al mundo y lo vieron 1,000 millones de telespectadores e internautas en todo el planeta.

“Me siento tremendamente feliz de poder estar y disfrutar de las cosas normales. Es algo impagable”, agregó, todavía emocionado.

Condiciones "complicadas"

A la pregunta sobre qué cosas son normales ahora después de la odisea que recién comienza a ser revelada, Illanes dijo que “el poder discernir libremente que hay una hora donde aparece la luz del día y hay otra hora en que termina y aparece la noche”.

Tose. Tiene la garganta irritada a consecuencia del largo encierro, el polvo de la mina, el nuevo clima, la nueva vida que transcurre llena de nuevas emociones. “El poder diferenciar con tranquilidad estos cambios que son normales, el alimentarse de forma normal, el respirar en forma normal, que es habitual para todo el mundo. Eso me hace muy feliz”.

Luego, con la voz queda, explicó algunos instantes durante los primeros 17 días en el refugio de nueve metros de largo por cuatro metros ancho, donde permanecieron la mayor parte del tiempo después de los tres derrumbes que colapsaron la mina, el primero a eso de las 14:00 horas del jueves 5 de agosto.

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Dijo que las condiciones de confinamiento “fueron complicadas” y que durante todo el tiempo se rigieron “por un horario”. También detalló que a los pocos días no sabían “si era de día o era de noche”.

Los errores del rescate

Las autoridades de la mina y del gobierno tardaron casi 50 horas en planear y poner en ejecución un plan de rescate sin saber si estaban vivos o muertos. El viernes 6 de agosto colapsaron las chimeneas de ventilación y el sábado 7 un temblor de tierra de baja intensidad hundió un megabloque de gigantescas proporciones que selló la mina, con los 33 adentro.

Illanes dijo que el tiempo de los turnos se manejó “por los relojes que llevaban algunos” pero no quiso revelar más datos. “Esos son detalles que no te puedo revelar”, insistió.

Durante una conferencia de prensa el sábado, Illanes, quien se convirtió en el portavoz de los 33, dijo que el grupo contará los detalles de la odisea en un libro que por ahora no tiene fecha. Ese día el minero pidió a los periodistas “que nos dejen el espacio suficiente para aprender como enfrentarnos a ustedes".

De regreso a casa

Carmen Baeza, la esposa de Illanes desde hace 25 años, contó que desde que su marido fue rescatado y salió del hospital (fue el primero en ser dado de alta), “hemos estado muy en familia, los tres (con el hijo único de 21 años), aunque todavía nos falta llegar a nuestra casa. Todavía estamos muy lejos”.

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La casa de los Illanes queda en Chillán, unos 1,200 kilómetros al sur de la mina San José, adonde tienen pensado regresar lo antes posible, tan pronto como la próxima semana.

“Pero primero tenemos que dejar todas las cosas, que a veces hay reuniones, cosas así. Hay que dejar listas todas esas cosas para irnos. Porque no podemos ir y venir, es un lugar muy lejos donde estamos nosotros. Por eso hemos estado ahora aquí. Yo creo que el fin de semana ya podemos regresar a nuestra casa”, apuntó.

Rodeado de afecto

En la víspera del rescate, Baeza contó que "Cuando lo vea le diré que lo extrañe demasiado, que me hizo mucha falta, que lo extrañe mucho, que lo quiero". Desde ese instante no se cansa de decírselo, de consentirlo, mimarlo, atenderlo y también de dejarlo que disfrute de sus momentos de soledad.

Un periodista de la Agencia Francesa de Noticias (AFP) que habló con Illanes cuando el minero salió del hospital, reportó que para el trabajador los primeros 17 días fueron terribles, “lo peor fue estar abajo. Dos meses encerrados".

Añadió que "los primeros 17 días fueron una pesadilla”, pero que “todo cambió”, cuando la primera sonda llegó hasta el refugio y se supo que los 33 estaban vivos.

"Poco a poco nos fuimos organizando, y sentíamos el apoyo de afuera. Ya cerca del final, lo único que queríamos era salir", contó a la AFP poco antes de llegar a su vivienda, cuando lo dieron de alta del Hospital San José de Copiapó.

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La casa de Illanes

Illanes y su familia son oriundos de Chillán Viejo, la ciudad que a las 15:11 horas del domingo 22 de mayo de 1960 fue azotada por un terremoto de 9.5 grados en la escala de Richter, cuyo epicentro se ubicó un poco más al sur, en Valdivia.

Es considerado el mayor sismo jamás registrado hasta ahora y provocó un maremoto que desapareció más del 60 por ciento de la antigua ciudad de Chillán, la que ahora se conoce como Chillán Viejo en la principal zona agrícola de Chile.

En 1978 Illanes cumplió el servicio militar (en ese tiempo obligatorio durante el régimen de Augusto Pinochet) y participó en el movimiento de tropas de 1978, cuando Chile y Argentina estuvieron a punto de ir a la guerra por disputas limítrofes.

Illanes tenía contrato por un año en la minera San Esteban, donde pensaba juntar dinero suficiente para comprarse un vehículo e independizarse.

"Muchas gracias por todo"

Con esos planes regresarán la próxima semana a Chillán Viejo, para comenzar una nueva vida que inició la madrugada del miércoles 13 de octubre, entre un ‘ceacheí’, vivas, aplausos, lágrimas y gratitudes eternas.

“Muchas gracias por todo (a la prensa nacional y extranjera) y se agradece enormemente en nombre del grupo entero, de los que estuvimos esa disposición, a apoyarnos, el tiempo que dedicaron, el sólo hecho que ustedes se detuvieran y tener esos minutos de atención para nosotros”, dijo emocionado.

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“Yo creo que moralmente es un compromiso muy grande para nosotros. No tendremos forma nosotros de retribuir ese cariño tan grande que apareció. En realidad, no lo puedo describir”, concluyó.

Antes de colgar, se escuchó la voz cariñosa de su esposa Carmen que le preguntó si estaba bien, que se sentara, que descansara “otro poquito nomás”.

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