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EU responde a Zelaya que su posición no ha variado, pero pacto debe aplicarse

EU responde a Zelaya que su posición no ha variado, pero pacto debe aplicarse

Estados Unidos dijo que su posición no ha cambiado; sin embargo, el pacto Tegucigalpa-San José debe aplicarse.

Sin cambios

WASHINGTON - Estados Unidos reiteró que su posición con respecto a la crisis política en Honduras no ha cambiado, a la vez que volvió a instar al depuesto presidente, Manuel Zelaya, y al Gobierno de facto a que apliquen el Acuerdo Tegucigalpa-San José.

Zelaya dijo el sábado en una carta dirigida al presidente estadounidense, Barack Obama, que ya no acepta "ningún acuerdo" para su restitución en el poder, porque eso supondría "encubrir el golpe de Estado" del 28 de junio.

El depuesto mandatario volvió además a cuestionar la posición de EU que, en su opinión, ha cambiado de tercio y, aunque inicialmente aseguró que no reconocerá el resultado de las elecciones del 29 de noviembre, manifestó tras la firma del acuerdo que las respaldará, aunque Zelaya no sea restituido en el poder antes de esa fecha.

Al respecto, el portavoz del Departamento de Estado, Ian Kelly, reiteró en su rueda de prensa diaria que Estados Unidos ha estado comprometido desde el inicio con el proceso de reconciliación y con la restitución del "presidente constitucional y democráticamente electo" en Honduras, y que su posición no ha variado.

"Condenamos el golpe del 28 de junio. Respaldamos fuertes resoluciones en la ONU y en la OEA. Aplicamos fuertes medidas, entre ellas la suspensión de la ayuda militar y económica, y hemos estado muy activamente y directamente involucrados en (buscar) una solución negociada. Hemos estado comprometidos con este proceso desde el inicio. No ha habido un cambio de política", insistió.

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El portavoz afirmó además que el Gobierno del presidente Obama seguirá estando implicado en este proceso.

De hecho, recalcó, Washington está en contacto diario con Zelaya y el Gobierno de facto dirigido por Roberto Micheletti mediante su embajador en Tegucigalpa, Hugo Llorens, y el subsecretario de Estado adjunto para América Latina, Craig Kelly.

Respaldo a elecciones

"Seguimos comprometidos con la aplicación del acuerdo. Y mantenemos esta posición", afirmó el portavoz.

De acuerdo con Kelly, uno de los aspectos claves del acuerdo es la creación de un Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional y que una vez éste esté formado y los otros puntos del pacto se van aplicando, "es más fácil para la comunidad internacional reconocer el resultado de las elecciones".

Ése es el aspecto que quiso recalcar el ex secretario de Estado adjunto para América Latina Thomas Shannon en sus recientes declaraciones a la cadena CNN, donde dijo que Estados Unidos respaldará las elecciones hondureñas.

Esa afirmación se produjo antes de que se rompiera el pacto y Micheletti anunciara de forma unilateral un Gobierno de unidad.

Shannon entiende que el acuerdo representa una solución hondureña y que es el Congreso el que debe decidir sobre la restitución de Zelaya y no Estados Unidos, y por ello puede respaldar las elecciones.

"Hemos sido muy explícitos en cuanto a que reconocemos a Zelaya como el líder democráticamente electo de Honduras", insistió.

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Exigen retorno sin condiciones

"Seguimos instando a las partes a aplicar el Acuerdo Tegucigalpa-San José", reiteró Kelly, que agregó que el pacto crea un "fundamento sólido" no solamente como camino a seguir de cara a las elecciones, sino también para una reconciliación en Honduras.

El portavoz reconoció que el Departamento de Estado no ha dado una respuesta formal a la carta de Zelaya en la que pregunta a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, que aclare si la posición de EU ha cambiado, pero aseguró que eso no significa que Washington lo esté ignorando.

Por su parte, los partidarios del derrocado presidente Manuel Zelaya dijeron que mantendrán las movilizaciones a favor de una constituyente y del abstencionismo en las elecciones del 29 de noviembre, luego que su líder renunciara a ser restituido mediante algún acuerdo con el gobierno de facto.

Aclararon que exigen el retorno de Zelaya al poder pero sin condiciones.

"La lucha sigue después de las elecciones y es por la Constituyente, pues allí vamos a dejar plasmado lo que queremos. Y si los golpistas convocan a una Constituyente, desde ya la rechazamos porque no es del pueblo, es la de ellos", dijo en un comunicado el líder del Frente Nacional de la Resistencia contra el golpe de estado, Juan Barahona.

A favor de constituyente

El Frente, integrado por organizaciones magisteriales, campesinas, trabajadoras y políticas entre otras, ha protagonizado desde el 28 de junio movilizaciones callejeras prácticamente diarias demandando el retorno de Zelaya al poder.

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"Queremos una (constituyente) que nazca del pueblo y sólo la vamos a lograr con la Resistencia, por eso a prepararse para una lucha prolongada porque la Constituyente viene y nadie la detiene", afirmó Barahona.

"La lucha es ahora para arrebatarle el poder a la oligarquía y dárselo a su verdadero dueño: el pueblo, porque no nos pueden seguir explotando", dijo el comunicado.

Las protestas de los partidarios han bajado de intensidad en las últimas semanas y se concentran en los predios del Congreso. Ese órgano del Estado tendrá que pronunciarse sobre la restitución de Zelaya, según lo pactado en el acuerdo Tegucigalpa-San José suscrito el 30 de octubre entre el gobernante de facto Roberto Micheletti y el depuesto mandatario.

Las autoridades electorales y el gobierno de facto ven en las elecciones una salida a la profunda crisis política en que se sumergió este país desde que Zelaya fue derrocado e impulsan con firmeza el proceso electoral.

El presidente de facto Roberto Micheletti instó el lunes a los hondureños a acudir a las urnas. "Vayan a votar no tengan miedo. Hay garantías para la seguridad de las elecciones", afirmó.

El acuerdo Tegucigalpa-San José fue firmado el 30 de octubre. No obstante, cinco días después fue considerado como un "fracaso" por el mandatario derrocado al rechazar que la conformación de un gobierno de reconciliación, uno de los puntos que estableció el consenso, fuese encabezada por Micheletti.

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