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Haitianos protestan con barricadas en llamas de cadáveres y neumáticos

Haitianos protestan con barricadas en llamas de cadáveres y neumáticos

En medio de un clima de tensión tras el trágico terremoto, haitianos protestan con cadáveres y neumáticos en llamas.

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Que los retiren

CARREFOUR - Barricadas de neumáticos incendiados, escombros y al menos cuatro cadáveres bloqueaban la ruta principal entre la capital de Haití y la cercana Carrefour este sábado al tiempo que los vecinos protestaban exigiendo la remoción de los cuerpos que se pudren al sol.

Si quieres obtener información sobre cómo  ayudar a las víctimas del terremoto en Haití, envía la palabra HAITI como mensaje de texto al 88688. Recibirás en tu celular información sobre ayuda y donativos dirigidos a los afectados por el terremoto.

Opina sobre la tragedia en Haití

"Ya han sacado algunos cuerpos, pero hay muchos, muchos más", indicó el sacerdote vudú Charles Weber, un transeúnte de 52 años, entre la muchedumbre de unas tres docenas de manifestantes rodeando el retén improvisado en llamas.

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Mientras Weber hablaba, un auto policial de la desbordada fuerza nacional haitiana fue obligada a dar una rápida vuelta en U para evitar la ira de los residentes.

Funcionarios de las Naciones Unidas advierten que no pueden extender sus operaciones a las zonas circundantes hasta que se confirme la seguridad.

Las Naciones Unidas y otras agencias internacionales de ayuda concentran su actividad de asistencia en el centro de Puerto Príncipe.

Un equipo de relevamiento de la ONU halló el sábado que Carrefour, una comuna pobre al oeste de Puerto Príncipe, con 334,000 habitantes se encontraba destruida en 40-50 por ciento por el sismo de magnitud 7.0 del martes pasado.

Tumba comunitaria

Casi el 90 por ciento de los edificios en la localidad vecina de Leogane, también en la misma dirección, estaban dañados por el terremoto.

Leogane, el área "más afectada" fuera de la capital, según Elisabeth Byrs, vocera de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, es actualmente la tumba de unas 10,000 personas, muchos de ellos atrapados dentro de los edificios derrumbados.

La ONU ha levantado un centro de operaciones en el aeropuerto central de Puerto Príncipe para coordinar los equipos de búsqueda y rescate de 27 países.

Tensión entre donadores

Por su parte, el presidente de Haití, René Preval, imploró el sábado a los donadores internacionales que coordinen mejor sus esfuerzos de ayuda tras el terremoto del martes y los exhortó a que no riñan, mientras aumentaban las señales de tensión y cuellos de botella en el aeropuerto internacional.

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"Esta es una situación sumamente difícil, así que debemos mantenernos tranquilos para la coordinación y no acusarnos entre nosotros", dijo Preval a reporteros después de reunirse con el embajador estadounidense y otras autoridades.

Faltan acuerdos

El mandatario haitiano habló después que el ministro de Cooperación de Francia, Alain Joyandet, dijo a The Associated Press que él había entregado una queja oficial al embajador de Estados Unidos después que oficiales norteamericanos, a cargo del aeropuerto de la capital haitiana, le negaron permiso a dos aviones franceses para aterrizar. Uno de los aviones estaba llevando un hospital de campo y el otro debía evacuar a ciudadanos franceses.

Respondiendo a algunas quejas sobre el papel estadounidense, el embajador norteamericano Kenneth Merten insistió en que su país estaba en Haití para ayudar.

"Estamos aquí para ayudar... No estamos de ninguna manera tomando el control" del país, dijo Merten a la AP después de su reunión con Preval.

Caos por falta de agua

Centenares de miles de haitianos necesitan desesperadamente agua potable debido al daño causado por el sismo en el sistema municipal de distribución, en tanto los conductores de los camiones cisterna no pueden o no desean arriesgarse a repartir su carga.

"Muchos conductores temen ser atacados si salen, otros han desaparecido en el desastre y otros siguen buscando a sus familiares desaparecidos", dijo Dudu Jean, un conductor de 30 años atacado el viernes cuando llegó con su camión al suburbio capitalino de Cité Soleil.

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La falta de agua es uno de los mayores peligros que encaran los haitianos, debido en parte a que los sobrevivientes viven al aire libre todo el día pese al calor por temor a los temblores secundarios y a los edificios en mal estado. Mientras que la ayuda ha comenzado a llegar de todo el mundo, los suministros no llegan con premura a todos aquellos que los necesitan.

Incluso antes del sismo del martes, el sistema municipal en esta ciudad de 3 millones de habitantes no era confiable. Los pobres de Haití viven en viviendas precarias sin agua corriente y traen el agua para beber desde los pozos públicos. La mayoría de la gente depende del agua repartida por camiones, que cargar el líquido con la ayuda de bombas activadas por combustible diesel procedente de enormes depósitos subterráneos.

"No hay carestía de agua, aquí hay agua, aquí hay camiones, como pueden ver", indicó Jean, según el cual sus atacantes lo dejaron ileso tras reconocerlo.

Temor a los saqueos

Desde el sismo, por lo menos una planta purificadora de agua fue clausurada ante la falta de electricidad. Las tuberías del servicio municipal de agua resultaron dañadas y no hay agua corriente en Cité Soleil, donde residen más de un millón de personas.

Al problema se suma que los comercios que cuentan con agua y alimentos no abren por temor a la violencia y los saqueos.

Los grupos de ayuda, empresas y gobiernos de todo el mundo se han apresurado a satisfacer las demandas de todo tipo.

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'Inmencionable magnitud'

Oxfam contaba con agua embotellada en Haití, que quedó de la tormenta del 2008 y ha logrado repartir tanques de 2,000 y 5,000 litros en la capital. Los mandos militares estadounidenses indicaron que los helicópteros trasladas agua y otros pertrechos del portaaviones USS Carl Vinson. Procter & Gamble Co. despachó 3 millones de paquetes purificadores de agua, junto con donaciones en metálico para ayudar a las víctimas.

Aunque los organismos gubernamentales y la tropa intentan sacar los suministros del congestionado aeropuerto, algunos haitianos y otras organizaciones más modestas trabajan por su cuenta a fin de repartir la ayuda entre los hambrientos y los sedientos.

Milero Cedamou, a sus 33 años propietario de una pequeña empresa repartidora de agua, realizó dos viajes para recorrer 10 millas en las afueras de Puerto Príncipe, pagando cada vez $25 para cargar combustible y regresó luego a un campamento de carpas en el que viven miles de personas sin hogar.

"Es una crisis de inmencionable magnitud, es normal que todos los haitianos ayuden", dijo Cedamou. "No se trata de caridad".

Jean Ponce, un albañil de 36 años, figuró entre las 200 personas con cubos de plástico congregados en torno al camión --pintado con la consigna "Esperen a Dios"-- cuando regresó. Perdió a uno de sus hijos en el sismo y agregó que el agua que recogió sería la primera potable que probaron sus cuatro hijos sobrevivientes desde el desastre.

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"Es casi como un milagro", dijo Ponce.

Ardió Palacio de Justicia

En medio del olor a muerte y grandes columnas de humo ardió la mañana del sábado el Palacio de Justicia a consecuencia del vandalismo, lugar de donde calles más adelante fue rescatada por los propios pobladores una señora con vida.

A pesar de la escasez extrema de agua que sufre la población, los bomberos en este día han tenido más presencia por las calles atestadas por el ir y venir de las personas que acudieron a sofocar el incendio.

Ahí, a un costado del Palacio de Gobierno demolido y enmarcado por sus grandes jardines, la población refugiada en el parque Mosore, observa y acusa a vándalos por el incendio.

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