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Haití está desesperado y clama ayuda para sobrevivir entre los muertos

Haití está desesperado y clama ayuda para sobrevivir entre los muertos

Tres días después del terremoto que azotó Haití, miles personas vagan por las calles de la devastada capital en busca de ayuda.

Llanto y hambre

PUERTO PRÍNCIPE - Tres días después del potente terremoto de 7 grados que azotó Haití -el peor movimiento telúrico desde 1776-, miles personas vagan por las calles de la devastada capital, donde la cifra de muertos aumenta con el paso de las horas.

Si tienes video del terremoto envíalo aquíLa Cruz Roja estimó el jueves que el número de muertos podría elevarse a 40,000 o 50,000, pero algunos funcionarios del gobierno y de organismos internacionales temen que la cifra quede corta, que el número de fallecidos supere los 100,000 y quizás más.

Mientras, entre las montañas de escombros en todas partes de Puerto Príncipe, en medio del olor que emana de los miles de cuerpos que yacen en las aceras, el calor, el llanto de niños, mujeres y hombres, el hambre y la sed, continúan los esfuerzos a contrarreloj por hallar sobrevivientes y entregar la ayuda internacional que satura el aeropuerto, controlado por personal enviado por el Pentágono por órdenes del Presidente Barack Obama.

El número de damnificados directamente afectados se mantiene en 3 millones, dijo Xavier Castellanos, director para América de la Cruz Roja. A todos ellos hay que darles de comer, atención médica, cobijarlos y ayudarlos a superar la emergencia en la nación más pobre del hemisferio, una tarea que para la ONU se convirtió en el mayor reto en toda su historia, desde su fundación en 1948.

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Crece la desesperación

En mitad de todo el dolor y el olor a putrefacción, y la desesperanza de organizaciones humanitarias por distribuir cuanto antes la ayuda que llega al país proveniente de todo el mundo, la crispación del pueblo haitiano va en aumento porque no comprende y no sabe que hay problemas logísticos para distribuir alimentos y agua porque las calles están tapizadas de escombros y cadáveres, las carreteras están dañadas, los postes de energía eléctrica están caídos, no hay suficientes vehículos porque miles de ellos están debajo de los escombros, porque el terremoto devastó Haití y lo sumió en un dolor que le arrancó el llanto al mundo entero.

Jorge Barreno, enviado especial del diario El Mundo de España, reportó desde Puerto Príncipe que la situación era un "caos absoluto". Contó que en el aeropuerto la torre de control está destruida y las luces de la pista de aterrizaje no funcionan.

Agregó que estos dos problemas son los que están retrasando la llegada de la ayuda humanitaria internacional a Haití. Pero adelantó que todo indicaba que estarían reparadas en la tarde del jueves, para que la asistencia fluyera.

¿Cree que el mundo reaccionó adecuadamente para ir en ayuda del pueblo haitiano? Comente aquí.

Viven entre muertos

En el centro de la ciudad los sobrevivientes levantan improvisadas carpas junto a los cadáveres de sus seres queridos que murieron por el derrumbe de sus casas. El temor a las enfermedades, aumenta minuto a minuto y las autoridades temen la aparición de enfermedades por la falta de agua, por la descomposición de los cadáveres, porque los desechos humanos están quedando a flor de tierra a causa de la devastación de Puerto Príncipe.

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Por ratos la ciudad parece adormecerse, pero un segundo después el bullicio regresa. En el atardecer los miedos se incrementan y cuando la tierra vuelve a temblar –van más de 50 réplicas fuertes- la gente reza, llama a Jesús, implora a Dios, llora, luego se calma y siguen esperando, hasta la salida del sol. En medio de esa agónica espera suenan disparos, gritos, carreras desenfrenadas. El saqueo y el pillaje se están convirtiendo en la única manera de hallar un poco de comida, un sorbo de agua mientras la ayuda internacional llega.

La Cruz Roja advirtió el jueves sobre el "serio problema de seguridad" en Haití debido a la escasez de alimentos y agua potable.

"Si la ayuda internacional no llega, la situación puede degenerar rápidamente. Hace falta agua y comida urgentemente", dijo Lucila, sentada ante la puerta de su casa junto a su familia.

Horas cruciales

A pocas cuadras de distancia de la residencia de Lucila, improvisadas brigadas de rescate buscaban sobrevivientes entre las ruinas de casas, edificios, oficinas y comercios. Van más de 60 horas desde el terremoto y el tiempo se agota para hallar supervivientes, sacarlos y que vivan, pero esta vez entre los muertos hasta que sean asistidos para comenzar un futuro por ahora incierto.

Socorristas procedentes de China, Estados Unidos y Francia ya desembarcaron con toneladas de material de ayuda, saturando el aeropuerto. "Vamos a enfrentarnos a un desafío logístico importante", anticipó desde Ginebra la portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, Elisabeth Byrs.

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La primera buena noticia que circuló el jueves es que Estados Unidos asumió el control del aeropuerto y funciona las 24 horas del día. La mala noticia es que se trata de un aeropuerto pequeño, muy limitado, con una sola pista y poco espacio, señaló Philip Crowley, portavoz del Departamento de Estado.

Ban Ki-moon, el secretario general de la ONU, dijo que "la gente de todo el mundo quiere ayudar".

Tropas de Obama

Los soldados estadounidenses que envió el Presidente Obama aliviarán la presión sobre los elementos de la ONU, rebasados por lo demandante de la tarea, dijeron funcionarios.

Puerto Príncipe es una ciudad de sobrevivientes y muertos. Los cuerpos están por todas partes: cadáveres de niños junto a las escuelas desplomadas y mujeres en calles llenas de escombros con expresiones aturdidas congeladas en sus rostros.

Algunos están cubiertos con lonas plásticas o telas blancas, bajo un calor de 28 grados centígrados (81 Fahrenheit). El depósito de cadáveres de la capital colapsó, al igual que el resto de la ciudad.

Barreno explicó que desde el aire la capital parece tranquila, como dormida. "Los puntitos de colores (la ropa de los supervivientes) resaltan entre el monótono gris del hormigón derrumbado", contó.

Agregó que para entrar al país "nadie pide papeles ni documentación, nadie controla absolutamente nada. La terminal está cerrada y la sensación entre los cientos de periodistas es la de sálvese quien pueda".

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Según un fotógrafo de la revista Times, relató el corresponsal del diario El Mundo, grupos de haitianos cansados de esperar unas ayudas que no llegan, "se están dedicando a bloquear calles con cadáveres y piedras." Se trata de una manera para llamar la atención ante la lentitud de las ayudas que aún permanecen organizándose en el aeropuerto.

No respeto a nadie

El terremoto del martes no entendió de clases sociales ni de religiones. Embajadas, hoteles (el único que queda en pie es el Caribean Convention Center) chabolas, iglesias… todo ha sucumbido al seísmo, y bajo los escombros yacen los cadáveres de senadores, cooperantes, ciudadanos haitianos, turistas o embajadores, escribió el corresponsal de la BBC Matthew Price.

"Muchos de los muertos son adultos", dijo. "Pero, justo a la derecha, sobre el cadáver de una mujer, hay un bebé con el ombligo hinchado. Lleva una camiseta plateada y está tumbada en el bordillo, abandonada".

Los médicos escaseaban el jueves. Pero decenas provenientes de América Latina, Europa y Estados Unidos van rumbo a Haití. La mayoría llegará este viernes o el fin de semana, para atender a cientos de miles de heridos.

Últimas imágenes

Un hombre, con lágrimas en los ojos, señala a su hija pequeña, tumbada sobre el suelo sucio. La niña tiene ambas piernas rotas y una gasa larga le envuelve la cabeza. Su hermana murió, reportó Price.

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En la televisión local de Miami se ven niños atrapados debajo de toneladas de escombros, otros con vida u partes de su cuerpo atrapados entre fierros y lozas de cemento partidas por el terremoto, algunos agónicos, otros llenos de esperanza y miedo.

Haití llora y junto a él un mundo que se conmueve y se organiza para ayudar a un pueblo que a pesar del infortunio, se aferra a la vida.

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